La Vega, RD. –Si en La Vega, esa histórica ciudad del centro del Cibao en República Dominicana, usted solo ha hecho turismo religioso en su Ruta de la Fe, o turismo cultural cada febrero con su gran carnaval, deberá saber que se está perdiendo una de las mejores ofertas de turismo de interior para la mejor escapada del año.
La Asociación de dueños de restaurantes de la Presa de Taveras (Asodurpret) acaba de anunciar la celebración de una nueva edición de la Feria del Pescado del 27 al 29 de este mes de noviembre, una celebración gastronómica que también pone en valor la transformación de este gran embalse en el corazón de La Vega en un destino de naturaleza, recreación y deportes acuáticos.
La séptima edición de la feria reunirá a restaurantes, pescadores, comerciantes y emprendedores alrededor de uno de los paisajes de agua dulce más atractivos del Cibao. Una celebración gastronómica que también pone en valor la transformación de la Presa de Taveras en un destino de naturaleza, recreación y deportes acuáticos.
Es una escapada que vale la pena permitirse porque, a apenas dos horas de Santo Domingo, lo que en un inicio tan solo fue un embalse para la generación hidroeléctrica, se ha convertido en uno de los más dinámicos enclaves para el turismo de embalses, para el turismo de naturaleza, para los deportes acuáticos, la presa, pero lo más relevante, para el turismo gastronómico.
Sus aguas nacieron de una intervención de ingeniería para aprovechar el río Yaque del Norte, producir electricidad, contribuir al riego agrícola y abastecer de agua a importantes comunidades del Cibao. Décadas después, sus paisajes, sus restaurantes y la actividad de sus comunidades han convertido el entorno del embalse en un lugar al que cada vez más personas llegan buscando algo diferente: pescado fresco, paseos en bote, deportes acuáticos y una jornada de descanso frente a las montañas.
Ese ambiente volverá a tener una celebración especial los días 27, 28 y 29 de noviembre de 2026, cuando la Asociación de Dueños de Restaurantes de la Presa de Taveras (ASODURPRET), junto a los emprendedores y comerciantes de la zona, celebre la séptima edición de la Feria del Pescado.
La convocatoria es una invitación a descubrir un destino que ha ido construyendo su identidad turística desde la iniciativa de sus propios habitantes. Para los dominicanos, representa una oportunidad de organizar una escapada hacia el Cibao y disfrutar de una experiencia gastronómica y recreativa en un paisaje de agua y montañas. Para los visitantes internacionales que desean conocer otras expresiones de la República Dominicana, constituye una alternativa para acercarse a la vida de las comunidades del interior y a una oferta turística que no depende de las playas.
La feria tiene como protagonista al pescado, pero su significado va mucho más allá de la mesa. Es también una vitrina para los negocios locales, la cultura emprendedora y las posibilidades de un territorio que ha encontrado en el turismo una nueva fuente de actividad económica.
Una feria que nació para poner el destino en el mapa

Aunque no se ha puesto en el valor que promete, La Vega, con la presa de Taveras, es mucho más que turismo religioso, turismo histórico o turismo cultural. La historia de esta celebración comenzó en diciembre de 2018, cuando ASODURPRET organizó la primera Feria del Pescado. La intención era dar a conocer los atractivos gastronómicos y naturales de la presa, al tiempo que se impulsaba el trabajo de los restaurantes y de las personas que vivían de la pesca y los servicios alrededor del embalse.
Aquella primera convocatoria combinó degustaciones de pescados y mariscos con actividades artísticas y culturales. También incorporó espacios de reflexión sobre el medioambiente, una señal de que sus promotores entendían que el atractivo del lugar estaba relacionado tanto con la gastronomía como con la conservación de su entorno.
La respuesta del público dio argumentos para continuar. En la segunda edición, celebrada del 28 de noviembre al 1 de diciembre de 2019, los organizadores reportaron la asistencia de más de 15,000 personas. La programación incorporó música, exhibiciones de vehículos, caballos de paso fino, motocross, actividades ciclísticas y competencias de botes de remo.
En noviembre de 2022 llegó la tercera versión, que amplió su programación con exhibiciones de jet ski, torneo de pesca, competencias de remo, cabalgata regional, motocross y conferencias empresariales y sociales. Participaron nueve restaurantes asociados.
La cuarta edición, en 2023, quedó igualmente vinculada a la continuidad de ese esfuerzo organizativo. En 2025, la sexta edición, celebrada del 28 al 30 de noviembre, volvió a colocar la gastronomía y las actividades acuáticas en el centro de la convocatoria. Sus organizadores señalaron que las ediciones anteriores habían recibido más de 10,000 visitantes.
La séptima edición llega, por tanto, con una trayectoria que permite apreciar la evolución de una iniciativa comunitaria que ha mantenido su propósito original: atraer visitantes, estimular el consumo en los negocios locales y proyectar la Presa de Taveras como un destino turístico del interior dominicano.
De infraestructura hidroeléctrica a paisaje para el turismo de embalse

Para entender el atractivo de Taveras hay que mirar primero su historia como infraestructura hidráulica.
Construida entre 1969 y 1973, la presa está levantada sobre el río Yaque del Norte y constituye una de las obras fundamentales del sistema de aprovechamiento de los recursos hídricos de la región. Su operación comenzó en 1973 y sus funciones incluyen la generación hidroeléctrica, el suministro de agua y el apoyo a la irrigación agrícola.
De acuerdo con la ficha técnica del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INDRHI), tiene una altura de 80 metros y un volumen de almacenamiento de diseño de 173 millones de metros cúbicos. Su central hidroeléctrica cuenta con una potencia instalada de 96 megavatios.
Estas cifras explican su importancia para el desarrollo del país, pero también permiten dimensionar el paisaje que se ha formado alrededor de la acumulación de sus aguas.
El embalse, compartido geográficamente entre las provincias de La Vega y Santiago, ofrece una combinación de montañas, vegetación y amplias superficies de agua que ha ido adquiriendo valor recreativo. La comunidad de Taveras, en el territorio vegano, ha encontrado en ese escenario una oportunidad para desarrollar una actividad económica vinculada a la pesca, la restauración y los servicios a visitantes.
El sabor del embalse y el emprendimiento de sus comunidades
La gastronomía constituye uno de los principales motivos para visitar Taveras.
La experiencia tiene como punto de partida los pescados y mariscos que forman parte de la oferta de los establecimientos de la zona. La preparación del pescado frito, acompañado de tostones y otros complementos de la cocina dominicana, se ha convertido en una de las imágenes características de esta visita.
Pero detrás de esos platos existe una historia de emprendimiento local. En abril de 2026, un reportaje sobre la evolución turística del embalse recogió el testimonio de los hermanos José Luis y Pilar Pérez, quienes relataron cómo comenzaron en 2003 friendo pescado en fogones de leña para atender a las personas que llegaban a comprarlo. De aquella actividad inicial surgieron establecimientos que hoy forman parte de la oferta gastronómica del lugar.
Su historia ilustra cómo la actividad turística ha contribuido a crear oportunidades de trabajo para los residentes, incluyendo jóvenes que pueden encontrar ocupación e ingresos sin abandonar sus comunidades.
La experiencia gastronómica se complementa con un elemento que distingue a este destino: algunos restaurantes se encuentran a orillas del embalse y los visitantes pueden llegar hasta ellos mediante embarcaciones. El recorrido sobre el agua forma parte del atractivo y convierte el almuerzo en una experiencia recreativa.
Botes, jet ski y nuevas experiencias sobre el agua
La oferta recreativa del embalse ha ido creciendo con el desarrollo de servicios de transporte acuático y actividades deportivas.
Los paseos en botes permiten recorrer parte del lago y acercarse a los establecimientos ubicados en sus márgenes. También se han incorporado actividades como el jet ski, que atraen particularmente a visitantes jóvenes y a quienes buscan una experiencia de mayor dinamismo.
Este desarrollo requiere, sin embargo, una gestión cuidadosa. El embalse no es una laguna recreativa convencional: sigue siendo una infraestructura destinada al abastecimiento de agua y a la generación eléctrica. Por eso, la seguridad de los visitantes, la protección del recurso hídrico y la regulación de las actividades acuáticas son aspectos esenciales.
En ese sentido, la Empresa de Generación Hidroeléctrica Dominicana (EGEHID) informó sobre un protocolo provisional acordado con operadores de jet ski, boteros, restaurantes y alcaldías para regular las prácticas deportivas y los usos recreativos en el lago Tavera-Bao. El mecanismo contempla una unidad de gestión, administración y supervisión con representación institucional y comunitaria.
Un mirador para contemplar el paisaje

La incorporación de espacios públicos para contemplar el paisaje también forma parte de esta transformación.
EGEHID entregó un nuevo Mirador Turístico en el distrito municipal Tavera, provincia La Vega, como parte de un acuerdo con la alcaldía local.
La obra representó una inversión de RD$6,194,345.13 e incluyó plataformas de observación, rampas de acceso, áreas verdes, espacios recreativos, columpios, iluminación y un letrero monumental diseñado para fotografías.
El proyecto beneficia directamente a comunidades del entorno como Presa de Tavera, El Jobo, Loma del Coco, La Jina, El Mamey, La Jagüita y Conuco Viejo. Además de facilitar el disfrute de las vistas del embalse, constituye una infraestructura que contribuye a mejorar la experiencia de quienes llegan a conocer el destino.
Taveras, una oportunidad para diversificar el turismo dominicano
El desarrollo de la Presa de Taveras plantea una oportunidad interesante para la diversificación del turismo dominicano.
República Dominicana ha construido buena parte de su posicionamiento internacional alrededor de sus playas, sus complejos hoteleros y sus destinos costeros. Sin embargo, el territorio nacional dispone de embalses, montañas, ríos, comunidades rurales y paisajes interiores que pueden enriquecer esa oferta con experiencias diferentes.
Taveras reúne varios componentes de ese modelo: turismo gastronómico, turismo de naturaleza, recreación acuática, pesca, emprendimiento comunitario y espacios de esparcimiento. Su cercanía a importantes centros urbanos del Cibao favorece las excursiones de un día y las escapadas de fines de semana.
Pero su crecimiento plantea tareas pendientes: mejorar los accesos y la señalización, fortalecer los servicios sanitarios y de seguridad, ampliar las opciones de alojamiento, ordenar las operaciones acuáticas y proteger la calidad ambiental del embalse. La oportunidad está en desarrollar un destino que conserve su carácter comunitario y su relación con el paisaje, sin perder de vista que el agua es, ante todo, un recurso estratégico para el país.
Tres días para conocer, saborear y disfrutar Taveras
La séptima Feria del Pescado será una ocasión para acercarse a esa historia y conocer de primera mano el trabajo de quienes han hecho posible el crecimiento turístico de este enclave.
Durante los días 27, 28 y 29 de noviembre, ASODURPRET y los emprendedores y comerciantes que representa convocan a dominicanos y visitantes internacionales a compartir una celebración que tiene en la gastronomía su principal carta de presentación y en el paisaje de la presa su escenario natural.
Para quien llega desde Santo Domingo, Santiago, La Vega o cualquier otro punto del país, la invitación es a organizar una escapada, descubrir los restaurantes de la zona, disfrutar de sus propuestas de pescado y conocer las experiencias recreativas que ofrece el embalse.
Para quienes visitan República Dominicana desde otros países, Taveras permite descubrir una faceta menos conocida del destino dominicano: la vida alrededor de sus grandes cuerpos de agua, la cocina de sus comunidades y el esfuerzo de emprendedores que han convertido un paisaje de infraestructura hidráulica en un espacio de encuentro turístico.
Hay razones para ir más allá de la feria. La mejor manera de comprender el valor de Taveras es llegar hasta sus orillas, contemplar el espejo de agua entre las montañas, conocer a quienes trabajan allí y sentarse a disfrutar de un pescado preparado en la tradición gastronómica de la región.
Del 27 al 29 de noviembre, la Presa de Taveras tiene una invitación abierta: descubrir sus sabores, disfrutar sus paisajes y conocer una de las experiencias de turismo de embalse que está construyendo su propio espacio dentro de la oferta turística dominicana.








