Santo Domingo, RD. – El turismo es, sin disputa, el motor más visible de la economía dominicana. Solo en mayo fue el quinto sector de la economía con mayor expansión del valor agregado real con un6.2% y del 10.8% en la llegada de visitantes. Pero detrás del brillo de los hoteles todo incluido y las estadísticas récord de llegadas de viajeros, existe un ecosistema de pequeños negocios que funciona en las márgenes: sin registro, sin protección social para sus trabajadores y con una dependencia creciente de mano de obra migrante.
Esa es, en síntesis, la imagen que proyecta la recién presentada Encuesta Sectorial del Turismo (Ensetur 2025), elaborada por el Instituto Nacional de Migración de la República Dominicana (INM RD).
El estudio, financiado por el Banco Mundial en el marco del proyecto «Fortalecimiento de la capacidad estadística e institucional para una respuesta multisectorial a la movilidad humana en la República Dominicana», analiza la relación existente entre la estructura de las empresas, la generación de empleos y la fuerza de trabajo nacional y extranjera en tres de los polos turísticos más importantes del país: Punta Cana-Macao, Barahona-Pedernales y Puerto Plata.
La radiografía de las mipymes: pequeñas, informales y concentradas en alimentos
De unas 642 mipymes vinculadas al sector relevadas en esos tres polos turísticos, el 42.2% opera en la informalidad. Un porcentaje que el propio INM RD califica como estructural, no coyuntural.
El 71.6% de los negocios informales son microempresas que no superan los cinco trabajadores, cifra que supera en 22.5 puntos porcentuales al 49.1% de microempresas entre los negocios formalizados, lo que revela una tendencia clara: a mayor escala empresarial, mayores niveles de regulación.
En cuanto a la actividad predominante, el 76.4% de las mipymes informales se dedica a servicios de alimentos y bebidas, superando en 17.6 puntos porcentuales al 58.8% de los negocios formales que operan en ese mismo segmento.
La distribución geográfica también es reveladora: el 52% de estas empresas se ubica en Punta Cana-Macao, el 41% en Puerto Plata y apenas el 7% en Barahona y Pedernales. Esta concentración en los polos más consolidados sugiere que el dinamismo turístico genera emprendimiento, pero no necesariamente formalización.

El empleo informal: un sistema paralelo que excluye a los más calificados
Uno de los hallazgos más llamativos del Ensetur 2025 tiene que ver con la distribución del empleo según la condición de formalidad de la empresa. Las empresas con más de 20 trabajadores en el sector formal tienen capacidad de generar el 61.5% del empleo formal, mientras que en el mercado informal, más del 85% del empleo se concentra en unidades con menos de 10 trabajadores.
Al analizar la informalidad laboral según la ocupación, los datos resultan elocuentes: el empleo informal alcanza el 19.7% en cocina, el 15.6% en limpieza, el 13% en servicios y el 12.2% en gerencia, todos con porcentajes que superan a los empleos formales en esas mismas categorías.
Migración y turismo: una dependencia silenciosa

El INM RD fue explícito al señalar el vínculo entre informalidad y migración. La institución advierte que la concentración de microempresas informales en los polos turísticos estratégicos provoca una alta demanda de mano de obra flexible, estacional y de baja calificación, que suele ser cubierta por trabajadores migrantes, generando retos en materia de formalización del empleo, fiscalización laboral y gestión migratoria.
El estudio también documenta el impacto directo que los controles migratorios tienen sobre esta fuerza laboral. El 47.3% de los empleados extranjeros entrevistados indicó que alguna autoridad migratoria le ha requerido sus documentos, el 27.2% señaló haber sido detenido por razones migratorias y el 17.9% aseguró haber sido deportado anteriormente.
El miedo a la detención tiene, además, consecuencias directas sobre la productividad del sector: uno de cada cuatro trabajadores extranjeros (25%) afirmó haber dejado de asistir a su trabajo por temor a ser requerido por agentes migratorios, mientras que el 22.3% señaló haber evitado buscar atención médica por la misma razón.
En materia documental, la precariedad es notable: el 28.6% de los trabajadores extranjeros no posee ningún documento migratorio, mientras que el 34.8% cuenta únicamente con un pasaporte visado para turismo, lo que sugiere que parte de esta población se encuentra en el país bajo una condición migratoria irregular. A
Desde el lado empresarial, las deportaciones de trabajadores extranjeros fueron identificadas como un obstáculo para la contratación por el 3.2% de las empresas formales y el 6.6% de las informales.
El inglés manda: la brecha de idiomas como desafío competitivo

La investigación identifica el dominio de idiomas como una de las competencias laborales más valoradas por las empresas turísticas. El inglés encabeza los requerimientos lingüísticos con 417 menciones, seguido por el español con 345 y el francés con 98. Más atrás aparecen el alemán (26), el italiano (17), el creole (17) y el ruso (6), mientras que idiomas como portugués, mandarín, japonés y coreano registran una presencia mínima.
Estacionalidad y vulnerabilidad: el círculo que se repite
El INM RD confirma que la estacionalidad es parte del funcionamiento habitual de la industria turística y genera una demanda constante de mano de obra flexible y adaptable a los ciclos de actividad económica, con implicaciones directas para la calidad del empleo, especialmente en los principales polos turísticos.
Un estudio con límites explícitos y una conclusión contundente
El propio INM RD reconoce que el Ensetur 2025 tiene un alcance acotado: el estudio se enfoca en el análisis de las mipymes del sector, debido a las restricciones de acceso a los datos de las grandes cadenas hoteleras del país. Eso significa que la fotografía del turismo dominicano que ofrece este informe es parcial, aunque no por eso menos reveladora.
El INM RD concluye que la situación migratoria influye directamente en la estabilidad del empleo turístico, y plantea la necesidad de impulsar mecanismos de regularización migratoria, programas de formación laboral y mayores niveles de formalización empresarial para reducir los obstáculos en la contratación y garantizar una mayor estabilidad en uno de los sectores más importantes de la economía dominicana.
La entrega de Ensetur 2025 dibuja un sector turístico de dos velocidades: el de las grandes cadenas que lideran la competitividad internacional y el de las mipymes que sostienen la economía local de los polos, pero que lo hacen mayoritariamente fuera del sistema, con trabajadores vulnerables, sin red de protección y con un futuro que depende, en gran medida, de decisiones de política pública que aún están pendientes.











