Santo Domingo, RD. – Desde hoy, República Dominicana es el epicentro del deporte regional. La ceremonia inaugural de los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026 se celebra esta tarde en el Estadio Olímpico Félix Sánchez, con un espectáculo que combina más de 500 láseres, 30,000 insignias LED personalizadas y un despliegue de 1,100 drones —cien de ellos con funciones pirotécnicas— bajo el lema «Cien años unidos, una sola región y un mismo corazón», en homenaje al centenario de la justa multideportiva más antigua del hemisferio occidental.
No es un evento cualquiera. Es la tercera vez que el país recibe los Juegos, después de 1974 y de la edición de Santiago en 1986, y llega en un momento en que el Gobierno dominicano ha decidido apostar de forma explícita al deporte como palanca de su estrategia turística.
Un país que se declara listo

Días antes de la apertura, el presidente Luis Abinader recorrió las instalaciones del Parque del Este —una de las sedes que albergará 13 disciplinas, entre ellas gimnasia, halterofilia, tiro con arco, balonmano y tenis— y expresó su confianza en que el país ofrecerá una de las ediciones mejor organizadas de la historia de la competencia, con instalaciones en un estado de conservación superior al de ediciones anteriores.
El mandatario vinculó directamente la experiencia turística del país con la capacidad de organizar el evento deportivo. Recordó que la nación recibe anualmente cerca de 12 millones de visitantes y que esa costumbre de recibir viajeros —sumada, dijo, a la calidez del servicio dominicano— será el sello distintivo de la atención a delegaciones y aficionados durante los Juegos. Según cifras oficiales, el Gobierno invirtió alrededor de RD$9,000 millones en infraestructura deportiva para el certamen, de los cuales cerca de RD$2,000 millones correspondieron solo a las obras del Parque del Este. Otras fuentes, citando al Comité Organizador, sitúan la inversión total en la construcción y remodelación de 16 instalaciones deportivas en un monto cercano a los 154-160 millones de dólares.
La magnitud del evento: cifras que hablan

Los números confirman que se trata de la mayor operación logística y deportiva que ha asumido el país en años:
Más de 6,000 atletas (algunas fuentes hablan de 6,200) de 37 países y territorios de Centroamérica y el Caribe competirán hasta el 8 de agosto.
El programa incluye 40 deportes y cerca de 57 disciplinas, que se disputarán en sedes distribuidas por todo el territorio nacional.
Están en juego 1,555 medallas
Por primera vez en la historia de los Juegos se entregarán medallas en esports (deportes electrónicos), con unos 80 competidores, entre ellos el mexicano Raúl «AkaCorleone» Manríquez, considerado pionero de la disciplina en América Latina.
La actividad deportiva arrancó de forma anticipada: el polo acuático inició competencias desde el lunes 20 de julio, antes de la ceremonia inaugural.
México llega con una de las delegaciones más numerosas, de aproximadamente 700 deportistas.
Las figuras que encienden la competencia

El cartel de estrellas convierte a Santo Domingo 2026 en algo más que un evento regional. La abanderada de la delegación anfitriona es Marileidy Paulino, campeona olímpica dominicana en los 400 metros planos, quien llega a los Juegos invicta en las paradas de la Liga Diamante de este año en Doha, París, Mónaco y Londres. La acompaña como abanderado el boxeador Cristian Pinales, medallista de bronce en los Juegos Olímpicos de París 2024.
Entre las figuras internacionales destacan el boxeador cubano Julio César La Cruz, el marchista guatemalteco Erick Barrondo y el pesista colombiano Yeison López, subcampeón olímpico y campeón mundial y panamericano en halterofilia. También competirán la puertorriqueña Adriana Díaz, referente continental del tenis de mesa con siete medallas de oro en ediciones anteriores de los Juegos, y el clavadista mexicano Osmar Olvera, multimedallista olímpico y mundial.
En el plano local, la selección dominicana de voleibol femenino —conocida como «Las Reinas del Caribe»— llega como favorita tras ganar el oro en las últimas seis ediciones consecutivas. Para muchos de estos atletas, el torneo funciona además como preparación de cara a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.
El turismo, el otro protagonista

Más allá del podio, el verdadero interés del Gobierno dominicano está en lo que ocurre fuera de los estadios. El ministro de Turismo, David Collado, ha sido enfático en que la celebración de los Juegos forma parte de una estrategia nacional para consolidar el turismo deportivo como un segmento de diversificación de la oferta turística del país, que este año proyecta superar los 12 millones de visitantes tras haber recibido 11.7 millones en 2025.
Las cifras sobre el impacto directo de los Juegos varían según la fuente, lo que refleja lo difícil que resulta proyectar con precisión un evento de esta escala:
En el lanzamiento internacional de la campaña promocional en Miami, Collado habló de una meta de hasta 300,000 visitantes atraídos por el evento y su plataforma de promoción.
En declaraciones posteriores, más cercanas a la fecha de apertura, el propio ministro estimó en más de 100,000 turistas la llegada de aficionados, familiares de atletas, dirigentes deportivos y patrocinadores durante los 18 días de competencia.
La Asociación de Hoteles y Turismo de la República Dominicana (Asonahores) ha proyectado que la llegada de visitantes internacionales durante el evento superará las 80,000 personas.
Independientemente de cuál cifra se acerque más a la realidad, el consenso entre el sector público y privado es que el impacto ya es visible. La actividad turística comenzó a sentirse desde antes de la inauguración, con la llegada escalonada de atletas, entrenadores, jueces y delegaciones técnicas de los 37 países participantes, lo que ha generado un movimiento económico que alcanza a hoteles, apartamentos de alquiler temporal, restaurantes, transporte y comercios de la capital.
La posición del sector hotelero
Asonahores, a través de su presidente Juan Bancalari, valoró la celebración de los Juegos como una oportunidad estratégica para fortalecer el posicionamiento internacional del país, dinamizar la actividad turística y generar un impacto positivo en toda la cadena de valor de la economía nacional. La entidad ha destacado que el turismo deportivo es uno de los segmentos de mayor crecimiento a nivel mundial y una vía para diversificar la oferta turística, atraer nuevas inversiones y fortalecer la competitividad del país como destino de clase mundial.
Desde el gremio hotelero también se subraya que estos grandes eventos internacionales generan históricamente un aumento en la ocupación hotelera, particularmente en Santo Domingo, y que la colaboración público-privada será determinante para capitalizar el legado de los Juegos más allá de la clausura, con una visión de largo plazo para seguir atrayendo competencias de alcance regional e internacional.
República Dominicana, ¿líder turístico del Caribe?
El posicionamiento del país como referente turístico de la región es un argumento que se repite tanto en el discurso oficial como en el del sector privado. José Monegro, presidente del Comité Organizador de los Juegos, ha planteado que, si el país aspira a ser el líder del turismo de Centroamérica y el Caribe, debe ofrecer una propuesta que vaya más allá del producto de sol y playa tradicional, comportándose como corresponde a esa posición de liderazgo. Sus declaraciones fueron dadas en el marco de la pasada feria FITUR en Madrid.
Como parte de esa apuesta, el Ministerio de Turismo ha destinado cerca de 100 millones de dólares, con apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo, a la remodelación de la Ciudad Colonial de Santo Domingo, que forma parte de la experiencia que se ofrecerá a atletas y visitantes durante el certamen.
Collado también ha insistido en la importancia creciente de los mercados latinoamericanos —Argentina, Colombia, Chile y México— frente al mercado europeo tradicional, y ha usado los Juegos como plataforma para invitar a los aficionados que estarán en Estados Unidos por el Mundial de fútbol de 2026 a extender su estadía en la región y visitar el país una vez concluido el torneo.
Impacto económico: una vitrina más allá de las medallas
Para las autoridades, el verdadero valor de los Juegos no se mide solo en medallero. Monegro ha calificado el evento como una vitrina internacional que, además de atraer miles de visitantes, generará una cobertura mediática capaz de proyectar a Santo Domingo en toda la región.
Y es que quienes llegan al país no son solo deportistas: también arriban familias, dirigentes, patrocinadores y aficionados que aprovechan su estadía para recorrer la Ciudad Colonial, restaurantes, centros comerciales y otros atractivos turísticos de la capital, ampliando el derrame económico del evento más allá del ámbito estrictamente deportivo.
Lo que viene desde hoy
Con la ceremonia inaugural de esta tarde arranca un maratón de 16 días de competencias que se extenderá hasta el 8 de agosto, con jornadas que combinarán deportes tradicionales —atletismo, béisbol, boxeo, baloncesto, natación, voleibol— con otros menos habituales en el programa centroamericano, como el ajedrez, el bowling y el debut histórico de los esports.
Para República Dominicana, el reto ahora es doble: entregar una competencia deportiva a la altura de su centenario y demostrar, con hechos y no solo con discurso, que la experiencia acumulada en turismo de sol y playa puede trasladarse con éxito al turismo deportivo, un segmento que el propio Gobierno ha identificado como una de las grandes apuestas para sostener el crecimiento del sector en los próximos años.













