San Cristóbal, RD – El cierre temporal del Monumento Natural Cuevas del Pomier anunciado por el Ministerio de Medio Ambiente no es solo una medida de restauración, sino que ha sido tomado como un urgente llamado de atención sobre la fragilidad del patrimonio precolombino de la República Dominicana.
Este complejo, considerado la «Capital Prehistórica de las Antillas» por su vasta colección de arte rupestre taíno, entra en una fase crítica de recuperación, impulsada por la necesidad de revertir décadas de negligencia y el daño ambiental provocado por la actividad minera.
La voz de la ciencia: una biblioteca taína bajo tierra
Para los científicos y arqueólogos especializados en la región, las Cuevas del Pomier son una biblioteca de la historia insular cuyo valor es incalculable. Con más de 4,000 pictografías y petroglifos (dibujos y grabados) distribuidos en 55 cuevas, Pomier es un archivo visual de la cosmogonía y la vida cotidiana de la cultura taína.
Se destaca de manera particular su importancia para la isla Española. Expertos en arte rupestre como Dra. Maura E. de Freites, insisten en que la preservación de estos petroglifos es esencial para reconstruir la identidad histórica de La Española. Cada figura—desde representaciones de deidades (cemíes) hasta escenas de rituales—es una pieza clave para el entendimiento de la cultura precolombina que no existe en registros escritos.
Pese a su importancia, estas obras sufren una vulnerabilidad única pues a diferencia de otros monumentos históricos, el arte rupestre es extremadamente sensible a las condiciones ambientales (humedad, temperatura) y, sobre todo, a la contaminación del aire y el polvo generado por actividades externas. La destrucción de estas obras es irreversible, lo que hace de la restauración una labor de urgencia científica.
El enemigo silencioso: minería, daño y denuncia ambiental
La principal amenaza para la integridad de Pomier proviene de la extracción de materiales de construcción en sus inmediaciones.
La Sociedad Ecológica de San Cristóbal solicitó en enero pasado al Defensor del Pueblo, Pablo Ulloa, intervenir ante lo que consideraban un daño ambiental en la zona de El Pomier por parte de trabajos mineros que estaban afectando estos espacios culturales.
Y hubo una protesta pública frente a las oficinas del Ministerio de Medio Ambiente en el momento. William Alcántara, uno de los representantes de la organización querellante, durante la protesta en las afueras de la entidad reguladora de los recursos naturales, presentó una investigación realizada por el estadounidense George Veni, donde señaló el daño de al menos nueve cuevas y otras siete afectadas por la “operación de canteras”.
“Estamos solicitando al Defensor del Pueblo para que intervenga y cuidemos el medio ambiente de nuestro patrimonio de El Pomier”, expresó Alcántara.
Y es que durante años, la operación de empresas areneras y mineros furtivos en las canteras cercanas a la reserva provocó daños directos e indirectos:
Impacto Estructural: Las explosiones controladas y la vibración de la maquinaria han puesto en riesgo la estabilidad geológica de las cuevas, generando grietas y aumentando la posibilidad de colapso en zonas críticas que albergan pictografías.
Contaminación y Sedimentos: El polvo y los sedimentos químicos generados por la minería se infiltran a través de las fisuras de la roca caliza. Ambientalistas dominicanos han denunciado que este material cubre lentamente los petroglifos, alterando su color y composición, además de afectar el ecosistema subterráneo.
Voz Ambiental: Organizaciones ecologistas locales han mantenido una lucha constante, señalando que la protección de Pomier debe ser integral. Su principal demanda es la reubicación definitiva de las operaciones mineras cercanas y el establecimiento de una zona de amortiguamiento efectiva para garantizar la calidad del aire y la integridad del terreno.
La denuncia de la destrucción de la Cueva número uno o de Borbón
Gabriel Atiles Bidó, investigador del arte Rupestre dominicano, ex director del departamento de arte rupestre y Espeleología del Museo del Hombre Dominicano y profundo conocedor de las cuevas del Pomier o Cuevas de Borbón en la Provincia de San Cristóbal, publicó un artículo denuncia en RepestreWEb, una publicación electrónica especializada en la investigación del arte rupestre de América Latina.
Documenta que la destrucción de la Cueva Patrimonial Numero Uno de Borbón, reportada en San Cristóbal por la implementación de un proyecto sin los estudios arqueológicos ni estudios de impacto, sin la presencia de los técnicos calificados y de las instituciones del país creadas para tales fines; y a quienes le fue impedida la entrada en una conducta que viola la ética profesional y todas las leyes dominicanas en tales sentidos.
En su reporte asegura que los cambios implementados a la cueva Numero Uno de Borbón en la provincia de San Cristóbal son violatorios de las leyes de patrimonio cultural y violatorios a de las ley Medioambiental en el Capítulo VII de las Cuevas, Cavernas y el Ambiente Subterráneo Art.160.
Medio Ambiente hace su investigación
A principio de este año se conocieron los resultados de un estudio realizado por el científico Jorge Veni, contratado por el Ministerio de Medio Ambiente, que reveló que la actividad minera en la zona de las Cuevas del Pomier, al norte de San Cristóbal, estaba generando graves daños a este valioso sistema natural.
La investigación analizó las prácticas de las empresas que explotan cal y carbonato de calcio en la región y concluyó que las operaciones mineras, principalmente en la zona núcleo y en la de amortiguamiento, están siendo incompatibles con la preservación de las cuevas.
El estudio de Veni muestra que las canteras han causado destrucción y daños irreparables en varias de las 57 cuevas que conforman la reserva, un importante sitio cultural y biológico. Según el científico, la actividad minera en la zona debe cesar de inmediato, especialmente en el área de amortiguamiento, para evitar mayores riesgos de destrucción.
En febrero pasado, el presidente Luis Abinader anunció, en su mensaje del 27 de febrero, el plan de rescate y protección del Monumento Natural Reserva Antropológica Cuevas de Borbón o del Pomier, prohibiendo de forma inmediata todo tipo de actividad minera e iniciando un proceso para convertirlas en la Capital Prehistórica del Caribe.
La decisión del gobierno implicaba que, una vez terminados los trabajos de restauración, solicitará a la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) que esta referencia arqueológica de la región sea declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad.
Fue entonces cuando el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales emitió una resolución que prohibía, de forma inmediata, la extracción de material, dinamitación y cualquier otra actividad minera en la zona núcleo y de amortiguamiento del Monumento Natural Reserva Antropológica Cuevas de Borbón o del Pomier, en la provincia San Cristóbal.
Para ello se emitió la Resolución Número 013/2025, que recoge que Medio Ambiente, en el ámbito de sus facultades, realizó inspecciones técnicas que indicaron incumplimiento y violaciones a la legislación ambiental vigente sobre las Cuevas de Borbón o del Pomier, a causa de actividad minera en su zona núcleo.
Cierre temporal
Desde el pasado día primero de diciembre, por disposición del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturale, el Monumento Natural Reserva Antropológica Cuevas de Borbón o del Pomier permanecerá cerrado durante seis meses, como parte de un proceso de reorganización y restauración integral, orientado a fortalecer la protección de su patrimonio arqueológico y su diversidad biológica.
El cierre permitirá ejecutar trabajos especializados de conservación, adecuación de senderos, mejora de infraestructura esencial y ordenamiento del uso público. Estas acciones forman parte de un modelo integral que busca garantizar un manejo responsable del área, dinamizar el desarrollo ecoturístico sostenible y reforzar la educación ambiental de las comunidades cercanas.
La Reserva Antropológica Cuevas del Pomier, ubicada en San Cristóbal, constituye uno de los complejos cavernarios más relevantes del Caribe insular, albergando 54 cuevas con más de 4,000 pictografías y petroglifos, además de ser un refugio vital para diversas especies de murciélagos, plantas vasculares y aves. Debido a su sensibilidad ecológica y cultural, el Ministerio enfatizó la necesidad de controlar el acceso durante el proceso de restauración para garantizar la integridad del sitio.
Espeleoturismo y el potencial de la visión global
El cierre del Pomier, aunque temporal, de acuerdo con otras experiencias globales, debe servir para adoptar un modelo que cumpla con los estándares del espeleoturismo mundial, una modalidad en crecimiento que combina aventura, historia y ciencia.
A nivel global, destinos como las Cuevas de Lascaux (Francia) o las de Nerja (España) han demostrado que la clave del turismo espeleológico es la gestión científica del acceso. Se prioriza la conservación del microclima interno (a menudo limitando drásticamente el número de visitantes) para asegurar la supervivencia de las pinturas.
La reapertura del Pomier con instalaciones de vanguardia (senderos especializados, iluminación que no dañe la roca, centros de interpretación de alto nivel) permitirá a República Dominicana competir en un nicho de turismo que busca experiencias culturales profundas y auténticas, atrayendo a visitantes de alto nivel cultural y educativo que valoran la historia precolombina y la conservación.
La restauración en curso, respaldada por la Comisión Presidencial, promete una nueva etapa para Pomier: un equilibrio entre la conservación científica de su legado taíno y su desarrollo como un destino turístico responsable y de alto impacto cultural.











