Santo Domingo, RD. – Cada 21 de enero, la República Dominicana se detiene en la rutina diaria laboral, pero al mismo tiempo se pone en movimiento. La celebración del Día de Nuestra Señora de la Altagracia, patrona espiritual del pueblo dominicano, es una de las manifestaciones religiosas y culturales más profundas del país que genera peregrinaje de multitudes y de escapadas de turismo interno hacia todos los polos turísticos del país.
Y es que, declarado feriado nacional en el calendario laboral, convoca a miles de fieles a peregrinar hacia los principales santuarios marianos, mientras otros aprovechan la jornada para viajar dentro del país, impulsando el turismo interno y dinamizando economías locales. Y es que en la cultura religiosa y popular, la fe, la identidad y las escapadas turísticas, (giras y viajes en buen dominicano) convergen en una fecha que reafirma el vínculo del dominicano con su territorio.
Higüey, corazón de la devoción nacional

La Basílica Catedral Nuestra Señora de la Altagracia, en Higüey, volverá a ser el epicentro de la devoción nacional. Desde la madrugada, peregrinos llegarán a pie, en autobuses y vehículos privados para agradecer favores, cumplir promesas o simplemente renovar su fe ante la venerada imagen mariana.
La Basílica Nuestra Señora de la Altagracia es el centro de la advocación mariana más relevante de la República Dominicana y uno de los centros de devociones marianas más viejas del Nuevo Mundo. La Iglesia asegura que antes del año 1540 el culto altagraciano era ya una feliz realidad para Higüey. Los peregrinos venían a su Santuario, una pobre iglesia cubierta de cana, hasta que en 1569 fue emprendida la construcción en piedra que ha desafiado el asalto de los siglos.
Y esta devoción creció tanto que para 1947 se lanzó un concurso internacional para construir una basílica y llegaron 40 proyectos provenientes de 12 países participantes. El jurado reunido en diciembre de 1947, seleccionó la proposición hecha por A.J. Dunoyer de Segonzac y Dupré Pièrre que se tardaron 17 años en la construcción.
El templo sustituyó el antiguo santuario de la Virgen en la Iglesia de San Dionisio, en el que de acuerdo a la tradición apareció la imagen de La Altagracia por el año 1572.
El 12 de octubre de 1971 fue declarada como Monumento Dominicano, y el 17 de octubre del mismo año Pablo VI la declara como Basílica Menor y hoy día recibe más visitas que la Catedral Primada de América ubicada en la Ciudad Colonial de Santo Domingo. Dos años después, el 15 de agosto de 1973 se convierte en Catedral de la Diócesis de Nuestra Señora de la Altagracia en Higüey, por mandato apostólico.
Hoy sigue siendo el principal centro de peregrinación para los devotos de la Virgen María y un atractivo único para el turismo religioso y cultural que visita la República Dominicana.
Este flujo masivo convierte a Higüey en un polo de turismo religioso, con impacto directo en el comercio, la gastronomía y los servicios locales, consolidando a la ciudad como uno de los principales destinos espirituales del Caribe.
Rutas marianas que recorren el país
Además de Higüey, otras rutas de fe ganan protagonismo de la Virgen María en la cultura dominicana adorada bajo otras miradas religiosas a la misma deidad:
- Santuario Nuestra Señora de las Mercedes – Santo Cerro (La Vega): Espacio donde religión, historia y naturaleza se funden en un mismo recorrido.
- Iglesia Nuestra Señora de Regla – Baní: Devoción profundamente arraigada en el sur, acompañada de tradiciones comunitarias.
- Santuario Arquidiocesano Nuestra Señora de la Altagracia: Ubicado en el lugar donde se fundó el primer hospital de América, es un templo de gran riqueza arquitectónica con influencias bizantinas, góticas y renacentistas, con una imagen de la Virgen con doce estrellas que simbolizan a los apóstoles.
Estas rutas fortalecen el turismo cultural y comunitario, ampliando la oferta más allá de los grandes polos tradicionales.
Escapadas recomendadas para el feriado
Montaña y clima fresco
- Jarabacoa: Cascadas, ríos y descanso familiar.
- Constanza – Valle Nuevo: Naturaleza de alta montaña y paisajes únicos del Caribe.
- Santo Cerro: Ideal para combinar fe, caminatas y vistas del Cibao.
- Sajoma: ideal para un chapuzón en aguas termales
Playa y naturaleza
Las Galeras (Samaná): Playas vírgenes y tranquilidad.
Salto El Limón + Playa El Valle: Ecoturismo y costa en un solo viaje.
Bahía de las Águilas: Una joya natural para quienes pueden extender la escapada.
Fe que mueve, turismo que une

El Día de Nuestra Señora de la Altagracia confirma que la espiritualidad también es motor de movilidad, identidad y desarrollo. Ya sea caminando hacia Higüey o viajando a una playa o montaña cercana, los dominicanos recorren su país desde la fe, el descanso y el orgullo cultural.
Este feriado es más que una celebración religiosa de la fe cristiana en República Dominicana. Se convierte un catalizador del turismo interno dominicano, que une devoción, identidad cultural y movilidad nacional. Ya sea caminando hacia Higüey como acto de fe o buscando una playa o montaña para descansar, miles de dominicanos reafirman su vínculo con el territorio y dinamizan destinos más allá de los polos tradicionales.
En tiempos donde el turismo interno cobra cada vez mayor relevancia, esta fecha demuestra cómo la espiritualidad y el viaje pueden convivir, generando impacto económico, cohesión social y orgullo cultural.











