Nueva Yor, EEUU. – Otra potente tormenta invernal, catalogada por el Servicio Meteorológico Nacional de Estados Unidos como potencialmente histórica y destructiva, está sacudiendo el noreste del país y afectando a millones de personas desde el fin de semana.
El fenómeno, una combinación de vientos fuertes, nevadas intensas y ventiscas, ha obligado a autoridades de al menos siete estados a declarar el estado de emergencia, aplicar prohibiciones de viajes no esenciales y anticipar amplios impactos en el transporte aéreo y terrestre.
Medidas oficiales: estados de emergencia y restricciones de movilidad
Desde el domingo, Nueva York, Nueva Jersey, Pensilvania, Delaware, Connecticut, Rhode Island y Massachusetts han activado estados de emergencia ante la llegada de este frente invernal conocido como ciclón bomba, que amenaza a más de 50 millones de personas en toda la región noreste.
En Nueva York, el alcalde Zohran Mamdani declaró el estado de emergencia en la ciudad y ordenó una prohibición de circulación para vehículos no esenciales hasta el mediodía del lunes, con el objetivo de reducir accidentes y facilitar el trabajo de equipos de emergencia y limpieza en medio de ventiscas, visibilidad reducida y acumulación rápida de nieve.
Las autoridades han eximido de estas restricciones al transporte público, servicios de emergencia, suministro de alimentos, combustible y material médico, aunque incluso estos servicios enfrentan retrasos y modificaciones operativas ante las condiciones meteorológicas adversas.
Turismo y viajes aéreos: cancelaciones masivas y caos aeroportuario
El impacto en el sector aéreo ha sido inmediato y considerable. Hasta el momento, fuentes meteorológicas y rastreadores de vuelos indican que más de 14 000 vuelos han sido afectados, entre cancelaciones y retrasos, en un período que incluye tanto el fin de semana como el inicio de esta semana.
Los principales aeropuertos del noreste —como John F. Kennedy (JFK), LaGuardia (LGA), Newark (EWR), y los hubs de Boston y Filadelfia— están registrando interrupciones significativas en despegues y aterrizajes, lo que ha generado cuellos de botella para pasajeros que viajaban hacia destinos de primavera y vacaciones de invierno tardías.
Las aerolíneas han recomendado encarecidamente a los viajeros que verifiquen el estado de sus vuelos, ya que las operaciones podrían permanecer inestables durante varios días, especialmente en rutas que conectan el noreste con el sureste del país, el centro y vuelos internacionales.
Transporte terrestre y servicios públicos bajo presión
Además de las afectaciones aéreas, la tormenta ha paralizado servicios terrestres. Las principales carreteras y autopistas, incluida la I-95, una arteria clave que se extiende desde Florida hasta Canadá, enfrentan pronósticos de acumulaciones de nieve de hasta 60 cm o más, lo que complica aún más el movimiento de turistas y residentes por la costa este.
En Nueva Inglaterra, algunas áreas podrían ver acumulaciones cercanas a los 150 cm, lo que eleva el riesgo de cortes de energía prolongados, caída de árboles y condiciones de ventisca peligrosas, obligando a autoridades a suspender clases y cerrar eventos públicos.








