Santo Domingo, RD / París, Francia. – La Semana Dominicana en Francia suele asociarse a mesas de inversión, energía renovable y pabellones agroalimentarios. Este año, entre las agendas empresariales, apareció también una cita con la memoria: «Archipiélago improbable. Los mundos dominicanos de José Castillo», abierta en la Casa de América Latina, en el corazón de París.
Cerca de 80 obras repartidas en dos plantas componen el recorrido. Su protagonista es José Castillo (Santo Domingo, 1955 – París, 2018), un artista que hizo de la pintura un territorio donde caben a la vez la belleza y la violencia, la alegría y el dolor, la magia y la historia.
Una semana con dos rostros
La Semana Dominicana en Francia (SD26), organizada por la Embajada dominicana, ProDominicana y la Cámara de Comercio e Industria Franco-Dominicana, se celebró en París del 17 al 22 de octubre. Coincidió con el SIAL París 2026, el gran salón mundial del sector agroalimentario, en Paris Nord Villepinte.
Su programa comercial incluyó tres jornadas sectoriales: una sobre el país como plataforma estratégica del Caribe (zonas francas, manufactura, logística), otra sobre energías renovables y una tercera sobre tecnología, fintech y ciberseguridad. A ello se sumaron reuniones B2B y el pabellón de ProDominicana en la feria. Pero la iniciativa también anunció actividades culturales con el acompañamiento del Ministerio de Cultura, y la muestra de Castillo es una de las más ambiciosas.
La exposición cuenta con el concurso de la Embajada dominicana en Francia y de la Asociación José Castillo. La apoyan el Banco BHD, el Ministerio de Cultura de la República Dominicana, la propia Semana Dominicana en Francia y la Fundación para la Memoria de la Esclavitud.
Cuadros que contienen cuadros
Quien entra en esta muestra pronto descubre que mirar no basta: hay que detenerse. «En José Castillo, la perspectiva desaparece y una imagen se superpone a otra», explica la comisaria, Vivian Braga dos Santos. Cada lienzo parece guardar varios cuadros en su interior, como ventanas abiertas a realidades paralelas.
En esas explosiones de color habita una multitud: cimarrones que huyen de la esclavitud, vírgenes, madres con bebés, inmigrantes en yolas, pájaros, aviones, salamandras, ángeles y demonios. El visitante encuentra también al Bacá, a los taínos, a Doña Fefa, imágenes pías, recortes de prensa y dólares. Religión, tradiciones populares, colonización, resistencia indígena, esclavitud y preocupaciones políticas se cruzan con la fantasía y los relatos de infancia. Braga dos Santos lo resume así: Castillo hace cohabitar varios mundos.
Tres obras para empezar
Entre las piezas clave figura «Con el mar en la cabeza» (1995). En este óleo, las aguas del Caribe y un atardecer anaranjado llenan el interior de una cabeza monumental. La postal se quiebra al descubrir a varias personas en una yola rumbo a Puerto Rico y Estados Unidos: la belleza del mar convive con las desigualdades de la historia dominicana.
Destacan también «Zambos n.º 2» (1997), sobre los cimarrones en República Dominicana, y «San Jorge» (1994), donde los símbolos religiosos comparten lienzo con criaturas del imaginario popular.
La muestra no se limita a la pintura. Reúne grabados, fotografías, collages, ensamblajes, dibujos, videos y objetos, incluso materiales insólitos como papas convertidas en piezas artísticas.
El exilio como origen
La obra se entiende mejor con su biografía. Castillo dejó el país en 1978, perseguido por su oposición al régimen autoritario de Joaquín Balaguer, y obtuvo el estatuto de refugiado político en Francia en 1980. Allí transcurrió el resto de su vida, en diálogo con artistas caribeños, latinoamericanos y africanos, sin apartar la mirada de la cultura dominicana ni de sus raíces africanas e indígenas.
Formado en la Escuela de Bellas Artes de Santo Domingo, convirtió su compromiso político en un lugar vivo, donde la defensa y la transmisión de la riqueza cultural dominicana fueron un hilo esencial. Tuvo presencia activa en las escenas artísticas francesa e internacional desde 1990. Recientemente, el Centro Pompidou incluyó varios de sus trabajos en «Paris Noir», dedicada a los artistas negros que transformaron la escena parisina.
El título viene de un poema de Pedro Mir, que describe a la República Dominicana como un país heterogéneo y paradójico, hecho de encuentros y conflictos, donde se entrelazan distintas herencias.
Una deuda con el reconocimiento
Persiste una paradoja: una obra de enorme riqueza visual sigue siendo relativamente desconocida. «Resulta difícil entender» ese olvido, lamenta Marie-Annick Seneschal Castillo, viuda del artista y directora de la Fundación José Castillo. Esta exposición, que reúne los hilos temáticos, plásticos y teóricos de su trabajo, aspira a cambiarlo.
Para no perdérsela
Dónde: Casa de América Latina (Maison de l’Amérique latine), 217 boulevard Saint-Germain, París.
Cuándo: del 21 de octubre de 2026 al 15 de enero de 2027.
Horario: de lunes a viernes, de 10:00 a 20:00; sábados, de 14:00 a 18:00. Entrada libre.
- Visitas comentadas (gratuitas, con inscripción): viernes 23 y 30 de octubre y 13 de noviembre, a las 16:00.
- Talleres infantiles (6 a 10 años, gratuitos, con inscripción): miércoles 28 de octubre a las 10:30, y miércoles 18 de noviembre y 9 de diciembre a las 14:30. Los padres deben permanecer en el edificio.
- Conferencia: «L’Œil pense José Castillo: quand la politique prend forme», lunes 2 de noviembre, a las 19:00.
- Catálogo: 130 páginas, bilingüe francés-español, 22 euros, con textos de Nohora Arrieta Fernández, Vivian Braga dos Santos, Odette Casamayor Cisneros y Rebeca Hey-Colon.
Para las actividades debe registrar su participación en: [email protected]








