Santo Domingo, RD. – El sábado 17 de octubre, a las 6:30 de la tarde, la Plaza Montesinos, al pie del monumento a Fray Antón, cambió el ruido del Malecón por otro sonido. Alrededor de quinientas personas se reunieron allí para la novena edición del Festival Internacional de Jazz Restauración, que este año llevó el lema “Música que nos une” y confirmó su lugar entre las citas más constantes del jazz dominicano.
La velada la condujeron José Martínez e Iván Fernández. La abrió Pirou, cantante, actriz y psicóloga, que presentó temas de How High The Moon, su disco más reciente, junto al trío del guitarrista argentino Sebastián Murena, con Hidekel Martínez en la batería y Marcos Asencio en el contrabajo. Fueron unos cincuenta minutos de jazz de formato íntimo, cercano y sin estridencias.
Homenajes con memoria
Antes de que el piano tomara la escena, el festival rindió tributo a quienes trabajan por el género. El percusionista Guarionex Aquino, que ha compartido tarima con Tania María y Michel Camilo, recibió su reconocimiento. También se distinguió la gestión de la CERTV, que abrió espacio a conciertos y programas de jazz, y al artista Geo Ripley, vinculado al festival desde ediciones anteriores.
Tres maneras de entender el piano

La parte internacional fue un recorrido por tres sensibilidades. El neoyorquino Bill O’Connell, formado en Oberlin y veterano de las giras de Dave Valentin, tocó un piano de cola Yamaha y luego se sumó al bajista Ramón Vázquez, director musical del festival, y al percusionista Richie Flores. Su jazz latino se sostuvo en la improvisación y el juego rítmico.
El español Andrés Barrios, nacido en Utrera, llevó el flamenco al terreno del jazz. Presentó piezas de su producción más reciente, mostró una técnica sólida y cantó. Más tarde invitó a Flores y a Vázquez, y el escenario se llenó de cruces entre palos flamencos, swing y ritmos caribeños.
Eric Figueroa, primer director musical de Batacumbele, cerró el trío de invitados con una actuación de oficio. El momento más comentado fue su versión en clave latina de «Por amor», de Rafael Solano, que arrancó una ovación de un público que la reconoció desde los primeros compases.
Un final a muchas manos
Figueroa convocó de nuevo a los participantes para el cierre colectivo. Se sumaron el pianista dominicano radicado en Nueva York Marcio García, el percusionista David Almengod y Geo Ripley, con percusión menor. Fue el pasaje más espontáneo de la noche, con el aplauso prolongado que suele ganarse una buena improvisación compartida.
Detrás del escenario
La dirección musical estuvo a cargo de Ramón Vázquez y la producción general, de Iván Fernández, con Events & Project. El festival contó con el respaldo de Blue Courier, Banco Popular, Ferretería Ochoa, Radisson Santo Domingo, Mardom, La 91.3 FM, 97.7 Estación, Telesistema, Color Visión, Yamaha, Besos y Abrazos, Compasillo.com, Afinarte, CTAV y Cerveza 5.0.








