IV Congreso Latinoamericano y del Caribe de Pastoral de Turismo: RD lleva su patrimonio de fe al mapa del turismo regional

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Santo Domingo, RD. – El patrimonio religioso dominicano salió al encuentro de América Latina y el Caribe con la celebración reciente del IV Congreso Latinoamericano y del Caribe de Pastoral de Turismo, una cita que reunió a unos 40 representantes de nueve países y convirtió cinco jurisdicciones eclesiásticas del país en escenarios de intercambio, reflexión y promoción del destino.

Organizado con la participación del Ministerio de Turismo (MITUR) y la Conferencia del Episcopado Dominicano, el encuentro se celebró por primera vez en República Dominicana bajo el lema “Hacia una Pastoral de Turismo Ordinaria y Orgánica”. Su itinerario incluyó Puerto Plata, La Vega, La Altagracia en Higüey, Stella Maris, en Santo Domingo Este, y la Arquidiócesis de Santo Domingo.

Más que una agenda de reuniones, el formato itinerante permitió a los delegados conocer sobre el terreno lugares donde convergen la historia de la evangelización, la arquitectura, las tradiciones religiosas y el patrimonio cultural dominicano. La experiencia proyectó una imagen del país que va más allá de sus playas y complejos hoteleros: la de un destino con relatos históricos, santuarios, templos y comunidades capaces de enriquecer la experiencia del visitante.

La encargada del Departamento de Turismo Religioso del MITUR, Kirsis de los Santos Decena, destacó que este segmento representa una oportunidad para poner en valor el patrimonio de fe, historia y cultura de los pueblos. Asimismo, señaló, que el congreso busca fortalecer la participación de los actores vinculados al turismo en las cinco diócesis visitadas, reconociéndolos no solo como participantes de una actividad económica, sino también, como protagonistas de la vida de sus comunidades.

El congreso se desarrolló de manera itinerante y recorrió cinco jurisdicciones eclesiásticas del país: las diócesis de Puerto Plata, La Vega, La Altagracia y Stella Maris, así como la Arquidiócesis de Santo Domingo.

MITUR busca convertir la fe en una experiencia turística

La participación del MITUR se inscribe en una línea de trabajo que procura estructurar y promover el turismo religioso como parte de la diversificación de la oferta nacional. Kirsis de los Santos Decena, encargada del Departamento de Turismo Religioso de la institución, ha señalado que este segmento permite poner en valor el patrimonio de fe, historia y cultura de los pueblos y vincular a los actores turísticos con la vida de sus comunidades.

Uno de los instrumentos de esa estrategia son los “Senderos de la Fe”, iniciativa que el Ministerio desarrolla en coordinación con la Iglesia católica y la Conferencia del Episcopado Dominicano. El objetivo es conectar recursos religiosos e históricos con recorridos que puedan ser reconocidos, interpretados y promovidos como experiencias turísticas, en lugar de permanecer como atractivos aislados.

La celebración del congreso en el país también ofreció al MITUR una oportunidad de presentar ese patrimonio ante representantes eclesiales y pastorales de Argentina, Chile, Colombia, Costa Rica, El Salvador, España, México, Panamá y República Dominicana. La visita directa puede contribuir al intercambio de experiencias y a que los participantes conozcan la diversidad del destino dominicano, aunque la repercusión promocional y la conversión de esa exposición en nuevos flujos turísticos dependerán de la continuidad que tengan las rutas y los productos.

La Isabela, Higüey y La Vega: historia que puede convertirse en ruta

Parque Nacional Ruinas de la Isabela
Vista panorámica del Parque Nacional La Isabela

La elección de República Dominicana como sede se apoya en su lugar dentro de los primeros capítulos de la historia cristiana en América. La Isabela Histórica, en Puerto Plata, está vinculada a la misa celebrada el 6 de enero de 1494; Higüey concentra una de las devociones marianas más importantes del país en torno a la Basílica-Catedral Nuestra Señora de la Altagracia, su museo y la histórica iglesia de San Dionisio; y el Santo Cerro, en La Vega, reúne peregrinación, paisaje y memoria religiosa.

A ese circuito se suman las Ruinas de La Vega Vieja, espacio arqueológico asociado a los primeros episodios de la evangelización en la isla, así como templos y espacios patrimoniales de Santo Domingo y Puerto Plata. En conjunto, estos lugares ofrecen posibilidades para articular visitas a santuarios con arquitectura, arte sacro, arqueología, historia local, gastronomía y tradiciones populares.

El potencial no depende únicamente de la importancia religiosa de los lugares. Para que se consoliden como producto turístico, las rutas necesitan información fiable, señalización, interpretación histórica, horarios de visita claros, accesibilidad, conservación del patrimonio y coordinación con guías, operadores, negocios y comunidades locales. Ese trabajo permitiría que las visitas se distribuyan en el territorio y generen oportunidades económicas más allá de los polos tradicionales.

Una conversación sobre turismo con rostro humano

Durante las jornadas, los participantes reflexionaron sobre los desafíos de la evangelización en el ámbito turístico, la dignidad de los trabajadores y visitantes, y la responsabilidad de la Iglesia de acompañar a las personas, denunciar la explotación y proteger a los menores.
Durante las jornadas, los participantes reflexionaron sobre los desafíos de la evangelización en el ámbito turístico, la dignidad de los trabajadores y visitantes, y la responsabilidad de la Iglesia de acompañar a las personas, denunciar la explotación y proteger a los menores.

El congreso abordó también la responsabilidad social de la actividad turística. Durante la conferencia “La Pastoral de Turismo en América Latina y el Caribe: identidad, misión y desafíos actuales”, monseñor Santiago Rodríguez advirtió sobre las prácticas que colocan los intereses económicos por encima de la dignidad de las personas. Propuso reforzar el acompañamiento pastoral a trabajadores en hoteles, cruceros y otros entornos turísticos, así como denunciar la explotación y proteger a los menores.

El obispo de Nuestra Señora de la Altagracia, monseñor Jesús Castro Marte, destacó igualmente que el turismo debe propiciar el encuentro entre personas y culturas y cuidar a las comunidades receptoras. Esa perspectiva amplía el debate sobre el turismo religioso: no se trata solo de atraer visitantes a los templos, sino de vincular la experiencia del viaje con el respeto al patrimonio, el bienestar comunitario y la dignidad de quienes trabajan en el sector.

La transformación tecnológica también formó parte de la agenda. José Armando Tavares, exrector y fundador del Instituto Tecnológico de las Américas (ITLA), impartió la conferencia “Inteligencia artificial y turismo: retos éticos y oportunidades para una pastoral humanizada”. Su planteamiento destacó las posibilidades de la tecnología para mejorar la experiencia del viajero, siempre que se preserven la atención humana, la accesibilidad y la inclusión.

El siguiente paso: rutas permanentes y comunidades protagonistas

La realización del congreso coloca el turismo religioso en la conversación sobre la diversificación del destino dominicano. Sin embargo, el impacto a largo plazo no se medirá solo por el número de delegados ni por la celebración del encuentro, sino por la capacidad de transformar el patrimonio identificado en rutas sostenibles, accesibles y conectadas con los servicios turísticos de cada territorio.

República Dominicana cuenta con espacios de gran significado para la fe y la historia regional, desde La Isabela hasta la Basílica de Higüey y el Santo Cerro. El reto para el MITUR, la Iglesia y los actores locales es que esos recursos se integren en una propuesta coherente, con promoción continua, conservación y beneficios tangibles para las comunidades que los custodian.

Como continuidad de esta agenda, la nota institucional del MITUR anunció la celebración del IV Encuentro de Turismo Religioso el sábado 24 de octubre, en el marco de la Bolsa Turística del Caribe. La cita ofrece otra oportunidad para conectar al sector turístico y religioso y dar seguimiento a los Senderos de la Fe.

Datos clave

  • Evento: IV Congreso Latinoamericano y del Caribe de Pastoral de Turismo.
    • Lema: “Hacia una Pastoral de Turismo Ordinaria y Orgánica”.
    • Fecha: 12 al 16 de octubre de 2026.
    • Participación: unos 40 delegados de nueve países.
    • Jurisdicciones visitadas: Puerto Plata, La Vega, La Altagracia, Stella Maris y la Arquidiócesis de Santo Domingo.
    • Impulso turístico: promoción del patrimonio religioso e histórico y desarrollo de los Senderos de la Fe.
    • Continuidad anunciada: IV Encuentro de Turismo Religioso, 24 de octubre, durante la Bolsa Turística del Caribe.

Contexto: el turismo religioso dominicano

Vista panorámica frontal de la Catedral Inmaculada Concepción de La Vega.

República Dominicana dispone de recursos que permiten combinar peregrinación, historia, arquitectura y cultura. Entre los principales referentes están la Catedral Primada de América, en la Ciudad Colonial de Santo Domingo; la Basílica-Catedral Nuestra Señora de la Altagracia y el Museo de la Altagracia, en Higüey; el Santuario Nacional Nuestra Señora de las Mercedes, en el Santo Cerro; las Ruinas de La Vega Vieja; y La Isabela Histórica, en Puerto Plata.

Vive Dominicana ha documentado rutas y propuestas de visita en el sureste del país y en La Vega, mostrando cómo la experiencia religiosa puede vincularse con museos, patrimonio arquitectónico, paisajes y tradiciones locales. Por ahora, no se identifica en las fuentes consultadas una cifra oficial consolidada que mida por separado las llegadas, el gasto o la contribución económica del turismo religioso en República Dominicana. Por eso, conviene presentar el segmento como una oportunidad de diversificación en desarrollo y no atribuirle volúmenes de visitantes o ingresos que no estén documentados.

Redacción VD
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