Santo Domingo, RD. – La literatura vuelve a tomar la Plaza de la Cultura Juan Pablo Duarte con la apertura anoche de la XXVIII Feria Internacional del Libro Santo Domingo (FILSD 2026) que llega este año con una dimensión que trasciende los libros: durante diez días, Santo Domingo se convierte en escenario de un encuentro internacional de escritores, editoriales, cineastas, músicos, bailarines, actores y lectores, con Panamá como país invitado de honor y el poeta y ensayista José Mármol como autor homenajeado.
Oficialmente quedó abierta anoche con un acto encabezado por la Vicepresidenta de la República y el ministro de Cultura, abre desde las 5 de la tarde de este jueves feria en todo el país hasta el 4 de octubre con una agenda de más de 750 actividades, la participación de más de 70 escritores internacionales, 32 editoriales internacionales, 21 editoriales nacionales y 44 librerías dominicanas, de acuerdo con los datos ofrecidos por el Ministerio de Cultura.
La magnitud de la convocatoria permite mirar la FILSD desde una perspectiva distinta: además de ser uno de los grandes acontecimientos culturales del calendario dominicano, constituye una oportunidad para que Santo Domingo fortalezca su posición como destino de turismo cultural, utilizando la creación artística y el intercambio entre países como una forma de mostrar una ciudad que puede ser visitada también por lo que piensa, produce y cuenta.
En su intervención la vicepresidenta destacó que la literatura nos permite hacer algo valioso con el tiempo: convertirlo en historias y palabras capaces de permanecer y trascender generaciones. Además, señaló que esta feria realmente celebra la riqueza y diversidad de la cultura, al tiempo que proyecta el talento dominicano.
De su lado el ministro Salcedo destacó el valor de la lectura como herramienta para desarrollar el pensamiento crítico y construir una mirada propia, así como la importancia de las ferias del libro como espacios de encuentro entre autores, lectores y culturas.

Panamá trae mucho más que libros
La condición de Panamá como invitado de honor es uno de los elementos que más amplía el atractivo internacional de esta edición.
La delegación panameña, integrada por más de 35 escritores y representantes de distintas disciplinas, trae a Santo Domingo una programación que combina literatura con cine, música, danza, teatro y gastronomía. El propio pabellón de Panamá ha sido concebido como un espacio interactivo en el que los visitantes podrán aproximarse a su historia y tradiciones mediante proyecciones audiovisuales, elaboración de atuendos tradicionales y experiencias vinculadas con su cultura gastronómica.
La propuesta se extiende a otros escenarios de la ciudad. La Cinemateca Dominicana proyectará al menos siete películas panameñas acompañadas de conversatorios, mientras el Teatro Nacional Eduardo Brito recibirá propuestas como “El lago de los cisnes”, a cargo del Ballet Nacional de Panamá; el musical “La ciudad de piedra” y el espectáculo “Yo soy Panamá”. La participación panameña concluirá con la presentación de la Orquesta Sinfónica Nacional de Panamá.
El primer día de actividades está además, dedicado al Bicentenario del Congreso Anfictiónico de Panamá, incorporando una dimensión histórica latinoamericana a la programación.
Para el visitante, esta combinación cambia la naturaleza de la experiencia: la feria deja de ser exclusivamente un lugar al que se acude a comprar o escuchar hablar de libros y se transforma en una puerta de entrada a otra cultura.
José Mármol, eje de la memoria literaria dominicana

La otra figura central de la edición 2026 es José Mármol, poeta y ensayista dominicano y alto ejecutivo del Banco Popular Dominicano, cuya trayectoria es reconocida mediante el homenaje que le dedica la feria.
La selección de Mármol fue aprobada de manera unánime por la Comisión de Selección del Autor Homenajeado, creada este año por el Ministerio de Cultura con el propósito de institucionalizar el proceso de elección.
La Editora Nacional pondrá en circulación durante la feria tres de sus obras: “Esculpir la niebla”, “Metáforas del tiempo” y “La escritura imposible”. El programa también contempla espacios para examinar su obra y su relación con la tradición literaria dominicana.
Mármol recibió el homenaje durante la ceremonia inaugural, en la que se reconoció su valioso aporte a las letras dominicanas. El escritor, por su parte, agradeció al Ministerio de Cultura por el honor de dedicarle esta edición de la Feria Internacional del Libro.
En la agenda oficial tenga en cuenta, entre otras actividades, la conferencia “Poesía y filosofía en la tradición literaria dominicana. José Mármol: un caso singular”, prevista para el 25 de septiembre. Ese mismo día, el escritor cubano Leonardo Padura participará en la conferencia “Escribir la biografía de un país”.Es precisamente esta combinación entre autores dominicanos y voces internacionales la que convierte a la feria en un espacio de intercambio cultural y no simplemente en una exposición editorial.
Una ciudad que puede recorrerse a través de su cultura

La programación oficial muestra una feria distribuida en diferentes espacios de la Plaza de la Cultura y sus instituciones culturales, con pabellones especializados, salas de conferencias, actividades infantiles, presentaciones editoriales, cine y propuestas artísticas.
El programa incluye, por ejemplo, el Pabellón de Panamá, el Pabellón Infantil, el Pabellón de Identidad y Ciudadanía, el Pabellón de Autores, Autoras y Talleristas y distintas salas ubicadas en los museos y el Teatro Nacional. Para el turismo, este elemento tiene especial importancia.
Santo Domingo ya posee una oferta cultural que incluye la Ciudad Colonial, museos, teatros, espacios gastronómicos y otros escenarios de actividad artística. El portal oficial de turismo presenta precisamente la capital como un destino donde la historia, los museos, los teatros, el Malecón y la vida urbana forman parte de una experiencia que puede disfrutarse durante todo el año.
La FILSD añade ahora un motivo temporal de viaje: una fecha concreta en el calendario para vivir la ciudad desde la literatura y las artes.
Ese es uno de los atributos que pueden favorecer al turismo cultural: transformar una infraestructura cultural permanente en una experiencia asociada a un acontecimiento.
De la feria local al acontecimiento internacional
La dimensión alcanzada por la FILSD también tiene un antecedente que ayuda a medir su potencial.
La edición de 2025 registró, según cifras oficiales, más de 700,000 visitantes y ventas de libros superiores a RD$75 millones durante sus diez días. Aquella edición desarrolló alrededor de 650 actividades y contó con una Sala de Negocios que realizó 93 reuniones profesionales con 29 editoriales internacionales de siete países. La feria cuenta además con certificación de Marca País República Dominicana desde 2023.
Los resultados de 2025 muestran que la FILSD posee ya capacidad para generar un importante movimiento de público y actividad económica. La edición de 2026 aumenta la dimensión internacional de la propuesta mediante una mayor presencia de escritores, editoriales y manifestaciones culturales extranjeras.
Esto permite plantear una lectura turística de la feria: su valor no está únicamente en cuántos visitantes entran al recinto, sino en cuánto tiempo permanecen en la ciudad, qué otros espacios visitan y qué experiencias culturales incorporan a su viaje.
La oportunidad para Santo Domingo está precisamente allí.
Una experiencia que puede prolongarse fuera de la Plaza de la Cultura
Un visitante interesado en literatura, historia y cultura puede encontrar en la FILSD un punto de partida para recorrer otros escenarios de la capital.
La proximidad relativa de la Plaza de la Cultura con algunos de los principales espacios culturales de Santo Domingo facilita la construcción de una experiencia que combine feria, museos, gastronomía, arquitectura histórica, espectáculos y vida urbana.
La Ciudad Colonial, por ejemplo, ofrece un patrimonio histórico que complementa la experiencia contemporánea de la feria. El visitante puede pasar de una conferencia sobre literatura latinoamericana a recorrer calles, monumentos y museos donde se encuentran algunas de las páginas más antiguas de la historia americana.
En ese sentido, la FILSD puede funcionar como un generador de itinerarios culturales: un acontecimiento que motiva la visita y, al mismo tiempo, distribuye el interés del viajero hacia otros atractivos de la ciudad.
Literatura para públicos de todas las edades
Otro componente importante de la programación es la diversidad de públicos.
La agenda contempla actividades infantiles y juveniles, cuentacuentos, talleres, presentaciones de libros, conferencias, encuentros con escritores, cine, música y propuestas artísticas. En el programa oficial aparecen desde actividades de cuentacuentos hasta conferencias de contenido histórico y literario.
Esta diversidad tiene una consecuencia turística: amplía el perfil del potencial visitante.
La feria puede interesar al lector especializado, pero también a familias, estudiantes, viajeros interesados en cultura, aficionados al cine, espectadores de artes escénicas y visitantes que simplemente desean descubrir una expresión diferente de la República Dominicana.
La cultura, en este caso, funciona como un producto turístico transversal.
La oportunidad para la imagen turística dominicana
Durante años, la imagen internacional de República Dominicana ha estado estrechamente vinculada con sus playas, hoteles y oferta de sol y playa. Esa fortaleza continúa siendo uno de los pilares del turismo nacional, pero la competencia internacional obliga a los destinos a diversificar las razones por las cuales un viajero decide visitarlos. La FILSD aporta una pieza a esa diversificación.
La feria presenta una República Dominicana que lee, escribe, debate, produce libros, recibe autores extranjeros y establece intercambios culturales con otros países. Y presenta a Santo Domingo no solamente como la puerta de entrada a unas vacaciones caribeñas, sino como una ciudad con una agenda cultural propia.
La presencia panameña refuerza además una idea particularmente interesante para el turismo: el intercambio cultural entre destinos latinoamericanos puede convertirse en contenido turístico. Un visitante puede conocer Panamá sin salir de Santo Domingo y, al mismo tiempo, descubrir una expresión de la identidad dominicana.
No se trata de convertir la literatura en una atracción turística convencional. Se trata de reconocer que la identidad cultural de un destino también forma parte de aquello que el viajero busca conocer.
Una feria que también vende una ciudad vibrante
La FILSD 2026 tiene, por tanto, dos escenarios. El primero está dentro de la Plaza de la Cultura: libros, autores, conferencias, pabellones y espectáculos.
El segundo está fuera de ella: hoteles, restaurantes, museos, transporte, espacios patrimoniales y otros lugares que forman parte de la experiencia de quienes llegan a Santo Domingo.
La organización ha dispuesto además más de 1,300 espacios de estacionamiento y un operativo de seguridad con más de 500 efectivos para atender la afluencia prevista durante los diez días del evento.
El reto para el turismo dominicano consiste en aprovechar esa concentración de visitantes para convertir la feria en una puerta de entrada a la ciudad.
Porque una feria internacional del libro puede vender libros. Pero una feria de esta dimensión también puede vender una imagen de ciudad.
Y la imagen que Santo Domingo tiene la oportunidad de proyectar durante estos diez días es la de una capital caribeña donde la historia convive con la creación contemporánea, donde las culturas latinoamericanas se encuentran y donde el visitante puede descubrir que detrás del tradicional atractivo dominicano existe también un destino cultural con voz propia.








