Puerto Plata, RD. – El Teleférico de Puerto Plata vuelve a entrar en escena, pero esta vez no se trata simplemente de cambiar las cabinas que durante décadas han llevado visitantes hacia la cima de la Loma Isabel de Torres.
El Gobierno inició una intervención bajo la promesa de sustituir los principales componentes de un sistema instalado hace más de medio siglo y devolverle condiciones de seguridad, capacidad y tecnología para las próximas décadas. El acto lo encabezó José Paliza, destacado munícipe de Puerto Plata y ministro de la Presidencia.
La intervención mantendrá el histórico recorrido que desde 1975 une la ciudad con la montaña, mientras renovará cables, accionamientos, controles, sistemas de seguridad, infraestructura eléctrica y estaciones, además de incorporar nuevas cabinas panorámicas.
Para Puerto Plata, el proyecto tiene una dimensión que va más allá de una obra de infraestructura: el teleférico es uno de los atractivos que articulan la oferta de naturaleza, paisaje y aventura del destino y alrededor de su funcionamiento se ha desarrollado una economía de vendedores, guías, transportistas, restaurantes y operadores turísticos. No son solamente cabinas nuevas
Las nuevas cabinas serán panorámicas y tendrán capacidad para 55 pasajeros cada una, frente a las actuales, que transportan aproximadamente entre 18 y 20 personas. El nuevo sistema podrá movilizar hasta 430 pasajeros por hora en cada sentido.
Pero el elemento central de la renovación está debajo y alrededor de las cabinas.
De acuerdo con la explicación ofrecida por Paliza, el proyecto incluye el cambio del sistema de cables, los accionamientos, los controles, los mecanismos de seguridad, la infraestructura eléctrica y las estaciones. También contempla la modernización del sistema de monitoreo y la adecuación de las instalaciones para mejorar la accesibilidad.
El nuevo teleférico continuará siendo un sistema bicable de vaivén y conservará el trayecto que históricamente comunica la ciudad de Puerto Plata con la cima de la Loma Isabel de Torres.
La entrada en operación del nuevo sistema está prevista para el primer trimestre de 2028, después del montaje, las pruebas técnicas y los procesos necesarios para su puesta en servicio.
El Gobierno había presentado en marzo un presupuesto superior a los US$20 millones y un plazo de ejecución de 18 meses a partir de la adjudicación. El proyecto contempla además la remodelación de las estaciones y la incorporación de criterios de accesibilidad universal.
Una obra nacida para transformar el paisaje turístico de Puerto Plata

El teleférico comenzó a gestarse a comienzos de la década de 1970, cuando el Estado dominicano buscaba convertir la Loma Isabel de Torres en un atractivo turístico asociado al desarrollo de Puerto Plata.
En 1970 fue colocada en la cima de la montaña la estatua del Cristo Redentor. Al año siguiente comenzó la construcción de la carretera de El Cupey hacia la parte alta de la montaña, una vía concebida también para facilitar el traslado de las maquinarias y materiales necesarios para levantar el nuevo sistema de transporte.
La idea de construir un funicular para llevar visitantes hasta la cima fue presentada por el arquitecto Cristian Martínez. El Gobierno contrató posteriormente a la empresa italiana Ceretti e Tanfani para suministrar e instalar los equipos.
Las obras civiles comenzaron en 1972 y la instalación del sistema se desarrolló entre 1973 y 1974. Ese último año concluyeron los montajes y comenzaron los viajes de prueba.
Finalmente, el 19 de julio de 1975, después de aproximadamente seis meses de pruebas, el Teleférico de Puerto Plata fue abierto al público.
Más de cinco décadas de servicio
Durante sus primeros años el teleférico se convirtió en una de las imágenes inseparables de Puerto Plata. El viaje permite abandonar la ciudad y elevarse progresivamente sobre el paisaje hasta llegar a la Loma Isabel de Torres, desde donde se contempla el litoral y buena parte de la ciudad.
La montaña, además, no es solamente un mirador. La cima está vinculada al jardín botánico y a los valores naturales y paisajísticos de la Loma Isabel de Torres, lo que convierte el teleférico en una puerta de entrada a un espacio de naturaleza dentro del propio destino turístico.
Su importancia puede medirse también por el volumen de personas que ha transportado. En 2014, el registro acumulado de visitantes entre 2004 y 2014 ya superaba el millón de personas. Para 2022, autoridades del propio teleférico informaron que el sistema había transportado alrededor de 10 millones de personas desde su inauguración, entre dominicanos y extranjeros.
En determinados períodos los visitantes extranjeros llegaron a representar alrededor del 65 % de los usuarios, aunque posteriormente aumentó la participación del turismo interno.
Otro dato ilustra la dimensión del atractivo: antes de la paralización de 2021, el administrador del sistema señalaba que en períodos normales recibía alrededor de 20,000 visitantes mensuales.
Las averías hicieron visible la edad del sistema
Quienes visitan Puerto Plata y echan de menos el teleférico reconocerán que la necesidad de una renovación profunda no apareció de repente.
En mayo de 2021 una avería en una polea dejó suspendidas durante horas las dos cabinas, con 32 pasajeros y dos operadores. El rescate se prolongó durante más de 15 horas y obligó a movilizar organismos de socorro y personal especializado. El incidente provocó un cierre de varios meses.
Durante ese período se realizó un diagnóstico técnico de los distintos componentes del sistema. La empresa colombiana INTECKNO documentó posteriormente que su evaluación de 2021 incluyó las estaciones, la línea, la cadena motriz, los vehículos, los cables portadores, los sistemas de socorro y la torre intermedia.
A partir de ese diagnóstico fueron ejecutados trabajos de repotenciación, entre ellos modificaciones de las estructuras de suspensión de las cabinas, fabricación y montaje de componentes mecánicos y la instalación de un sistema para identificar la capacidad máxima de los vehículos.
La empresa indicó posteriormente que, después de esos trabajos, el sistema cumplía con la norma UNE-EN 1709:2020 para su reapertura.
Aquella intervención permitió devolver el teleférico a servicio, pero también dejó planteada una cuestión de fondo: después de más de cuatro décadas de funcionamiento, ¿hasta dónde podía seguir modernizándose una infraestructura diseñada en los años 70 sin sustituir sus componentes esenciales? La respuesta del proyecto anunciado ahora es una renovación integral.
El cierre volvió a golpear a la economía que vive del teleférico
La importancia económica del funicular se hizo especialmente evidente cada vez que estuvo fuera de servicio.
El teleférico no genera actividad únicamente dentro de sus estaciones. Alrededor de su funcionamiento se ha desarrollado una cadena de servicios que incluye vendedores de artesanía, restaurantes, transportistas turísticos, guías, operadores de excursiones, agencias y otros trabajadores que dependen del flujo de visitantes hacia la montaña.
Cuando el sistema permaneció cerrado durante meses en 2021, comerciantes, taxistas y representantes del sector turístico reclamaron su reapertura y advirtieron sobre la reducción de sus ingresos.
La situación volvió a repetirse después del cierre del 7 de junio de 2024. Comerciantes y otros prestadores de servicios denunciaron que la paralización afectaba directamente sus negocios y reclamaron una solución.
En 2026, Vladimir Santana, vocero de la Asociación de Vendedores de la Montaña Isabel de Torres, estimó en más de RD$500 millones las pérdidas acumuladas por comerciantes y otros sectores durante los dos años y dos meses de paralización. Esa cifra es una estimación de la organización de vendedores y no aparece como una medición oficial del impacto económico, por lo que debe entenderse como tal.
Una pieza dentro de un destino que busca recuperar toda su diversidad
Puerto Plata ya no depende exclusivamente de su tradicional oferta de sol y playa. El destino combina el patrimonio histórico de San Felipe de Puerto Plata, playas como Playa Dorada, Sosúa y Cabarete, turismo de cruceros, naturaleza, aventura, gastronomía y espacios como la Loma Isabel de Torres.
El teleférico conecta varias de esas dimensiones en una sola experiencia: ciudad, paisaje, montaña, naturaleza y patrimonio.
Su posición es todavía más significativa en un destino que ha reforzado su actividad de cruceros con las terminales Amber Cove y Taíno Bay. Para un visitante que llega por unas horas, la posibilidad de subir a una montaña, contemplar la ciudad y regresar al circuito urbano constituye un producto turístico de duración relativamente corta y fácil de integrar a excursiones.
No es casual, por tanto, que durante anteriores períodos de cierre las autoridades hayan señalado expresamente la necesidad de reactivar el sistema para aprovechar la llegada de los cruceristas.
El reto será que la renovación no termine en las máquinas
El proyecto que ahora comienza tiene una dimensión técnica claramente definida: reemplazar el sistema de transporte por cable y llevarlo a estándares modernos de seguridad, operación, accesibilidad y capacidad.
Pero el verdadero alcance turístico de la obra dependerá también de lo que ocurra alrededor de las estaciones.
El proyecto oficial de marzo contemplaba intervenir la plaza de vendedores y aseguraba que ningún comerciante o trabajador sería desplazado. La preservación de esa economía local será particularmente importante después de un cierre que ha afectado durante años a quienes dependen del flujo de visitantes.
La renovación también plantea una oportunidad para ordenar la experiencia completa del visitante: llegada, estacionamiento, acceso, boletería, espera, embarque, recorrido, estación superior, jardín botánico, miradores, servicios, artesanía y retorno. Porque el Teleférico de Puerto Plata nunca ha sido únicamente una máquina para subir una montaña.
Durante 51 años ha sido una de las puertas de entrada al paisaje de Puerto Plata.
Ahora el Gobierno promete poner al día la máquina sin cambiar la ruta que le dio sentido: la ciudad seguirá encontrándose con la Loma Isabel de Torres a través del mismo viaje que comenzó en 1975.
Y esa es, probablemente, la parte más importante de la renovación para el turismo puertoplateño: no empezar otro teleférico, sino reconstruir el que ya forma parte de la identidad turística de la ciudad para que pueda sostener las próximas décadas.








