Madrid, España. – La Organización Mundial del Turismo ha pegado el grito al cielo ante los efectos que contra el turismo vuelven a tener las medidas de los gobiernos para frenar las nuevas olas de contagios del Covid-19.

“Los Gobiernos tienen el deber de anteponer el bienestar de sus ciudadanos, pero, al mismo tiempo, tienen también la responsabilidad de proteger los medios de vida de esos ciudadanos y de proteger a las empresas”, expresó la organización en un comunicado al comenzar la semana.

Agrega que todo ello va unido a la responsabilidad de preservar el espíritu de solidaridad internacional que ha caracterizado nuestra respuesta a esta crisis común, una respuesta que ha incluido a las instituciones internacionales, a la sociedad civil en general y a los ciudadanos en particular.

Y no es para menos. Luego del anuncio de Gran Bretaña de prohibir viajar a Baleares y Canarias, TUI y Jet2 anunciaron la cancelación de sus vuelos y tour de vacaciones desde este martes.

Ante la decisión de Gran Bretaña también grita Benirdom, uno de los principales destinos de playa de España que ha pedido auxilio para no quedarse sin turismo británico

De acuerdo al portal español de noticias turísticas Preferente, lo hoteleros de Benidorm habían registrado un gran ritmo de reservas para agosto, septiembre y octubre por lo que el pleno del Ayuntamiento reclamó al Gobierno central que haga gestiones urgentes para que el aeropuerto de Alicante-Elche forme parte de la red de corredores seguros con Gran Bretaña, al igual que Baleares y Canarias. La zona turística valenciana depende en un 40% del turismo británico.

En Latinoamérica ya algunos países anunciaron la exigencia de pruebas negativas a los visitantes, y lo mismo hizo República Dominicana, mientras otras islas han cerrado de nuevo sus fronteras, como es el caso de Bahamas.

Para la OMT, una y otra vez, la pandemia nos pone a prueba y demuestra que somos más fuertes cuando actuamos juntos y no aislados, en una clara crítica al gobierno británico

Las medidas unilaterales pueden crear confusión y traer consecuencias innecesarias. Más aún, pueden socavar la confianza pública, un bien valioso para cuyo restablecimiento hemos trabajado duramente en estos meses difíciles.

El dilema de cuidar a las personas y no permitir que se pierdan los empleos

La industria de viajes y turismo es una de las más golpeadas por la pandemia.

Para la Organización Mundial del Turismo, no será tarea fácil encontrar el equilibrio entre la preocupación por la salud pública y el apoyo a un sector como el Turismo del que dependen millones de personas.

El turismo comenzaba a reactivarse en pleno verano no solo en Europa, sino en otros lugares del mundo, pero los rebrotes del coronavirus y las nuevas medidas anunciadas de manera unilateral por los gobiernos ha hecho que se tambalee ese resurgir.

La OMT visitó de manera oficial recientemente a las Islas Canarias y asegura que comprobó de primera mano que la reactivación del turismo puede gestionarse con responsabilidad. Durante la visita de esta semana a las Islas Baleares estamos viendo también cómo la aplicación de protocolos estrictos de salud e higiene acompaña a la reapertura de los destinos turísticos.

Recordó que desde el inicio del brote de COVID-19, la OMT ha estado llamando a los Gobiernos a colaborar entre ellos y con el sector privado para reimpulsar el turismo. Reiteró ese llamado ante el inicio de la temporada de verano en muchos países europeos en los que el turismo genera 27 millones de puestos de trabajo y apoya a numerosas empresas grandes y pequeñas.

La posición de la OMT

La Organización Mundial del Turismo considera que aún no es demasiado tarde para asegurarse de que, antes de que acabe la temporada alta, se recuperen los beneficios económicos y sociales que el turismo lleva tanto tiempo aportando. Pero para ello, plantea, se necesita aún más cooperación y que las medidas, tanto individuales como conjuntas, sean razonadas y proporcionales.