El Caribe apuesta por el viajero de alto gasto para reactivar su segundo semestre de 2026

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Santo Domingo, RD. – El crecimiento masivo de turistas quedó atrás como única meta de la industria. La región del Caribe ahora compite, además, por captar viajeros, pero que gasten más — y los datos muestran hacia dónde mirar en esta segunda mitad de 2026.

Durante tres años, el Caribe vivió una fiesta de números: +21% de llegadas en 2023, +8% en 2024. Ese impulso post-pandemia se agotó; 2.5% globalmente en 2025 y entre abril de 2025 y marzo de 2026, la llegada de turistas de ultramar creció apenas +1%. Sin embargo, el viaje premium desde Latinoamérica creció +117% interanual, con Perú (+192%) y Argentina (+164%) liderando la variable.

Estas tendencias se evidencian en los datos del último informe Caribbean Travel Trends 2026, elaborado por Amadeus y la Caribbean Hotel and Tourism Association (CHTA) publicado a finales de mayo pasado que permite echar una mirada a la estrategia de los destinos para captar turistas de alto gasto. El mensaje es claro: la era del crecimiento fácil terminó, y la nueva competencia se libra en el terreno del valor, no del volumen.

Para el segundo semestre de este año, esa distinción cobra especial relevancia. Estos son los tres frentes donde se está jugando la partida del turismo de alto consumo en la región.

El lujo ya no es solo Aruba y República Dominicana

El informe introduce un índice de «premiumización» que ordena a los destinos según su proporción de viajeros en cabinas de alta gama. Los resultados desafían el mapa turístico tradicional del Caribe: Anguila, San Bartolomé y Bermudas encabezan la lista, con entre 22% y casi 25% de sus visitantes llegando en clases premium — casi el triple del promedio regional, que se ubica en 7.6%.

Islas Caimán aparece como un caso particular: el crecimiento de su segmento de alto gasto está impulsado en buena medida por viajeros canadienses, cuya demanda premium hacia el destino se disparó 64% interanual. Es un recordatorio de que la premiumización no depende solo de la oferta hotelera de lujo, sino también de qué mercados de origen se cultivan activamente.

Sudamérica, el motor inesperado del gasto alto

Si hay un dato que va a marcar la segunda mitad de 2026, es este: el viaje premium proveniente de Sudamérica hacia el Caribe creció 117% interanual. Perú lidera con un salto de 192%, seguido de Argentina con 164%.

No es un fenómeno aislado. El informe documenta que la demanda general desde América Latina crece de forma consistente, en contraste con la desaceleración de varios mercados tradicionales de larga distancia. Argentina (+45%), México (+44%) y Brasil (+39%) figuran entre las nacionalidades con mayor expansión de llegadas al Caribe en el último año.

Esto tiene una lectura estratégica doble. Por un lado, diversifica el riesgo de depender de Norteamérica y Europa, cuyo ritmo de crecimiento se ha moderado. Por otro, coloca a Sudamérica como palanca clave para atacar el problema estructural que enfrenta la región: una temporada baja que no despega.

 

La brecha entre temporada alta y baja se agranda — y ahí está la oportunidad

El estudio de Amadeus plantea que “si bien los periodos de máxima afluencia siguen generando sólidos resultados financieros, el crecimiento de los ingresos a largo plazo dependerá cada vez más de mejorar el desempeño durante las temporadas intermedias y bajas”.

Agrega que aquellos destinos que logren atraer con éxito a los viajeros sudamericanos y diversificar la demanda más allá de las temporadas altas tradicionales estarán en mejor posición para fortalecer la estabilidad del RevPAR y su resiliencia general.

Los datos podrían catalogarse de contundentes en un punto: la demanda de temporada alta sigue subiendo, mientras que las llegadas de temporada baja se mantienen prácticamente estáticos desde 2022. Traducido a ingresos hoteleros, la diferencia es abismal — el RevPAR (ingreso por habitación disponible) promedia $125 por noche en temporada baja (septiembre-octubre) frente a $283 durante el pico de fin de año.

Aquí es donde el perfil del viajero sudamericano se vuelve estratégicamente valioso: muestra una fuerte propensión a viajar precisamente durante los meses de baja demanda. Brasil es el mercado de más rápido crecimiento en temporada baja (+60%), y Colombia, el de mayor peso relativo, con un alza de 26%.

Curaçao ya lo está capitalizando. Es el destino con el índice de estacionalidad más bajo de todo el Caribe —apenas 21 puntos, frente a los 228 de Barbados—, gracias a una base de mercados diversificada y fuertes lazos con Sudamérica. Es, según el propio informe, el modelo a seguir para destinos que buscan aplanar su curva de demanda sin sacrificar el pico de temporada alta. En esto trabaja la República Dominicana promoviéndose en los principales mercados sudamericanos.

Los eventos como imán de gasto prolongado

El caso de CARIFESTA XV, celebrado en Barbados en agosto de 2025, ofrece una plantilla replicable para el segundo semestre de 2026. Durante el festival, las llegadas a la isla crecieron 23% frente al año anterior, y la proporción de viajeros intrarregionales subió 3.3 puntos porcentuales. https://www.carifesta.net/

Pero el dato más relevante para el turismo de alto valor es otro: los viajeros que llegaron antes del evento oficial —combinando el festival con vacaciones de ocio— mostraron una proporción notablemente mayor de estadías largas que quienes llegaron después. Es decir, el evento no solo atrajo más visitantes: extendió su permanencia, y con ella, su gasto total en el destino.

Con la Caribbean Hotel and Tourism Association impulsando activamente esta estrategia, los grandes eventos culturales y deportivos programados para la segunda mitad de 2026 podrían convertirse en la herramienta más directa que tienen los destinos para capturar viajeros de mayor valor fuera de los meses de pico tradicional.

La conectividad, el eslabón que falta

Ningún avance en captación de viajero premium funciona sin rutas aéreas eficientes. Panamá se consolida como el hub estratégico para conectar a Sudamérica con el Caribe —el 56% de las conexiones desde la región pasan por Ciudad de Panamá—, mientras que en Europa, Madrid gana terreno como puerta de entrada, especialmente para viajeros que conectan desde Barcelona, Milán y Roma.

 

El mensaje para la segunda mitad del año es de cautela optimista: el Caribe no va a crecer por inercia. Los destinos que combinen la segmentación de mercados de alto gasto —particularmente sudamericanos—, estrategias específicas para temporada baja y una agenda de eventos bien calendarizada tienen, según los propios datos de Amadeus y CHTA, la fórmula más clara para convertir un año de crecimiento plano en uno de crecimiento rentable.

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