Santo Domingo, RD. – El verano, con su termómetro acelerado, calienta mucho el clima en estos destinos de turismo caribeño, pero trae la gran ventaja de días que se alargan moderadamente con luz diurna hasta entrada las 7 de la noche, ofreciéndonos espacios para disfrutar de las escapadas de sol y playa que aprovechamos al máximo en esta temporada para hacer turismo interno o dar un extra a nuestras vacaciones si venimos de otro país.
Y no se va uno de escapada hacia las playas o las montañas sin echar una ojeada a lo que ofrecen esos lugares de los que nos han hablado o de los que hace tiempo tenemos el deseo de visitar. Por ello, en Ideas de Viaje, Vive Dominicana le conduce por seis destinos dominicanos para escapadas que permitirán enamorarse del verano.
Son lugares de los que hemos oído hablar a mucha gente, destinos dominicanos de los que hablamos cada verano y de los que quienes los han visitado aseguran que son capaces de combinar naturaleza, cultura, gastronomía y experiencias memorables. Tres escapadas de turismo conducen al mar; tres ascienden hacia las montañas. Todas tienen algo en común: muestran la diversidad extraordinaria de la República Dominicana más allá de los circuitos tradicionales.
Las playas del verano
-
Bahía de las Águilas: el Caribe en estado puro

Hay lugares que parecen diseñados para recordar cómo era el Caribe antes del turismo masivo. Bahía de las Águilas es uno de ellos. Situada dentro del Parque Nacional Jaragua, esta extensa franja de arena blanca se mantiene prácticamente virgen, sin hoteles frente al mar ni grandes infraestructuras turísticas. Sus aguas transparentes y el paisaje árido que la rodea crean un escenario de belleza excepcional.
Bahía de las Águilas, en Pedernales, es uno de esos destinos donde todavía se puede experimentar la sensación de descubrir un territorio casi intacto. Esta zona aún paradisíaca se ubica dentro del Parque Nacional Jaragua, esta extensa playa de aguas cristalinas, arena blanca y paisajes de una belleza excepcional conserva una condición poco común en el Caribe: una naturaleza preservada, sin grandes complejos hoteleros ni una transformación urbana que altere su esencia. Sus fondos marinos, arrecifes, dunas, manglares y la biodiversidad que caracteriza la zona convierten la visita en una experiencia de contacto directo con uno de los ecosistemas más valiosos del país.
La experiencia aquí consiste en desconectarse: navegar desde Cabo Rojo, practicar snorkel en aguas cristalinas y contemplar algunos de los paisajes costeros más impresionantes del Caribe insular.
Imperdible: una excursión al atardecer por la costa de Pedernales acompañada de pescado fresco y mariscos locales.
-
Las Terrenas: donde la playa se mezcla con la gastronomía

Si Bahía de las Águilas representa la naturaleza intacta, Las Terrenas encarna el Caribe cosmopolita. Este rincón de la península de Samaná ha evolucionado hasta convertirse en uno de los destinos más vibrantes del país gracias a la combinación de playas espectaculares, gastronomía internacional y una atmósfera relajada que atrae viajeros de todo el mundo.
Las Terrenas, en Samaná, es uno de los destinos dominicanos que mejor combina la belleza del Caribe con una atmósfera cosmopolita y relajada surgida de tantos extranjeros radicados en esas costas, convirtiéndose en una parada imprescindible durante el verano. Sus playas de arena dorada, aguas turquesas y paisajes tropicales —como Playa Bonita y otras zonas costeras de gran atractivo— ofrecen escenarios ideales para descansar, practicar deportes acuáticos, disfrutar de la gastronomía frente al mar y vivir una experiencia donde la naturaleza tiene un papel protagonista.
El encanto de Las Terrenas está también en su mezcla cultural: un antiguo pueblo pesquero transformado en un destino internacional donde conviven tradiciones dominicanas con influencias europeas y caribeñas. Sus restaurantes, bares, actividades de aventura, excursiones hacia los paisajes de Samaná, cercanía a cascadas y reservas naturales, además de su ambiente vibrante durante los meses de verano, hacen de este destino un lugar perfecto para quienes buscan combinar playa, entretenimiento, cultura y naturaleza en unas mismas vacaciones.
Las playas de Punta Popy, Cosón y Las Ballenas ofrecen kilómetros de arena dorada y aguas tranquilas. Al caer la tarde, cafés, restaurantes y pequeños hoteles boutique convierten el pueblo en uno de los mejores escenarios gastronómicos de la costa dominicana.
Imperdible: cenar frente al Atlántico después de una jornada entre cascadas y playas.
-
Cabarete: verano de viento, deporte y energía

Cabarete, en la provincia de Puerto Plata, es uno de los destinos más dinámicos del Caribe dominicano y una visita obligada durante el verano para quienes buscan combinar playa, aventura y un ambiente internacional.
Su mayor atractivo está en la perfecta combinación entre naturaleza y deportes acuáticos: sus playas abiertas al Atlántico, los vientos constantes y sus excelentes condiciones para el surf, kitesurf y windsurf lo han convertido en un referente mundial para los amantes del mar. Lugares como Playa Encuentro, reconocida por sus olas, y Kite Beach, famosa entre los practicantes del kitesurf, ofrecen experiencias únicas para principiantes y atletas profesionales.
Durante el verano, Cabarete combina la energía de un pueblo costero vibrante con la tranquilidad de sus paisajes tropicales. Su oferta de restaurantes frente al mar, vida nocturna, escuelas de deportes acuáticos, actividades de aventura y cercanía a otros atractivos de Puerto Plata —como montañas, ríos y espacios naturales— la convierten en un destino ideal para viajeros que buscan algo más que sol y playa. Su identidad como “capital caribeña de los deportes de viento” y eventos internacionales como Master of the Ocean han reforzado su fama como un lugar donde el océano, la cultura y la diversión se encuentran en una experiencia auténticamente dominicana.
Pocas localidades dominicanas tienen una identidad tan definida como Cabarete. Considerada una de las capitales mundiales del kitesurf y del windsurf, ofrece una mezcla irresistible de aventura, vida nocturna y ambiente internacional.
Más allá de las tablas y las velas, Cabarete permite descubrir cuevas, senderos ecológicos y la riqueza cultural de la costa norte. La comunidad viajera internacional que se reúne aquí aporta una energía única difícil de encontrar en otros destinos del Caribe.
Imperdible: contemplar la puesta de sol desde la playa mientras las velas de colores llenan el horizonte.
Las montañas del verano
-
Jarabacoa: la ciudad de la eterna primavera

Jarabacoa, en la provincia La Vega, es el destino ideal para quienes buscan un verano diferente en República Dominicana, lejos del calor de la costa y rodeados de naturaleza, aventura y paisajes de montaña.
Descubra porque la llaman la “ciudad de la eterna primavera” y disfrute de un clima más fresco, bosques de pinos, ríos cristalinos y escenarios naturales que invitan al descanso y la exploración. Sus principales atractivos incluyen los saltos de agua como los saltos de Jimenoa o el Salto de Baiguatey otras rutas ecológicas donde los visitantes pueden disfrutar de senderismo, baños en ríos, paseos a caballo y experiencias de conexión con el entorno.
El encanto de Jarabacoa está en su combinación de aventura y tranquilidad: rafting en aguas rápidas, ciclismo de montaña, parapente, gastronomía local, cafetales y miradores con vistas espectaculares hacia la Cordillera Central. Su ambiente acogedor, sus paisajes verdes y su oferta de turismo de naturaleza la convierten en un refugio perfecto para el verano, especialmente para quienes desean descubrir una República Dominicana de montañas, ríos y experiencias auténticas más allá del tradicional turismo de playa.
Cuando las temperaturas suben en las costas, Jarabacoa se convierte en uno de los refugios favoritos de los dominicanos. Ubicada en el corazón de la Cordillera Central, ofrece un clima agradable, bosques de pino, cascadas y ríos caudalosos.
La oferta turística combina alojamientos de montaña, gastronomía criolla reinterpretada y actividades como rafting, senderismo y excursiones a cascadas emblemáticas como Salto de Jimenoa. Las experiencias de aventura han contribuido a consolidar su reputación como la capital dominicana del ecoturismo.
Imperdible: desayunar con vistas a las montañas y recorrer los senderos cercanos al río Yaque del Norte.
-
Constanza: el valle donde florece el Caribe

A más de mil metros de altura, Constanza ofrece una imagen poco asociada al Caribe: valles agrícolas, temperaturas frescas y paisajes que recuerdan a regiones montañosas de América del Sur en los que los parroquianos no miran el reloj porque la vida se toma al ritmo del ciclo cicardiano, ese reloj biológico que todos llevamos dentro, pero que muchos han apagado.
Es el lugar ideal para quienes buscan tranquilidad, contacto con la naturaleza y gastronomía basada en productos cultivados localmente. Fresas, vegetales de montaña y flores ornamentales forman parte de una economía agrícola que define el carácter del destino. Es un destino que encierra las historias de los Arauacos, las hazañas de los conquistadores españoles, el bravío espíritud de los expedicionarios patriotas que se inmolaron en el 59;
La cercanía con el Parque Nacional Valle Nuevo añade un atractivo adicional para excursionistas y amantes de la observación de paisajes, no sin antes visitar el Salto de Aguas Blancas a unos 16 kilómetros de la ciudad, una caída de agua de más de 80 metros, uno de los más altos en el Caribe.
Imperdible: recorrer los campos agrícolas al amanecer y degustar productos frescos directamente de los productores.
-
Polo: café, neblina y tradición

En las montañas de Barahona se encuentra uno de los secretos mejor guardados del turismo dominicano. Polo combina cafetales, paisajes envueltos en neblina y una fuerte identidad cultural ligada a la producción de café de alta calidad.
El trayecto por carretera ya constituye una experiencia memorable: montañas verdes, vistas panorámicas al mar Caribe y pequeños pueblos que conservan el ritmo pausado de la vida rural. Para los viajeros interesados en el turismo comunitario y gastronómico, Polo representa una alternativa auténtica y poco explorada.
Organice la experiencia de su Polo Magnético: Un enigmático tramo de carretera donde, debido a una ilusión óptica del terreno, los vehículos parecen avanzar en neutro hacia arriba; incluya un chapuzón en el balneario Mata de Maíz con aguas cristalinas y frescas rodeado de exuberante naturaleza, al que se llega tras una caminata de unos 45 minutos. Investigue quienes ofrecen la experiencia de La Ruta del Café y conozca porqué Polo es el corazón cafetalero de la región y aprenda sobre la cosecha artesanal y disfrute del famoso Festival del Café Orgánico. Camine por el camino de la Cueva de la Virgen, un sendero ecoturístico de aventura que culmina en una hermosa cascada escondida en la montaña. Y ya en esta zona eche un recorrido hacia el cielo y descubra Cachote, una espectacular área de bosque nublado dentro de la Sierra de Bahoruco, ideal para el senderismo y la observación de aves.
Imperdible: visitar una finca cafetalera y disfrutar una taza de café cultivado en las montañas del sur dominicano.
El verano dominicano, seis maneras de vivirlo
Las tendencias de viaje observadas por TripAdvisor muestran que los viajeros siguen buscando una combinación de playas, naturaleza, experiencias auténticas y destinos con personalidad propia. La República Dominicana tiene la ventaja de reunir todo eso en una sola isla. Desde las aguas turquesa de Bahía de las Águilas hasta los pinares de Jarabacoa y los valles de Constanza, el país ofrece múltiples formas de disfrutar el verano sin salir de sus fronteras.











