Sánchez, Samaná. – El camarón dejó de ser durante el fin de semana solamente uno de los productos que identifican la cocina de Sánchez y se convirtió en protagonista de una apuesta para posicionar al municipio como un destino gastronómico de mar.
El municipio de Sánchez es conocido tradicionalmente como la «Capital del Camarón» y el centro más importante de pesca de este crustáceo en la República Dominicana con más de 3,000 pescadores locales surcando las aguas de la Bahía de Samaná.
El festival “Saborea Sánchez”, auspiciado por el Ministerio de Turismo, cerró el domingo después de dos jornadas que combinaron gastronomía, cultura, música, artesanía y emprendimiento, con el camarón local como hilo conductor de una experiencia concebida para mostrar al visitante otra cara de Samaná.
La propuesta tuvo uno de sus momentos centrales en el concurso para elegir el mejor plato elaborado con camarón, una competencia que llevó a los cocineros a demostrar cómo un producto profundamente ligado a la identidad de Sánchez puede transformarse en propuestas gastronómicas diferentes.
Pero la agenda fue más allá de la competencia culinaria. El público pudo participar en degustaciones, talleres y clases magistrales de cocina, demostraciones de showcooking, música en vivo y una feria de artesanos y emprendedores. La programación incorporó además merengue típico, atabales y otras expresiones del folclore dominicano, creando una experiencia que vinculó la gastronomía con la cultura popular.
Ese componente resulta importante para la estrategia turística de Sánchez. El municipio no está intentando competir con los grandes atractivos de sol y playa de Samaná, sino construir una razón diferente para visitarlo: conocer el territorio a través de sus sabores, sus productos y las historias de quienes los producen y transforman.
El camarón funciona en ese relato como un producto de origen. Su relación con los ecosistemas de la bahía de Samaná y con la tradición pesquera de la zona permite conectar la mesa con el paisaje y con una forma de vida que forma parte de la identidad de Sánchez.
La segunda jornada, documentada por Infobae, mostró precisamente esa combinación: cocina alrededor del camarón, espacios para emprendedores, feria artesanal, música y manifestaciones culturales. La publicación destacó que la iniciativa busca celebrar la identidad local y atraer más turismo regional, al tiempo que puede contribuir a dinamizar el comercio del municipio.
La apuesta también tuvo una dimensión de promoción internacional y así se evidenció por la presencia de turistas extranjeros que disfrutaron del festival. En un mercado turístico donde la gastronomía adquiere cada vez mayor peso en la decisión de viaje, convertir un producto local en símbolo de un territorio puede ayudar a diferenciar destinos que comparten los mismos atractivos naturales.
En ese sentido, “Saborea Sánchez” no vendió solamente platos de camarón: vendió una historia de lugar. La historia de una comunidad vinculada al agua, a la pesca, a la producción local y a una cocina que puede convertirse en parte de la experiencia del visitante.
La presencia de emprendedores y artesanos amplió además el alcance económico de la actividad. La gastronomía sirvió como punto de encuentro para otros productos y servicios locales, creando un escenario donde la visita puede traducirse en consumo y oportunidades para pequeños negocios. Infobae resaltó precisamente la integración de estos espacios como parte de la propuesta del festival.
Para Sánchez, el desafío ahora será convertir el impulso del festival en una propuesta turística permanente. Que el visitante pueda llegar y encontrar durante todo el año restaurantes, rutas gastronómicas, experiencias vinculadas al camarón, recorridos por sus espacios históricos, contacto con productores y actividades relacionadas con su patrimonio natural y cultural.
El festival dejó, en ese sentido, una idea que puede ser mucho más importante que el concurso por el mejor plato: Sánchez tiene un sabor propio y puede convertirlo en identidad turística.
El reto parece estar en conseguir ahora que esa identidad trascienda el fin de semana del festival y que el nombre de Sánchez comience a aparecer en el mapa del viajero que busca en República Dominicana algo más que playa: una experiencia gastronómica nacida del mar y contada por su propia gente.











