Santo Cerro, La Vega, RD. – Con unos atractivos únicos para el turismo en toda América, los munícipes de El Santo Cerro y Pueblo Viejo en La Vega han decidido no cruzarse de brazos y, mientras las autoridades de Patrimonio Cultural y Patronato de Rescate, Desarrollo y Puesta en Valor de las Ruinas de La Vega Vieja se deciden a rescatar y poner en valor todo el patrimonio histórico del lugar, comenzaron un plan de promoción de la oferta turística complementaria de infraestructruras y servicios turísticos de alta calidad dignos de un destino como La Vega en el corazón de República Dominicana.
Organizados en el Comité de Desarrollo del Santo Cerro se han congregado líderes comunitarios y con el apoyo de la Oficina de Gestión de Destinos del Ministerio de Turismo en La Vega, empresarios hoteleros y de restaurantes y de otros servicios para mostrar al mundo que en Pueblo Viejo y en el Santo Cerro se está desarrollando toda una infraestructura de servicios de alta calidad para el turismo.
Esta semana recibieron a periodistas y comunicadores especializados en turismo para mostrar en un viaje de prensa, no solo los atractivos que encierran las ruinas de la ciudad colonial de La Vega Real destruida por un terremoto en 1562 o
Sin embargo hoy, la zona cuenta con instalaciones para ofrecer los servicios que demandan los visitantes más allá del atractivo y la fama que acumula el Santo Cerro con el primer santuario de América, el monumento a la Vera Cruz, el Santo Hoyo donde Cristóbal Colón sembró la cruz de níspero al subir a la cima de la montaña, mirara el valle y proclamaba que contemplaba “la tierra más hermosa que ojos humanos jamás hayan visto» refiriéndose a la grandiosidad del Valle de la Vega Real.
Echemos un vistazo a La Vega, a las ruinas de la Vega Real y al Santo Cerro

Si tomas un mapa de la República Dominicana verás que a solo unos kilómetros de la bulliciosa ciudad moderna de La Concepción de La Vega, el tiempo parece haberse detenido trágicamente en 1562 cuando un terremoto destruyó la ciudad construida por Cristóbal Colón que albergó importantes primacías institucionales y religiosas con las que se comenzó a forjar la conquista de América.
Allí, bajo capas de tierra que se amontonan por siglos, raíces de árboles centenarios y huertos de plátanos, pocilgas y casas desvencijadas, duerme la Concepción de La Vega. Lo que hoy parece un paisaje rural apacible es, en realidad, la tumba de una metrópolis, es como una cápsula del tiempo arqueológica que guarda el «acta de nacimiento» de la experiencia urbana en América, que entre sus haberes cuenta con las ruinas de la primera catedral que se levantó en el Nuevo Mundo.
Fundada por Cristóbal Colón en 1494, esta ciudad llegó a ser el centro económico más importante de las Indias Occidentales, rivalizando con Santo Domingo. Sin embargo, su joya más preciada yace hoy invisible para muchos: los cimientos de la que fuera la Primera Catedral del Nuevo Mundo, ahora sepultados por el olvido y la vegetación.
Este conjunto histórico, junto al místico Santo Cerro, se perfila como un ineludible Patrimonio de la Humanidad ante la UNESCO, capaz de catapultar a la República Dominicana como el epicentro del turismo histórico y religioso del Caribe. Pero los responsables de hacerlo, con el estado a la cabeza, parecen tener otras prioridades.
La primera Catedral del Nuevo Mundo, olvidada entre conucos, pocilgas y casas desvencijadas

El hallazgo más conmovedor de La Vega Vieja no es el oro, sino el silencio de sus piedras sagradas. Aquí se erigió la primera Catedral de América, sede de uno de los primeros obispados del continente (junto al de Santo Domingo). Fue un templo de mampostería que simbolizaba el poder divino en tierras nuevas, fe que, ya con fervor cristiano, ya con violencia diabólica, impuso el catolicismo a las almas que poblaban estas tierras,
Sin embargo, el destino de esta estructura ha sido cruel. Tras el devastador terremoto de 1562, la ciudad fue abandonada y la naturaleza reclamó su espacio. Se sucedieron algunas excavaciones a flor de tierra, pero aún se espera su rescate y puesta en valor
La estampa actual es de una belleza melancólica
Donde antes resonaban los cánticos litúrgicos y caminaban obispos, hoy crecen bosques silvestres, crianza de cerdos, platanales y conucos con frutos menores, viviendas de campesinos pobres que no conocen el valor de los muros que aún quedan allí en pie.
Parcelas de cultivo ocupan gran parte de los terrenos de la otrora ciudad real, y las ruinas de la catedral yacen literalmente enterradas, abrazadas por las raíces y ocultas bajo la tierra de labranza, esperando ser rescatadas del olvido para contar su historia.
La Ciudad de las Primacías: Un Tesoro bajo la Tierra

Los líderes del Comité de Desarrollo de El Santo Cerro están muy conscientes de los atractivos que para el turismo histórico y el turismo religioso encierran aquellas ruinas, aquellas historias, aquellos templos aún vibrantes como el de Las Mercedes en la cima de la montaña. Por eso empresarios emprendedores han invertido en hoteles, restaurantes, plazas y otros negocios para dar servicio a los visitantes.
Caminar por La Vega Vieja es pisar sobre el primer «boom» económico y social del continente. Entre la maleza y los senderos agrícolas, los arqueólogos han identificado hitos que definen nuestra historia. Revisemos de manera breve los más importantes:
La Fortaleza de la Concepción: Sus cimientos de ladrillo y piedra aún desafían al tiempo; fue una de las primeras estructuras militares formales, diseñada para custodiar el oro del Cibao.
La Primera Ceca (Casa de la Moneda): El motor financiero de la colonia, donde se fundió el oro que transformó la economía europea.
Ingeniería Hidráulica Pionera: Restos de un sofisticado acueducto y una fuente en la plaza central revelan una planificación urbana renacentista que hoy asoma tímidamente entre la hierba.
El Crisol Cultural: La mezcla de cerámica mayólica española y alfarería taína encontrada en el suelo nos habla de la convivencia, el intercambio y el choque de dos mundos.
El Santo Cerro: El Primer Santuario de América

Si La Vega Vieja representa la ciudad perdida bajo la tierra, el Santo Cerro representa la fe que se eleva sobre el valle. Este lugar es el corazón palpitante del turismo religioso dominicano y el complemento perfecto para la visita arqueológica.
Su historia se remonta a 1495, durante la Batalla de la Vega Real. La tradición narra que, en medio del combate, la Virgen de las Mercedes se apareció sobre una gran cruz de madera plantada por Colón, definiendo el destino espiritual de la isla.
¿Qué encontramos hoy en el Santo Cerro?
El Santuario Nacional de Nuestra Señora de las Mercedes: Una imponente iglesia blanca que se alza como el primer templo mariano de América. Es el hogar espiritual de la Patrona del pueblo dominicano.
El Santo Hoyo de la Cruz: Dentro del santuario, una capilla resguarda el lugar exacto donde, según la leyenda, se plantó la cruz de níspero (el «Gran Padrón»).
El Árbol de la Luz: Desde su mirador, se contempla el Valle de La Vega Real, esa tierra que Colón describió como «la más hermosa que ojos humanos hayan visto», y que hoy esconde bajo su manto verde los secretos de la ciudad vieja.
El Monumento a la Vera Cruz

Una cruz gigante domina el Valle de la Vega Real justo detrás de la nave del tempo Nuestra Señora de las Mercedes en el Santo Cerro. Pero es mucho más que una estructura física; es venerado como el relicario geográfico donde se «plantó» la cristiandad en el Nuevo Mundo.
Desde la perspectiva del turismo religioso, este monumento constituye el kilómetro cero de la evangelización de América y envía un poderoso mensaje cristiano de redención y permanencia de la fe frente a la adversidad. Es una parada obligatoria dentro del «Sendero de la Fe», atrayendo a miles de peregrinos —especialmente cada 24 de septiembre— que suben no solo por devoción mariana, sino para conectar con las raíces fundacionales de la historia espiritual del continente. Su importancia radica en ofrecer al visitante una experiencia tangible de lo sagrado, combinando la narrativa del milagro histórico con la contemplación de la belleza natural del Valle del Cibao, tal como lo hiciera el Almirante Cristóbal Colón hace más de cinco siglos.
Emprendimientos que levantan la calidad de los servicios turísticos en el Santo Cerro
Más allá de todo el complejo patrimonial único en América que atesora Pueblo Viejo y el Santo Cerro en La Vega, la zona comienza a mostrar infraestructuras de servicios y alojamientos que permitirán a los turistas y peregrinos disfrutar de la calidez de los cibaeños que habitan las tierras que una vez fueron señoríos de los taínos, luego de los españoles, tierras en donde germinaron figuras de la talla del profesor Juan Bosch. Hoteles, tiendas de souvenirs, restaurantes con piscinas y miradores hacia el Valle de la Vega Real, camiones zafaris para recorrer animadamente toda la zona comienzan a operar en el Santo Cerro para permitir una estadía de calidad en el lugar.
El complejo de restaurante, piscina, bar y habitaciones de Holly Hill
En pleno desarrollo, este estratégico establecimiento se levanta en la misma carretera de los peregrinos que suben al Santo Cerro en procesión recitando los misterios en cada estación del Santo Rosario marcada en la cuesta.
Su ubicación estratégica es su mayor activo: se encuentra literalmente a mitad de la cima hacia el Santuario de Las Mercedes y a unos 5 minutos en vehículo (aprox. 3 km) de las ruinas de La Vega Vieja en la zona de Pueblo Viejo/Cutupú.
Es como un balcón sobre el Valle del Cibao con una impresionante vista hacia el valle que impresionó a Cristóbal Colón. Más que un simple restaurante, este lugar se está convirtiendo en un complejo ecoturístico con una hermosa piscina desde la que se domina el Valle de la Vega Real, un amplio restaurante y salón de actividades y habitaciones tipo AIRBNB para quienes quieren pasar unos días en estos histórica y santa región.
Ofrece una gastronomía criolla de altura con una oferta culinaria se centra en la comida dominicana «de campo» pero bien puesta. Y el bar es perfecto para degustar las mejores bebidas nacionales e internacionales en un receso de su peregrinaje.
Santo Cerro Natural Park para explorar la naturaleza en el corazón histórico de América
Hablar con conocimiento de causa dicen los abogados y decimos nosotros para contar en breves palabras la inmensa experiencia vivida en este espacio digno de visitar cuando se está en el Santo Cerro.
Y se puede asegurar que si las Ruinas de La Vega Vieja son el pasado sepultado y el Santuario de las Mercedes es la fe que se eleva, el Santo Cerro Natural Park es el lugar donde el viajero descansa para contemplar ambos mundos. Ubicado estratégicamente en la misma cima del Santo Cerro, este establecimiento ha logrado fusionar la hospitalidad moderna con el respeto por el entorno natural y sagrado que lo rodea.
Nació de un espacio familiar con la vocación de ser el refugio ecoturístico de una familia con una arquitecta como madre que aprovechó la topografía privilegiada de la colina sagrada para ir construyendo un espacio que no compitiera con la majestuosidad del Santuario ni con la naturaleza, sino que se integrara en ella.
Aquí el restaurant es una gran terraza que domina el Valle de la Vega Real, las habitaciones serpentean entre el bosque endémico, nativas e introducidas entre las que deberá descubrir cinco variedades de las que tienen mayor efecto de limpieza del aire y la naturaleza.
El establecimiento se define por un ambiente «informal y familiar», pero con comodidades que sorprenden por su atención al detalle. El alojamiento es muy versátil pues dispone de una variedad de opciones que van desde espacios ideales para escapadas románticas hasta habitaciones familiares.
Cuenta con una piscina y jaccusy al aire libre. Todos los huéspedes tienen acceso a la cocina compartida, que pueden usar para preparar sus propias comidas, pero también cuentan con personal que puedan prepararlas para los huéspedes.
El acompañamiento del Ministerio de Turismo
Elcy Mendoza, de la Oficina de Gestión de Destinos del Ministerio de Turismo en La Vega, al hablar con los periodistas explicó que desde hace casi un año realizan un levantamiento de la zona del Santo Cerro con el objetivo de identificar las necesidades existentes para diversificar la oferta turística a todos los visitantes.
“Hasta ahora se maneja lo que es el turismo cultural y religioso, teniendo más desarrollo en la parte religiosa por el Santuario de las Mercedes, más las necesidades tanto de los municipios como del turismo mismo, a nivel de sostenibilidad y de diversificación, nos ha llevado junto a un grupo de comunidades de Santo Cerro a diversificar y buscar alternativas en torno a lo que es el turismo de la zona”, dijo Mendoza.
Explicó que el MITUR busca potenciar las ofertas a lo que es el visitante a nivel nacional e internacional promoviendo las bondades de lo que es poblado completo del Santo Cerro para diversificar el turismo más allá de lo religioso que llega a visitar el santuario de Las Mercedes.
Durante el recorrido por el Santo Cerro, Pueblo Viejo y las Ruinas de la Vega Real estuvieron activos los integrantes del Comité de Desarrollo del Santo Cerro José Polanco, Smerlin Reyes, Idalia Peralta, Francisco Javier Fernández, Cipriano Guzmán, Rafael Ángeles, Fantino Suárez y Rosa Jiménez,
Por el Ministerio de Turismo participaron en el recorrido Henry Mejía, director regional de Turismo para La Vega y Jarabacoa, Jeffrey Meléndez, encargado de la oficina de Gestión de Destinos, Elcy Mendoza, de la Oficina de Gestión de Destinos de La Vega, Miladis Gil, inspectora de la oficina de Turismo de la Vega. Además asistió al recorrido el Capitán de la Policía Nacional Luis Ramón Abreu Acosta, encargado de la asociación turística Santo Cerro.











