París, Francia.– En medio de la mayor disrupción del mercado petrolero en décadas, la Agencia Internacional de Energía (IEA por sus siglas en inglés) presentó un plan de acción con diez medidas concretas dirigidas a gobiernos y ciudadanos para reducir la demanda de combustibles y mitigar el impacto económico de la escalada del conflicto en Oriente Medio.
El organismo advierte que la interrupción del suministro, que ya ha recortado millones de barriles diarios y disparados los precios internacionales, está generando una presión sin precedentes sobre la inflación, el transporte y el crecimiento global.
Una crisis energética de escala histórica
Según la IEA, el mundo enfrenta una caída de hasta 8 millones de barriles diarios en la oferta global, equivalente a cerca del 8% del consumo mundial, tras el impacto del conflicto en rutas clave como el Estrecho de Ormuz.
Esta situación ha sido calificada como la mayor interrupción del suministro petrolero de la historia moderna, con efectos inmediatos en precios, inflación y actividad económica global.
Las 10 medidas que propone la IEA

El informe plantea acciones de rápida implementación para reducir el consumo de petróleo, aliviar los precios y contener el impacto económico:
Medidas inmediatas para reducir la demanda:
- Trabajar desde casa siempre que sea posible.
Esto reduce el consumo de petróleo derivado de los desplazamientos diarios, especialmente cuando los trabajos son aptos para el teletrabajo.
- Reducir los límites de velocidad en las autopistas en al menos 10 km/h.
Las velocidades más bajas reducen el consumo de combustible de los turismos, furgonetas y camiones.
- Fomentar el transporte público.
Un cambio de los coches privados a los autobuses y trenes puede reducir rápidamente la demanda de petróleo.
- Acceso alterno de vehículos privados a las carreteras de las grandes ciudades en días diferentes.
Los planes de rotación de matrículas pueden reducir la congestión y el consumo excesivo de combustible durante la conducción.
- Aumentar el uso compartido de automóviles y adoptar prácticas de conducción eficientes.
Una mayor ocupación de los vehículos y una conducción ecológica pueden reducir rápidamente el consumo de combustible.
- Conducción eficiente para vehículos comerciales de carretera y reparto de mercancías.
Mejores prácticas de conducción, mantenimiento del vehículo y optimización de la carga pueden reducir el consumo de diésel.
- Desviar el uso de GLP del transporte.
Cambiar los vehículos bifuel y los vehículos convertidos de GLP a gasolina puede preservar el GLP para cocinar y otras necesidades esenciales.
- Evite viajar en avión cuando existan alternativas.
Reducir los vuelos de negocios puede aliviar rápidamente la presión sobre los mercados de combustible para aviones.
- Siempre que sea posible, opte por otras soluciones de cocina modernas.
Fomentar la cocina eléctrica y otras opciones modernas puede reducir la dependencia del GLP.
- Aprovechar la flexibilidad de las materias primas petroquímicas e implementar medidas de eficiencia y mantenimiento a corto plazo.
La industria puede ayudar a liberar GLP para usos esenciales, al tiempo que reduce el consumo de petróleo mediante mejoras operativas rápidas.Más allá del ahorro: evitar un shock económico global
El organismo subraya que estas medidas no solo buscan reducir costos para los consumidores, sino evitar un efecto dominó en la economía global, caracterizado por el aumento de la inflación energética, el encarecimiento del transporte y alimentos, la reducción del crecimiento económico y la caída de la demanda global de petróleo por precios altos
Incluso, la propia Agencia Internacional de Energía (IEA) advierte que el encarecimiento del combustible ya está provocando una destrucción de la demanda, con impacto en sectores como la aviación y la industria.
El plan de la International Energy Agency refleja un giro hacia medidas de gestión de la demanda, similares a las aplicadas durante crisis energéticas históricas.
En un contexto de guerra que amenaza con prolongarse, el mensaje es claro: la estabilidad del mercado petrolero no dependerá solo de la oferta, sino de la capacidad de los países y ciudadanos para reducir el consumo energético de forma inmediata y coordinada.











