Santo Domingo, RD . – Una reservación que nace en el scroll de tu móvil, de las redes al destino. Un un estudio reciente de TUI Musement realizado por la firma Appinio entre consumidores de España, Italia y el Reino Unido reveló que el 43% de los viajeros encuestados asegura haber reservado alguna vez un viaje o una actividad después de ver una publicación o un vídeo viral.
La cifra escala al 52% entre los millennials y al 50% en la Generación Z, lo que confirma que la inspiración viajera ya no baja de un catálogo impreso, sino de un feed, y aunque el estudio no revela el tamaño de la muestra, la experiencia hasta propia lleva a admitir que muchos viajes comienzan con la decisión de un algoritmo que muestra una imagen o video llevando al turista del teléfono a la maleta y de ahí al destino.
El dato no es menor: casi cuatro de cada diez viajeros encuestados (39%) reconoce haberse desplazado a un atractivo turístico principalmente para hacerse una fotografía o grabar un vídeo, y un 43% sigue a creadores especializados en viajes para decidir a dónde ir o qué hacer, mientras un 27% admite haber cambiado de destino por una recomendación de un influencer. Entre la Generación Z, TikTok ya alcanza el 48% como fuente de inspiración, por encima incluso de las recomendaciones de familiares y amigos.
El producto detrás del estudio
La investigación se difunde junto al lanzamiento de Multi Day Experiences, la nueva línea de TUI Musement de «mini viajes» de una o dos noches que combinan excursiones inmersivas, guías locales y alojamientos singulares —campamentos en el desierto, safari lodges, tiendas de lujo en la jungla o estancias con comunidades— en destinos como Costa Rica, Kenia, Tailandia, Marruecos, Perú o Italia, con precios desde 145 euros por persona y un catálogo de más de 35 opciones que crecerá a 45 en verano de 2026.
La lógica comercial es explícita: «algunos lugares merecen más de un día». Una encuesta previa de la propia marca, también con Appinio en diciembre de 2025, señalaba que el 70% de los viajeros probablemente reservaría una experiencia corta e inmersiva con pernoctación.
Es decir, el grupo, cuya distribución alcanza a más de 34,7 millones de clientes de TUI, está leyendo una tendencia clara: el turista quiere escenas que contar, no solo habitaciones que ocupar. «Una sola imagen o vídeo puede hoy inspirar un viaje», reconoce Mirco Fiumene, director de Experiencias y CMO de TUI Musement, antes de matizar que «lo que importa al final es el viaje mismo».
República Dominicana: la paradoja del destino que se queda en la playa

Aquí empieza lo que más interesa si proyectamos el estudio a la realidad del destino líder en visitas de turistas en el Caribe. República Dominicana cerró 2025 con un récord histórico de 11.676.901 visitantes —8,8 millones por vía aérea y 2,8 millones por crucero—, superando por primera vez la población del país y generando unos 11.200 millones de dólares en ingresos turísticos.
Pero ese éxito descansa sobre un modelo concentrado: el turismo de sol y playa representa cerca del 78% de la oferta, y Punta Cana concentra la mayor parte de las llegadas, mientras la naturaleza, la cultura, la aventura y la gastronomía se reparten apenas el 22%. El crecimiento, además, se desacelera: las llegadas aéreas subieron 3,8% en 2025, frente a un crecimiento compuesto de 5,4% desde 2019 si observamos los históricos en las estadísticas turísticas.
La conclusión parecería directa: el país tiene el volumen, pero no ha terminado de monetizar la historia. Y justo ahí entra el estudio de TUI Musement como advertencia y oportunidad.
De postal a escena narrable
Si casi la mitad de los viajeros reserva lo que vio hacerse viral, y si un tercio viaja literalmente a tomar la foto, entonces el activo turístico del siglo XXI ya no es solo la playa: es la escena narrable, el escenario capaz de sostener un vídeo de 15 segundos que se convierta en itinerario. Y República Dominicana tiene, literalmente, un inventario de escenas que muchos destinos envidiarían:
Naturaleza: el salto El Limón, en Samaná, los saltos de Salto de Jimenoa y Baiguate en Jarabacoa, las dunas y lagunas de Baní, las Bahías de las Águilas y el Parque Nacional Jaragua en Pedernales, los 27 charcos de Damajagua, los pinares de Constanza y los manglares de Samaná, para solo citar algunos de los más impresionantes.
Historia y patrimonio: la Ciudad Colonial de Santo Domingo, primer establecimiento europeo permanente en América y Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO desde 1990 (UNESCO); las ruinas coloniales de La Vega Vieja y cuevas con pictografías taínas como Los Tres Ojos, en la periferia capitalina.
Cultura viva: el merengue, inscrito por la UNESCO en 2016 como patrimonio cultural inmaterial de la humanidad, junto a la bachata como género de identidad nacional; los carnavales de La Vega y Santiago, las rutas del cacao de Cibao, el café de Barahona y el ron dominicano (UNESCO).
Turismo comunitario y de interior: Samaná, Jarabacoa, Constanza y Pedernales ganan peso frente al clásico «todo incluido».
Cada uno de esos territorios es, en términos del estudio, un activo dormido esperando el vídeo que lo vuelva tendencia. Y esto no es especulación ni pensamiento de ensueño: la propia TUI Musement ya diseña «Multi Day Experiences» con campamentos en desiertos y estancias comunitarias —el formato exacto que encajaría en un Pedernales, un Jarabacoa, un Jamao al Norte o en cualquiera de los rincones de Samaná—, aunque, conviene señalarlo, ni República Dominicana ni ningún destino del Caribe figuran todavía en la lista oficial de destinos de esa línea de Tui, pero permiten la proyección de un potencial.
La advertencia que nadie debería ignorar
La viralidad, sin embargo, es como un toro que se corre a caballo: amplifica lo que encuentra, pero no distingue entre lo auténtico y lo caricaturesco. El propio estudio de TUI Musement lo muestra con otro dato incómodo: un 37% de los viajeros siente presión para que sus vacaciones «se vean emocionantes» en redes, porcentaje que sube al 45% entre la Generación Z (TUI Group). Esa presión, mal gestionada, degrada ecosistemas frágiles, banaliza manifestaciones culturales y concentra visitantes en rincones que no fueron diseñados para soportarlos.
Para un país donde el sol y playa ha representado históricamente la base de la industria, el riesgo no es solo la saturación de Punta Cana, es que la viralidad reproduzca el mismo patrón de concentración en unos pocos enclaves fotogénicos del interior, dejando poco valor económico en las comunidades y mucho desgaste ambiental en los recursos naturales. Expertos advierten que la viralidad sin gestión puede convertirse, paradójicamente, en la peor publicidad para un destino.
Una agenda para no esperar a que el algoritmo decida
La buena noticia es que el país ya camina en la dirección correcta. El Ministerio de Turismo, junto a los ministerios de Medio Ambiente y Cultura, avanza en una Estrategia Nacional de Ecoturismo para estructurar territorios donde la naturaleza, la historia y las comunidades sean el núcleo de nuevas propuestas (Visit Latin America), y ya opera una estrategia de Circuitos y Multidestinos —circuito este con sol y playa, circuito sur con turismo de naturaleza y circuito norte con turismo comunitario. https://visit-latin-america.com/es/republica-dominicana-hacia-una-estrategia-nacional-de-ecoturismo/











