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Viajemos a la ciudad Santa Cruz de El Seibo de Hicayagua.  Una ciudad del Este de la República Dominicana de comienzos del Siglo de las Colonias, una de las primeras levantadas por los españoles en el Nuevo Mundo. Acompáñanos y Vive la ruta histórica y cultural Santa Cruz de El Seibo.

Santa Cruz de El Seibo la fundó sobre sangre taína en 1502 Juan de Esquivel, capital sevillano del Ejército español. A sus 517 años de historia, El Seibo atesora en sus piedras, monumentos, personajes e historias, los atractivos necesarios para todo turista que busca vivir grandes experiencias más allá del sol y la playa.

1. Monumento Batalla de Palo Hincado

Monumento a los héroes de la Batalla de Palo Hincado librada en noviembre de 1808.

Comencemos con este monumento levantado en honor a Juan Sánchez Ramírez y los criollos que en noviembre de 1808 derrotaron al general Ferránd y sus tropas del ejército napoleónico en la Batalla de Palo Hincado. Este triunfo marcó la reconquista de la Colonia de Santo Domingo ocupada por los franceses desde noviembre de 1802.  A tres kilómetros antes de llegar a la ciudad está el monumento con la gran piedra en la que Sánchez Ramírez habría cercenado la cabeza de Ferrand al derrotarlo. Es la primera parada de esta ruta de turismo cultural.

2. La Cruz de Asomante

Monumento La Cruz de Asomante en la entrada oeste de El Seibo.

El segundo punto de esta ruta de turismo histórico está la cruz de Asomante ubicada en lo que es hoy el barrio Los Hoyitos en la entrada oeste de la ciudad. Un signo de la tradición arquitectónica española de la Edad Media que llevaron a sus colonias para proteger a los poblados de los malos espíritus. Queda allí la cruz de hierro, una forja colonial ahora en un cuerpo de cemento donde antes estuvo su columna de mampostería en piedra, ladrillos y amalgama y sobre la que los visitantes ya no arrojan las piedras pequeñas que a estos monumentos se lanzaban como costumbre al llegar a una ciudad.

3. Plaza Cultural Manuela Diez Jiménez

Manuela Diez, oriunda de El Seibo, fue la madre del prócer de la Patria Juan Pablo Duarte.

Antes de llegar al casco histórico de Cruz del Seibo, deténgase en la Plaza Cultural Manuela Diez Jiménez. Aquí se conjugan varios monumentos, pero el principal es el de aquella mujer que lleva de manos a un niño. Se trata de Manuela Diez, la madre del prócer Juan Pablo Duarte, nacida en Santa Cruz del Seibo el 26 de julio de 1786.

4. Primer Grito de Independencia

El trabuco mira al cielo sobre un fuerte pedestal como recuerdo de que El Seibo fue la primera tierra libre del dominio haitiano.

En la Plaza Cultural Manuela Diez Jiménez hay un monumento muy simbólico. Se trata de un trabuco que apunta al firmamento. Esta escultura recuerda que el primer grito de independencia para crear la República Dominicana se lanzó en el Seibo el 25 de Febrero de 1844. Y es que fue este el primer territorio que se declaró libre del dominio haitiano dos días antes de ser proclamada definitivamente la independencia en Santo Domingo, la capital dominicana.

5. Honor a los Atabaleros seibanos

Las fiestas de atabales mezclan lo mágico y lo religioso y recuerdan las raíces de la cultura dominicana.

El folclor y las vivencias del pueblo seibano se recrean en el monumento a los atabaleros. Como bien señala el ingeniero Yamel Martín Valera Castillo, director ejecutivo del Consejo de Desarrollo Ecoturístico de la Provincia de El Seibo (CODEPRES), se trata de una provincia rica en folclor ya que posee y mantiene vivos la música y bailes auténticos como los atabales, el balsié y otros ritmos y ritos fruto del sincretismo de las culturas española, taína y africana que se conjugaron para parir la dominicanidad.

6. Monumento a la Corrida de Toros

La tradición de los Toros de El Seibo no incluye rejoneadores ni banderillas. Los animales no son sacrificados.

En todo el Caribe, es en Santa Cruz de El Seibo el único lugar donde hay corridas de toros. Aquí se levanta este monumento a los toreros y a los toros seibanos. Esta tradición nació ligada a la religiosidad pues desde 1880 se crea entre dominicanos y españoles la Hermandad de Fervorosos de la Santísima Cruz, patrona de El Seibo, incorporando a las fiestas patronales la fiesta taurina al estilo de Sevilla, sin matar a los animales.

7. Parque Juan Sánchez Ramírez

Este parque resume muchos capítulos de la historia seibana y se ubica en el casco histórico de la ciudad.

La antigua plaza pública del Seibo data del 1755 levantada en el centro de la antigua ciudad colonial y comenzó a llamarse Plaza de la Columna porque fue lo único que quedó completa de la primera iglesia seibana. En el año 1935 se reconstruye el parque bajo el nombre de General Juan Sánchez Ramírez en honor a sus hazañas en la batalla de Palo Hincado y luego se colocan los cañones que hoy hacen que la gente solo hable del parque de los cañones.

8. La Basílica de la Santísima Cruz del Seibo

La Basílica Santa Cruz de El Seibo es un templo colonial declarado Patrimonio Arquitectónico de la República Dominicana.

Es el monumento más importante en esta ruta de turismo histórico a la ciudad Santa Cruz de El Seibo. Una reliquia arquitectónica de estilo victoriano. Se trata de la Basílica Santísima Cruz, una de las diez principales iglesias de América Latina, la tercera fundación hecha por los españoles en el Nuevo Mundo. Comenzaron a construirla en el año 1506 y se culmina en 1556. Forma parte por ley del Patrimonio Arquitectónico de la República Dominicana. Es una mini basílica que recibió como reliquia un pequeño trozo de la “Vera Cruz”, astillas del madero en que murió Cristo. En esta iglesia estuvieron los restos de Pedro Santana, tres veces presidente de la República.

9. La Santísima Cruz dentro de la Basílica

Pese a que en sus más de 500 años esta iglesia reune grandes tesoros, es es esta cruz su mayor reliquia por tener astillas del madero en que murió Cristo.

Se trata de la reliquia más atesorada dentro del templo. Una cruz en ébano engastada en oro blanco, adornada con joyas preciosas como rubíes, diamantes, esmeraldas y en el centro tiene la pieza más sagrada: un Lignum Crucis, que es una astilla de la Cruz del Calvario. Hoy solo se muestra una réplica exacta de la Santa Cruz original obsequiada por devotos del pueblo seibano en reparación de la acción criminal de ladrones de tesoros que robaron la “Vera Cruz”.

10. A refrescarse con el Mabí Seibano

Frente a la fábrica centenaria de esta bebida criolla, está el Parque del Mabí con llamativas esculturas alegóricas a este champagne criollo

No habrá hecho esta ruta de turismo cultural sino llega a la Fábrica de Mabí Champagne Seibano, una bebida popular que se prepara desde 1883 en una tradición familiar. Se trata del Mabí Seibano, parte histórica de su gastronomía. Al frente está el sucesor Ovidio Otto Morales, con 88 años de edad y celebra que vive allí en la fábrica desde el ombligo de su madre. El secreto de la fórmula para su elaboración sigue oculto en los descendientes de las familias Otto y Duvergé.

11. Una visita a la histórica Dulcería Tula

Ejemplo de tesón y sacrificio es Doña Tula que desde sus dulces artesanales forjó toda una familia y una historia en El Seibo.

No termine esta escapada a los lugares emblemáticos de El Seibo sin visitar la Dulcería Tula . A sus 93 años, Juan Chalas, a quienes todos conocen por su apodo «Doña Tula», sigue cuajando dulces tal como comenzó en el año 1965 cuando al estallar la Revolución su esposo dejó de recibir su salario de empleado público y ella atinó a una pequeña empresa artesana para mantener la familia.

12. El Seibo natural: montañas, laguna, ríos y playas

La provincia de El Seibo ofrece grandes atractivos para el ecoturismo como esta vista de la Laguna Redonda y la costa desde un campamento en Montaña Verde en Terranova Ranch.

La ruta histórica y cultural Santa Cruz de El Seibo se recorre en un día. Puede armar su recorrido de fin de semana porque para la noche y para el día siguiente, esta provincia ofrece grandes experiencias en sus montañas y lagunas, en sus propuestas de turismo comunitario en Pedro Sánchez y El Cedro o en la vastedad de sus playas y mares en las costas de Miches.

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