Washington, D.C., EE.UU. – El ministro de Turismo de Jamaica, Edmund Bartlett, lanzó una propuesta que podría redefinir el desarrollo del turismo en la región al plantear la creación de un Banco de Turismo del Caribe, una institución financiera especializada destinada a responder a las necesidades estructurales de la industria turística caribeña.
Durante un encuentro con el directorio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en Washington, Bartlett instó a este organismo a liderar la iniciativa, destacando que el Caribe carece de un marco financiero adaptado a la realidad del turismo, a pesar de ser la principal actividad económica de muchas de sus economías.
El planteamiento del ministro se sustenta en la necesidad de crear productos financieros diseñados específicamente para el sector, capaces de responder a sus dinámicas de oferta y demanda. Según explicó, la industria turística es “la actividad económica de conversión más rápida e inmediata del mundo”, lo que requiere mecanismos ágiles de inversión que actualmente no existen en la región.
Bartlett también subrayó que la creación de este banco permitiría corregir una histórica “ambigüedad” hacia la inversión turística en el Caribe, vinculada a factores estructurales y culturales. En ese contexto, abogó por una “descolonización psicológica” del sector, que permita reconocer al turismo como un motor soberano de desarrollo económico y no como una actividad subordinada.
La propuesta tiene además un fuerte componente estratégico. El funcionario destacó que un banco especializado facilitaría el acceso a financiamiento para proyectos turísticos, impulsaría la participación del sector privado y fortalecería la resiliencia de los destinos frente a choques externos, como desastres naturales o crisis globales.
Desde la perspectiva regional, la iniciativa apunta a transformar la arquitectura financiera del turismo en el Caribe, permitiendo desarrollar infraestructura crítica —como carreteras, agua y energía— vinculada directamente al crecimiento del sector, y generando empleos de calidad en comunidades altamente dependientes del turismo.
El planteamiento cobra relevancia en un contexto en el que los países caribeños buscan fortalecer su competitividad global y reducir su vulnerabilidad ante fenómenos climáticos y disrupciones económicas. En ese escenario, un Banco de Turismo del Caribe podría convertirse en un instrumento clave para canalizar inversiones, innovar en productos turísticos y acelerar el crecimiento sostenible de la industria.
En términos de impacto, la propuesta de Bartlett trasciende el ámbito financiero. De concretarse, este banco representaría un paso hacia la integración regional del turismo, dotando al Caribe de una herramienta propia para financiar su principal industria y posicionándolo como un modelo replicable para otras regiones altamente dependientes del sector.











