Santo Domingo, RD.— La llegada masiva de sargazo a las costas dominicanas ha dejado de ser un fenómeno estacional de impacto limitado para convertirse en uno de los principales desafíos ambientales y turísticos que enfrenta el país, obligando al Gobierno y al sector privado a combinar operativos de limpieza, barreras de contención, monitoreo, investigación y nuevas tecnologías para reducir sus efectos sobre las playas.
La dimensión del problema volvió a quedar expuesta con la acumulación extraordinaria registrada recientemente en Playa Rincón, en Las Galeras, Samaná, donde el Ministerio de Turismo, la Armada Dominicana y el Ministerio de Obras Públicas desplegaron camiones, tractores, barredoras y personal para retirar las macroalgas y recuperar las condiciones del destino.
El operativo fue programado inicialmente para tres días y Turismo anunció que dejaría equipos especializados en la zona para responder ante nuevas acumulaciones.
“Hoy sábado estamos en Las Galeras, Samaná, trabajando desde temprano para atender las zonas afectadas y responder de inmediato a esta situación”, compartió el ministro de Turismo, David Collado, que viajó hasta Samaná para supervisar la jornada de limpieza contra el sargazo.
La intervención en Rincón forma parte de una respuesta que se ha extendido a distintos puntos del litoral dominicano. El ministro de Turismo, David Collado, ha señalado actuaciones anteriores en Guayacanes, Miches, Macao, Los Patos, Los Quemaitos, La Caleta, Haina, Nizao y Las Galeras, dentro de una política destinada a mantener disponibles para residentes y visitantes los espacios costeros de uso turístico y recreativo.
Pero el problema supera la capacidad de cualquier operativo puntual. Datos citados en julio por EFE, con base en registros de la Universidad del Sur de Florida, indicaban que entre enero y junio de 2026 habían llegado alrededor de 9 millones de toneladas métricas de sargazo a la zona del Caribe comprendida entre República Dominicana y Puerto Rico, frente a 8,3 millones durante el mismo período de 2025 y apenas 1,2 millones en 2024.
El impacto turístico es directo. El sargazo deteriora la apariencia de las playas, afecta la experiencia de baño y, cuando permanece acumulado y comienza a descomponerse, genera olores y otros efectos que afectan la percepción del destino. El propio Ministerio de Medio Ambiente identifica entre sus consecuencias la afectación de los ecosistemas marinos y de la actividad turística, además de problemas asociados a la descomposición de las algas.

La situación, sin embargo, no afecta por igual a todo el litoral dominicano. La intensidad de la acumulación de las algas depende de las corrientes, los vientos y las características de cada costa, por lo que mientras determinados sectores de Punta Cana, Bávaro, Cabeza de Toro y Macao enfrentan acumulaciones importantes, otros destinos pueden registrar una incidencia mucho menor.
Frente a este escenario, el Estado dominicano ha ido construyendo una estructura institucional específica. En agosto de 2023, el presidente Luis Abinader creó mediante el Decreto 379-23 el Gabinete de Lucha contra el Sargazo, concebido como un consejo consultivo encargado de proponer y coordinar políticas públicas para enfrentar los efectos de la macroalga en las costas dominicanas. El organismo reúne a Turismo, Medio Ambiente, Agricultura, Economía, el Consejo Nacional para el Cambio Climático, la Armada, la Presidencia y al sector hotelero representado por ASONAHORES.
La estructura fue reforzada en 2024 con la creación, dentro del Ministerio de Medio Ambiente, del Departamento para la Gestión Integral del Sargazo, cuya misión es articular voluntades públicas y privadas para investigar el fenómeno, entenderlo y coordinar alternativas de manejo frente a sus dimensiones ambientales, sociales y económicas.
El Gabinete, además, fue nuevamente integrado mediante el Decreto 122-26, de febrero de 2026, que mantiene al ministro de Turismo en la presidencia y al ministro de Medio Ambiente en la coordinación del organismo.
La estrategia oficial combina así la respuesta inmediata con la búsqueda de soluciones de largo plazo. Turismo ha reforzado su capacidad de limpieza con maquinaria especializada y, en mayo pasado, recibió del Gobierno de Japón seis camiones volquetes, cinco barredoras y cinco tractores destinados a fortalecer las labores de recolección, contención y manejo del sargazo en zonas turísticas y costeras. La cooperación japonesa está valorada en unos 1,4 millones de dólares.
A esta capacidad operativa se suma la investigación científica. En enero de 2025, Turismo entregó un millón de dólares a una Red Interuniversitaria para la Investigación del Manejo y Tratamiento del Sargazo, integrada por ocho universidades dominicanas, con el propósito de encontrar soluciones científicas y duraderas para el manejo de la macroalga.
Medio Ambiente, por su parte, ha avanzado en la regulación de la forma en que se recoge y dispone el sargazo. La Resolución 0046-2025 estableció lineamientos para su recolección, contención y disposición en los litorales, y permitió ordenar los procedimientos de limpieza realizados por establecimientos hoteleros. En una inspección reciente fueron evaluadas más de 15 propiedades entre Uvero Alto y Cabeza de Toro para determinar sus capacidades de manejo y disposición.
El Estado también trabaja en mecanismos preventivos. Medio Ambiente ha informado que estudia propuestas de cooperación internacional para instalar sistemas satelitales que permitan monitorear la trayectoria del sargazo y barreras costeras en playas vulnerables.
Pero una parte sustancial de la respuesta ocurre directamente en los destinos turísticos y corre por cuenta de las empresas privadas.
Los hoteles han desarrollado sistemas propios de barreras flotantes, limpieza permanente de las playas y recolección mecanizada. En las zonas más afectadas, la diferencia entre una playa hotelera y un tramo público puede ser considerable: mientras los establecimientos que cuentan con recursos pueden retirar diariamente las algas con maquinaria y personal, otros sectores de acceso público enfrentan dificultades para recogerlas y trasladarlas.











