Santo Domingo, RD. — Hay lugares donde la historia resuena con mayor fuerza, y el Monumento Fray Antón de Montesinos —baluarte del primer clamor por la justicia en América— fue el escenario idóneo para hablar de la supervivencia de las ideas en el encuentro con la escritora española Irene Vallejo auspiciado por el Centro León.
Bajo el título «Escribir, leer y enseñar: un tapiz de ecos y mitos», el Centro León organizó esta semana un encuentro memorable con la filóloga y escritora española Irene Vallejo, autora del fenómeno literario El infinito en un junco.
Frente al Caribe, la autora zaragozana tejió un diálogo sobre la fragilidad y la fortaleza de los libros, recordándonos que la lectura es, ante todo, un acto de resistencia y comunidad.
El tejido de la memoria
La velada no fue una conferencia magistral al uso, sino una conversación íntima con vocación de ágora griega. Acompañada por la Dra. María Amalia León, presidenta de la Fundación Eduardo León Jimenes y del Centro León, y la escritora María Teresa Ruiz de Catrain, Vallejo desgranó los hilos que conectan la educación clásica con los desafíos contemporáneos.
Entre la brisa marina y la piedra del monumento, el trío de voces femeninas exploró la «dimensión íntima» de la escritura. Vallejo, con la erudición accesible que la caracteriza, reivindicó el aula como el espacio donde se debe reavivar el asombro. «En las escuelas es posible recuperar la magia mediante el diálogo reflexivo y la narración como herramienta de aprendizaje», sugirió, proponiendo una pedagogía que mire al pasado clásico no con nostalgia, sino como fuente de innovación humanista.
Libros que sobreviven Uno de los puntos álgidos de la noche fue la reflexión sobre la génesis de su obra cumbre. Vallejo narró cómo El infinito en un junco nació de una investigación profunda sobre la voluntad humana de salvar las palabras del olvido. En un mundo digital y efímero, su mensaje resonó con fuerza: el libro es un invento perfecto que ha superado catástrofes e incendios para seguir conectando a extraños a través de los siglos.
La teoría se transformó en práctica gracias a un gesto de mecenazgo cultural. El jurista Olivo Rodríguez Huertas y la organización Mar de Palabras donaron cien ejemplares de la obra a los asistentes —docentes, bibliotecarios y gestores culturales—, un acto que materializó la idea central del evento: la cultura es una antorcha que debe pasarse de mano en mano. La posterior firma de libros se convirtió en una celebración de esa «tribu» de lectores que Vallejo tanto defiende.
Una agenda de honor
La presencia de Irene Vallejo en República Dominicana trasciende este encuentro. Su visita responde a la investidura como Doctora Honoris Causa por la Universidad APEC, un reconocimiento a su labor en la divulgación de las humanidades.
El Centro León, fiel a su misión de fomentar la habitabilidad cultural, logró convertir el Monumento a Montesinos en una biblioteca al aire libre, demostrando que, tal como sostiene Vallejo, mientras haya quien cuente una historia y quien la escuche, el junco del pensamiento seguirá resistiendo las tormentas.
Irene Vallejo compartió reflexiones sobre la dimensión íntima del acto de escribir y sobre la capacidad transformadora que posee un libro desde su proceso de creación. Asimismo, explicó el trabajo de investigación que dio origen a El infinito en un junco, destacando su propósito de mostrar la persistencia de la literatura a través de los siglos y la voluntad humana de preservar historias, ideas y palabras.
Subrayó, además, que en las escuelas es posible reavivar el asombro por la lectura mediante prácticas inspiradas en el mundo clásico, como el diálogo reflexivo, la lectura compartida y la narración como herramienta de aprendizaje.
La entrega de cien ejemplares de El infinito en un junco, gracias a la donación del señor Olivo Rodríguez Huertas y de Mar de Palabras, seguida de una sesión de firma de libros, reafirmó el compromiso de promover la lectura y facilitar el acceso a la cultura.
Este encuentro formó parte de la agenda de actividades que Irene Vallejo desarrolla en República Dominicana con motivo de la entrega del Doctorado Honoris Causa, otorgado por la Universidad APEC y que ha contado con la participación y apoyo de Mar de Palabras y del Centro León. Como parte de dicha agenda, el pasado martes también se celebró un nuevo encuentro organizado junto a Mar de Palabras en el Auditorio del Banco Central.








