La Habana, Cuba.- La edición 44 de la Feria Internacional de Turismo de Cuba (FITCuba 2026), el principal evento promocional de la industria turística de la isla, se inauguró ayer de manera virtual, una decisión sin precedentes que refleja la profundidad de la crisis energética, económica y operativa que atraviesa el país y que ya afecta severamente la conectividad aérea, el turismo internacional y la imagen del destino caribeño.
Las autoridades cubanas presentaron la virtualización de FITCuba como una apuesta por la modernización y la ampliación de la participación internacional mediante plataformas digitales. Sin embargo, la decisión ocurre en un contexto donde múltiples aerolíneas internacionales suspendieron vuelos hacia la isla debido a la escasez crítica de combustible para aviones, situación que ha complicado seriamente la llegada de visitantes extranjeros.
Durante tres días, profesionales del sector turístico de Cuba y del mundo, turoperadores, aerolineas, cadenas hoteleras, agencias de viajes y medios especializados se conectan en eta versión virtual de la Feria Internacional de Turismo de Cuba (FITCuba 2026) para intercambiar experiencias, presentar novedades, fortalecer alianzas y descubrir oportunidades que ofrece Cuba como Destino.
Según medios oficiales cubanos citados por diversas publicaciones internacionales, el Ministerio de Turismo aseguró que la plataforma digital del evento recibió registros de operadores turísticos y agencias de viajes de numerosos países apenas horas después de su lanzamiento, incluyendo participantes que nunca antes habían asistido presencialmente a FITCuba. Las autoridades defendieron el modelo virtual como una oportunidad para mantener la promoción internacional del destino pese a las limitaciones logísticas actuales.
Sin embargo, el trasfondo de la feria evidencia una realidad mucho más compleja. Desde febrero, Cuba enfrenta una severa crisis de abastecimiento de Jet A-1, el combustible utilizado por aeronaves comerciales, luego de que las autoridades aeronáuticas emitieran un NOTAM confirmando la indisponibilidad de combustible en los principales aeropuertos internacionales del país, incluyendo La Habana, Varadero, Holguín y Santiago de Cuba.
La situación provocó la suspensión parcial o total de operaciones de numerosas aerolíneas internacionales. Entre las compañías que redujeron o cancelaron vuelos figuran Air Canada, WestJet, Air Transat, Air France, Iberia, Turkish Airlines y varias aerolíneas latinoamericanas y rusas, golpeando especialmente los mercados emisores tradicionales del turismo cubano.
Algunas compañías europeas optaron por mantener operaciones realizando escalas técnicas en República Dominicana, Bahamas o Panamá para repostar combustible antes de continuar viaje, mientras otras decidieron retirar completamente sus rutas hacia la isla.
El impacto sobre el turismo ha sido profundo. Cuba cerró 2025 con apenas 1.8 millones de visitantes internacionales, muy lejos de los niveles previos a la pandemia y de las metas oficiales del gobierno. La tendencia negativa continuó durante los primeros meses de 2026, afectando al sector considerado históricamente como una de las principales fuentes de divisas de la economía cubana.
La crisis turística ocurre además en medio de un escenario interno marcado por apagones eléctricos, escasez de combustible, inflación, deterioro del transporte público, dificultades de abastecimiento y creciente presión social sobre el gobierno cubano. Diversos eventos internacionales y culturales también han sido pospuestos o cancelados debido a la falta de recursos energéticos y operativos.
Analistas internacionales consideran que la virtualización de FITCuba representa un intento del gobierno cubano por sostener la presencia internacional de su industria turística sin poder garantizar plenamente la logística física para grandes delegaciones extranjeras. Para muchos observadores, la feria se convierte este año en una vitrina no solo del potencial turístico de Cuba, sino también de las profundas dificultades estructurales que enfrenta la isla.
Mientras las autoridades atribuyen buena parte de la crisis a las sanciones estadounidenses y a la interrupción de suministros petroleros provenientes de Venezuela y México, expertos advierten que la situación también refleja problemas estructurales acumulados en la economía cubana y una creciente fragilidad de su infraestructura turística y energética.
En este contexto, la Feria Internacional de Turismo de Cuba (FITCuba 2026) se desarrolla como un evento atípico y simbólico: una feria concebida para atraer viajeros e inversionistas internacionales, pero celebrada virtualmente porque el propio destino enfrenta dificultades para garantizar vuelos, combustible y estabilidad operativa a gran escala.











