Santiago de los Caballeros, RD. – Una sala repleta de líderes industriales, autoridades y figuras del empresariado nacional fue el escenario donde Frank Rainieri, fundador del Grupo Puntacana y uno de los empresarios más influyentes de la República Dominicana, lanzó ayer un desafío de largo alcance a la segunda ciudad del país: dejar de ser simplemente un gran productor de tabaco y convertirse en la capital mundial del cigarro.
La ocasión fue el Almuerzo Empresarial del Centro de Capacitación y Proyectos de Zona Franca (CAPEX), celebrado en el Centro de Convenciones y Cultura Dominicana Utesa, en el área Monumental de Santiago. Con su conferencia titulada «Construyendo futuro desde la visión empresarial», Rainieri ofreció una lectura estratégica que combinó su propia historia como pionero del turismo con una visión de lo que el Cibao puede llegar a ser si aprovecha lo que ya tiene.
El gran planteamiento: el Cibao como referente mundial

En el encuentro estuvo la vicepresidenta de la República, Raquel Peña, invitada especial al almuerzo empresarial “Construyendo Futuro desde la Visión Empresarial”, organizado por el Centro de Innovación y Capacitación Profesional (Capex)
A su llegada, la vicepresidenta destacó que el encuentro representa un espacio valioso para reflexionar sobre el futuro económico del país desde la experiencia y la visión de líderes empresariales que han contribuido a transformar sectores estratégicos de la República Dominicana.
“Rainieri es un hombre grande de la República Dominicana que viene a transmitir su experiencia y como él ve también el futuro de la República Dominicana”, manifestó Peña a la prensa.
En su exposición, Rainieri propuso convertir la región del Cibao en la capital mundial del cigarro, destacando el liderazgo de la zona en la elaboración y comercialización internacional de puros de alta calidad, y sugirió desarrollar una estrategia que combine la industria tabacalera con el turismo y la promoción internacional de la ciudad.
El argumento central fue contundente: Santiago y el Cibao son los mayores exportadores de cigarros del mundo y producen muchos de los mejores puros del mercado internacional. Sin embargo, para Rainieri eso no basta. La provincia se limita a vender el producto de forma comercial, quedándose corta frente a la mística de los grandes viñedos internacionales.
De ahí nació su propuesta más audaz: importar el modelo del enoturismo. Rainieri lanzó un fuerte llamado a imitar la cultura del vino, transformando las plantaciones en destinos turísticos y logrando que el término «cigarro dominicano» se convierta en el sinónimo definitivo de la excelencia global.
En sus propias palabras: «Tenemos que cambiar el término Ciudad como la capital mundial del siglo cigarro y crear una serie de atractivos que permitan que de la misma manera en que visitamos viñedos en cualquier país, la gente se siente atraída a recorrer esta región.»
El modelo: viñedos de tabaco para el mundo
La propuesta no se quedó en lo declarativo. El empresario enfatizó la necesidad de integrar de manera armónica las zonas de cultivo, las áreas de empaque y las fábricas para diseñar una oferta atractiva que capte la atención de los visitantes internacionales, y propuso el desarrollo de excursiones combinadas y rutas culturales que atraigan tanto a los excursionistas que pernoctan en la región Este como a los cruceristas que arriban al país.
La conexión entre el Este y el Norte del país fue parte del concepto. «Si nosotros creamos un sitio donde la gente pueda venir, que yo pueda hacer una excursión de Punta Cana, trayendo a gente a dormir aquí y tener dos días de experiencia tabaquera… y la gente diga, ‘Yo, el año que viene, voy a fumar tabaco a Santiago y voy a visitar cuatro sitios y ponerle nombre atractivo'», detalló el empresario.
Por qué Santiago tiene ese derecho: el peso real del tabaco cibaeño
La propuesta de Rainieri no es retórica: está anclada en datos que posicionan al Cibao como una potencia tabacalera de talla mundial.
La región del Valle del Cibao reúne condiciones de suelo, altitud y clima que la hacen única para el cultivo del tabaco de calidad superior. Las provincias de Santiago, La Vega, Espaillat, Moca y la Línea Noroeste concentran la mayor parte de la producción nacional, que históricamente ha colocado a la República Dominicana entre los principales exportadores de cigarros premium del mundo, compitiendo palmo a palmo con Cuba y Nicaragua en los mercados de Estados Unidos y Europa.
La industria del cigarro dominicano factura varios cientos de millones de dólares anuales en exportaciones. Marcas elaboradas en Santiago y sus alrededores —como La Flor Dominicana, Arturo Fuente (con sus plantaciones en Bonao), Davidoff of Geneva, Cohiba Dominicana y decenas de marcas boutique— tienen presencia en las mejores tiendas especializadas del mundo. Santiago alberga además la Corporación Zona Franca Santiago, pionera en el modelo de zonas francas industriales del país, que ha dado cobijo a importantes manufacturas tabacaleras.
En términos de volumen, República Dominicana exporta consistentemente más de 400 millones de cigarros al año, con el Cibao como eje productivo dominante. El país es regularmente el primer o segundo proveedor de cigarros premium al mercado estadounidense, según los datos históricos de la Tobacco Association of America.
Integración del Cibao: de Santiago a Montecristi
El éxito futuro, planteó Rainieri, no dependerá de esfuerzos aislados de una sola urbe, sino de la integración estratégica de todo el Cibao, abarcando desde Santiago hasta Puerto Plata y la Línea Noroeste, específicamente Monte Cristi.
Para materializar esa visión territorial, el fundador de Grupo Puntacana abogó por la construcción de una autopista de cuatro carriles desde Santiago hasta Montecristi, en consonancia con el proyecto de la vía del Ámbar para enlazar con Puerto Plata, y consideró que esa integración debe consolidarse en los próximos 20 años.
Rainieri también afirmó que la Autopista del Ámbar será un paso trascendental para la ciudad de Santiago, generando mayor conectividad y desarrollo económico.
Santiago más allá del tabaco
El empresario también resaltó el potencial de Santiago en áreas como zonas francas, farmacéutica, turismo de salud y otras áreas, y recordó el legado de una generación de empresarios que impulsó importantes instituciones para el desarrollo del país, entre ellas la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM), la Asociación para el Desarrollo, el Instituto Superior de Agricultura, el Banco Popular Dominicano y la Corporación Zona Franca Santiago.
Afirmó que ese espíritu emprendedor sigue vigente y llamó a las actuales generaciones a aprovechar las nuevas oportunidades económicas derivadas de los cambios geopolíticos y de la necesidad de Estados Unidos y Europa de acercar sus cadenas de producción.
Una lección desde Punta Cana
Para respaldar su llamado a la visión de largo plazo, Rainieri narró su propia historia. El empresario recordó ante el empresariado de Santiago las dificultades que enfrentó para desarrollar el proyecto turístico de Punta Cana en sus inicios, cuando la zona era una región aislada, sin carreteras, electricidad ni infraestructura, y que el trayecto desde Higüey hasta Punta Cana tomaba entre cinco y seis horas por caminos de arena y playa.
Explicó que durante años el proyecto operó con pérdidas, enfrentó invasiones de terrenos, falta de financiamiento y ausencia de apoyo estatal, y que el éxito alcanzado no fue producto de la suerte, sino de la perseverancia, la visión y la confianza en el país.
A los jóvenes empresarios en la sala, les dejó un mensaje: «Sueña, trabaja, pero siempre sabiendo que tiene que ser el peldaño por el peldaño… El sueño tiene que estar por delante del interés monetario. Si no, no lo va a hacer con el corazón.»
El llamado a un empresariado del siglo XXI
El empresario hizo hincapié en la necesidad de mantener una estructura corporativa cercana y horizontal, recordando la evolución de su propia organización hacia un modelo donde los colaboradores se consideran parte de una gran familia. «Con respeto, admiración, cercanía, uno puede sacar tanto de la vida… Ya no podemos ser los empresarios distantes. Eso pasó a la historia», puntualizó.
Sobre el riesgo del populismo, fue directo: «La visión y perspectiva de los políticos tienden a ser diferente a la del empresariado. Eso nos obliga a liderar los cambios para que esto no se llene de populistas, cuya agenda siempre será contraria a la del desarrollo del sector empresarial.»
El escenario y los respaldos
En la actividad participaron la vicepresidenta de la República, Raquel Peña; Aníbal de Castro, presidente del Grupo Diario Libre; además de autoridades civiles de la provincia y representantes del sector empresarial. Las palabras de bienvenida estuvieron a cargo de Miguel Lama, presidente de FUNCAPEX, quien subrayó que las grandes historias de desarrollo no nacen por improvisación, y destacó la capacidad genuina de sostener una visión por décadas más allá de los retos locales y las coyunturas políticas momentáneas.
El almuerzo contó con el respaldo de la Corporación Zona Franca Santiago (CZFS), AFP Siembra, Seguros Universal, Banco Popular, Revista Mercado y otros referentes del empresariado nacional.
La propuesta de Rainieri no es nueva en el mundo: La Rioja en España, Burdeos en Francia o Napa Valley en California son la prueba de que un producto agroindustrial puede convertirse en identidad cultural, marca territorial y destino turístico de primer orden. La pregunta que dejó flotando en el Centro de Convenciones Utesa es si el empresariado cibaeño tiene la voluntad colectiva de hacer con el tabaco lo que otros hicieron con la uva.











