Rios fatales y dichosos de Santo Domingo reciben una nueva iniciativa presidencial para su intervención y recuperación

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Santo Domingo, RD.- El presidente Abinader emitió el Decreto núm. 531-25, que declara de alta prioridad para el Gobierno la intervención y recuperación de los ríos Ozama e Isabela, en el ámbito metropolitano del Gran Santo Domingo, iniciativa que se suma a las decenas de programas anunciados, iniciados y abandonados para rescatar las dos importantes fuentes de agua que mueren en el Distrito Nacional, medida que también deja claro que habrá desalojos de poblaciones que han ocupado las riberas de dichos ríos.

El Ozama y el Isabela han sido ríos fatales dado que la ciudadanía los a convertido en meros vertederos de desechos sólidos, químicos y de aguas residuales y ríos dichosos porque cada gobierno desde hace muchas décadas lanza un proyecto para sus rescates como el que el ahora que tiene el propósito lograr la regeneración física, urbana y ambiental de los terrenos ubicados en las riberas de ambos afluentes actualmente ocupados por asentamientos humanos.

Para eso, la medida designa a la Unidad Ejecutora para la Readecuación de Barrios y Entornos (URBE), a la cual se le atribuye la responsabilidad de remozar, construir y readecuar las infraestructuras, dotaciones y vías existentes, así como desarrollar las que resulten necesarias, garantizando que las intervenciones respeten las condiciones sociales, culturales y patrimoniales de la zona.

Negociación y reubicación para los que serán desalojados

Asimismo el artículo 3 del referido decreto establece que URBE deberá realizar procesos de socialización con la comunidad afectada, a fin de asegurar la participación de los residentes en la intervención y rehabilitación, protegiendo sus derechos y promoviendo un desarrollo sostenible y equitativo, así como gestionar la negociación y reubicación de los habitantes impactados por los trabajos que se lleven a cabo en los sectores objeto de la intervención.

Asimismo, deberá realizar procesos de socialización con la comunidad afectada, a fin de asegurar la participación de los residentes en la intervención y rehabilitación, protegiendo sus derechos y promoviendo un desarrollo sostenible y equitativo, así como gestionar la negociación y reubicación de los habitantes impactados por los trabajos que se lleven a cabo en los sectores objeto de la intervención.

Además, se encomienda al Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales la responsabilidad técnica y ambiental del proyecto, comprendiendo la evaluación y supervisión de las actividades que se desarrollen en las riberas de los ríos Ozama e Isabela, a fin de asegurar el cumplimiento de los estándares nacionales e internacionales de protección ambiental y manejo sostenible de los recursos naturales.

Asimismo, corresponde a dicho Ministerio implementar medidas de conservación para la protección de la biodiversidad y de los ecosistemas acuáticos, forestales y ribereños afectados por el proyecto.

El plan de manejo y restauración a cargo de Medio Ambiente, deberá incluir la zonificación del área, estableciendo espacios de restricción y uso estricto para la conservación y el aprovisionamiento de servicios ambientales. Además, definirá las zonas de uso público, específicamente destinadas a actividades recreativas, de esparcimiento, de educación ambiental y de interpretación, a fin de aprovechar los escenarios de belleza escénica del área.

Al río Ozama y al río Isabela van a parar toneladas de desechos sólidos que vierten barrios y empresas
Al río Ozama y al río Isabela van a parar toneladas de desechos sólidos que vierten barrios y empresas

Un problema de larga data y estudios ignorados

El problema de la contaminación tanto del Ozama como del Isabela no es nuevo. Ya en la década de 1990, estudios científicos como el publicado en 1993 por el Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC) advertían sobre la contaminación química y bacteriológica de los ríos.

Estos estudios documentaron el aumento de la dureza del agua y altos niveles de coliformes, especialmente en la confluencia de los ríos y en la desembocadura.

La situación se ha agravado con el tiempo, con reportes más recientes que confirman que el 55 % de la basura que flota en sus aguas es foam y el 45 % restante es tereftalato de polietileno (PET), un plástico ampliamente utilizado en botellas específicamente un poliéster termoplástico, conocido por ser ligero, transparente y 100% reciclable.

Este cúmulo de desechos, junto a las descargas de aguas residuales y los vertidos industriales, ha convertido a los ríos en el segundo vertedero más grande de Santo Domingo. La falta de un sistema eficiente de recolección de residuos, el crecimiento urbano desordenado y la carencia de educación ambiental son las principales causas del problema.

Proyectos fallidos y promesas incumplidas

La imagen muestra la desembocadura de una cañada canalizada en el barrio Capotillo que conduce hasta el río Isabela gran cantidad de desechos sólidos, plásticos principalmente
La imagen muestra la desembocadura de una cañada canalizada en el barrio Capotillo que conduce hasta el río Isabela gran cantidad de desechos sólidos, plásticos principalmente

A lo largo de los años, numerosos gobiernos han prometido sanear los ríos, pero la mayoría de los proyectos han fracasado o han sido abandonados. En 2014, se reportó el fracaso de más de 20 proyectos de saneamiento, incluyendo un plan de «Llave en Mano» para construir una planta depuradora de aguas residuales y un proyecto de restauración de la cuenca alta.

Entre las iniciativas más recientes, se encuentran los esfuerzos para retirar embarcaciones hundidas y la instalación de biobardas, barreras flotantes diseñadas para interceptar los residuos sólidos. Si bien estas biobardas han logrado interceptar entre 25 y 30 toneladas diarias de basura, no abordan la raíz del problema: la constante afluencia de desechos desde las cañadas y los asentamientos humanos en las riberas. Un reportaje de YouTube incluso destaca la inactividad de una planta depuradora que prometía ser una solución clave para el saneamiento.

La situación es tan crítica que, según datos recientes, el presupuesto para la reducción de la contaminación se redujo en más del 50 % entre 2023 y 2024, lo que ha generado críticas y denuncias de abandono por parte de líderes políticos.

A pesar de los esfuerzos puntuales, la realidad es que el saneamiento integral de los ríos Ozama e Isabela sigue siendo una deuda pendiente que afecta la salud de millones de dominicanos y compromete el potencial ecológico y económico de la principal ciudad del país, deuda que el actual gobierno se compromete a pagar con la nueva medida que dispone nuevos límites geográficos a las tierras adyacentes a ambos ríos  y la recuperación de las mismas.

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