Santo Domingo, RD.– En el mes de abril especialistas en el clima y en agricultura previeron lo que está ocurriendo en estos días en República Dominicana y gran parte de Centroamérica y El Caribe.

“Para el segundo semestre de este año es muy probable que se desarrolle el fenómeno climático de “La Niña”, el cual presentaría repercusiones sobre la producción agroalimentaria de Centroamérica y República Dominicana. El fenómeno de La Niña, que trae consigo abundantes lluvias, llegará a mediados de este año e impactará al agro en Centroamérica y República Dominicana”.

Inundaciones, grandes pérdidas en la agricultura, daño a los acueductos, destrucción de vivienda, daño en carreteras y puentes, amenazas de epidemias componen el resultado de las lluvias fuera de lo normal que anticiparon los especialistas.

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Una amenaza de epidemias asecha entre las aguas que descomponen todo tipo de desperdicios tirados a ríos y arroyos por los humanos sin reparo.

La situación que hoy afecta al país y a gran parte de Centroamérica la analizaron especialistas durante el Foro Climático de América Central 2016 en abril pasado en la ciudad de Antigua Guatemala auspiciado por el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA); en colaboración con el Centro Internacional de Investigación del Fenómeno El Niño (CIIFEN) y el Proyecto EUROCLIMA-IICA, llamando a los gobiernos a tomar acciones para proteger al sector agropecuario y a la población.

Los documentos del Foro revelaban que de manera especial para la República Dominicana y parte de Panamá y Costa Rica, las perspectivas climáticas indicaban que las lluvias estaría por encima de lo normal. La reseña difundida el 28 de abril desde San José, Costa Rica, indicaba que países como Costa Rica, Guatemala, Panamá y República Dominicana deberán hacer frente a precipitaciones por encima de lo normal, que en algunos de los casos podrían afectar plantaciones de musáceas (bananos y plátanos) durante la primera fase de la estación lluviosa.

Las condiciones secas que se presentaron en el 2014 y el fenómeno de “El Niño”, que desde inicios del 2015 afectó a esta región mayormente con sequías, se está debilitando y la transición a “La Niña” tiene alta probabilidad de suscitarse, según reportes emitidos por la Agencia Nacional Oceánica y Atmosférica de los Estados Unidos (NOAA, por sus siglas en inglés).

“La Niña” se asocia con lluvias abundantes, inundaciones, deslizamientos, deslaves y afectación de infraestructura para la región de Centroamérica. Además, se relaciona con temporadas ciclónicas más activas, lo cual tendría implicaciones serias para el sector agrícola regional.

El impacto en el agro que advirtió el IICA
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Todos los arrozales del Bajo Yuna están bajo agua sin la esperanza de que las inundaciones sedan con tiempo para que no se destruyan los cultivos.

La reseña difundida el 28 de abril desde San José, Costa Rica, indicaba que países como Costa Rica, Guatemala, Panamá y República Dominicana deberán hacer frente a precipitaciones por encima de lo normal, que en algunos de los casos podrían afectar plantaciones de musáceas (bananos y plátanos) durante la primera fase de la estación lluviosa.

Recomendaciones: mantener los drenajes

“Se recomienda a los productores y otros actores interesados en el sector mantener una comunicación fluida y constante con los servicios meteorológicos nacionales, especialmente en momentos clave como la preparación y la siembra. El mantenimiento de drenajes como acción prevista es una de las principales recomendaciones”, afirmó la especialista de la SECAC, Ligia Córdoba.

De acuerdo con los especialistas el año en curso se le compara con 1998, en el cual se dio una transición de fenómenos como la anticipada para este 2016.

En el mes de julio siguiente también en Costa Rica, especialistas se reunieron en XXIX Foro de Aplicación de los Pronósticos Climáticos a la Seguridad Alimentaria y Nutricional y emitieron el documento “Perspectivas para el período Agosto – Octubre 2016” en el que también se recogen una serie de advertencias y recomendaciones.

La destrucción de grandes extensiones de cultivo trae como consecuencia escasez de los producto y carestía en los mercados