Bogotá, Colombia. — La apuesta de Colombia por consolidar el turismo como motor de desarrollo económico y transformación territorial comienza a mirar más allá de las cifras de llegadas.
La continuidad de las políticas públicas, la capacidad para atraer inversiones, la generación de empleos formales y la incorporación de nuevos destinos a los circuitos turísticos forman parte de la agenda planteada en la mesa de trabajo Reinventando Colombia 2030, en la que participó el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo.
El encuentro, celebrado al comenzar esta semana reunió a representantes vinculados con la iniciativa para discutir los desafíos y oportunidades del turismo y la cultura como sectores estratégicos para el desarrollo del país. Por designación del ministro de Comercio, Industria y Turismo, Mauricio Gómez Amín, asistió el viceministro de Turismo, Julián Franco Restrepo, de acuerdo con la información oficial difundida por la institución.
La mesa forma parte de una iniciativa de The Reinvention Community, de Accenture, en articulación con la Vicepresidencia de la República, para impulsar la denominada Misión Crecer. La sesión estuvo liderada por Paula Cortés, de la Asociación Colombiana de Agencias de Viajes y Turismo (ANATO), y María López, de Detonante.
La propuesta sitúa en el centro de la discusión una cuestión relevante para los destinos latinoamericanos: cómo convertir el crecimiento de los viajes en resultados económicos duraderos para las comunidades, sin limitar el éxito del sector al incremento de las llegadas internacionales.
Una política turística que trascienda los gobiernos
Uno de los planteamientos centrales de la mesa fue la necesidad de consolidar una política de Estado para el turismo y la cultura, con una coordinación más estrecha entre el Gobierno nacional, las administraciones territoriales y el sector privado.
La continuidad de los proyectos estratégicos más allá de los períodos gubernamentales figura entre los asuntos señalados por el Ministerio. La intención es dotar al sector de una orientación de largo plazo que permita sostener las inversiones, fortalecer la competitividad y ampliar la participación de las regiones en la actividad turística.
El viceministro Julián Franco Restrepo resumió ese enfoque al señalar que el impacto del turismo debe reflejarse no solamente en la cantidad de visitantes, sino también en el empleo formal, la productividad, la generación de divisas y las oportunidades para las comunidades.
La orientación implica ampliar la evaluación de los resultados turísticos. Además de contabilizar viajeros y ocupación hotelera, el reto consiste en conocer cuánto gasto permanece en las economías locales, qué oportunidades se abren para las pequeñas empresas y cómo se distribuyen los beneficios entre los distintos territorios.
Las cifras que respaldan la apuesta colombiana
Colombia llega a esta discusión después de varios años de expansión de su actividad turística internacional. Según el balance publicado por el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo en enero de 2025, el país recibió 6.696.835 visitantes no residentes durante 2024, un 8,5 % más que los 6.170.221 registrados en 2023 bajo la metodología entonces utilizada.
Estados Unidos fue el principal mercado de procedencia de los visitantes extranjeros, con 1.194.642 llegadas contabilizadas en 2024. Le siguieron México y Ecuador. El mismo balance registró 1.885.217 visitas de colombianos residentes en el exterior.
Estas cifras deben interpretarse teniendo en cuenta que la categoría de visitantes no residentes comprende distintos grupos, entre ellos extranjeros, colombianos residentes fuera del país y pasajeros de cruceros internacionales. No equivale, por tanto, exclusivamente al número de turistas extranjeros que pernoctan en establecimientos de alojamiento.
El balance divulgado por el Ministerio en julio de 2026 añadió otra referencia sobre la dimensión económica del sector: entre agosto de 2022 y diciembre de 2025, Colombia había superado los 24 millones de visitantes no residentes durante ese período de Gobierno. La institución también informó que los ingresos de divisas por turismo alcanzaron aproximadamente US$34.430 millones hasta diciembre de 2025, según datos del Banco de la República citados en su publicación.
Por su parte, la nota oficial sobre Reinventando Colombia 2030 atribuye al turismo y la cultura alrededor del 5,3 % del valor agregado nacional y más de 1,8 millones de empleos. También cifra en US$11.397 millones los ingresos por divisas asociados al turismo durante 2025. Estas magnitudes corresponden a indicadores y períodos distintos de los del balance acumulado de divisas; conviene conservar esa distinción al utilizarlos en comparaciones económicas.
Las cifras permiten dimensionar la importancia que ha adquirido el turismo para la economía colombiana, pero también ayudan a explicar por qué la discusión institucional se desplaza hacia la productividad, la inversión y la distribución territorial de sus beneficios.
Un país de contrastes que busca ampliar su mapa turístico
La oferta turística colombiana tiene en la diversidad geográfica y cultural uno de sus principales atractivos. Sus costas caribeñas, las ciudades históricas, los paisajes andinos, la Amazonía, los territorios del Pacífico y las zonas cafeteras permiten combinar vacaciones de playa con naturaleza, gastronomía, patrimonio, aventura y experiencias comunitarias.
Cartagena conserva una posición destacada por su centro histórico, su arquitectura colonial y su relación con el Caribe. Bogotá concentra museos, gastronomía, vida cultural y conexiones aéreas internacionales. Medellín ha ampliado su proyección mediante su oferta urbana, creativa y cultural, mientras que el Eje Cafetero vincula los paisajes productivos del café con el alojamiento rural y las experiencias en contacto con la naturaleza.
A esa oferta se suman destinos como Santa Marta y el Parque Nacional Natural Tayrona, las islas de San Andrés y Providencia, los paisajes del río Magdalena, los Llanos Orientales y la Amazonía colombiana. Cada uno representa oportunidades diferentes para atraer visitantes y diversificar las experiencias disponibles.
La promoción internacional también está incorporando destinos que complementan los circuitos tradicionales. En enero de 2026, ProColombia destacó la presencia de Cartagena, el río Magdalena y Medellín en selecciones internacionales de destinos recomendados para viajar durante ese año, una señal del interés por proyectar tanto los atractivos históricos como las experiencias naturales y culturales del país.
El desafío de una estrategia hacia 2030 consiste en convertir esa diversidad en una oferta organizada, accesible y competitiva. No basta con que un territorio posea recursos naturales o culturales: también necesita conectividad, servicios, capacitación, promoción, financiación y empresas capaces de transformar sus atractivos en experiencias de calidad.
Financiación, conectividad y transformación digital
La mesa de trabajo puso sobre la agenda las condiciones necesarias para que los emprendimientos turísticos puedan crecer y competir. Entre las prioridades identificadas por el Ministerio figuran las alternativas de financiación, las garantías y la liquidez para las micro, pequeñas y medianas empresas.
El planteamiento resulta especialmente relevante para los negocios de alojamiento rural, los operadores de experiencias, los guías locales, los emprendimientos gastronómicos y las empresas culturales, que pueden tener una participación importante en destinos alejados de los principales centros urbanos, pero enfrentan dificultades para acceder a capital y ampliar sus operaciones.
La conectividad constituye otro componente esencial. La disponibilidad de vuelos, carreteras y transporte local condiciona el acceso de los viajeros a los destinos, mientras que la transformación digital puede contribuir a mejorar la comercialización, las reservas, la promoción y la relación con los mercados internacionales.
El Ministerio también incluyó la inteligencia artificial y la formación del talento humano entre los asuntos abordados. Su incorporación a la actividad turística abre posibilidades para mejorar la atención al visitante, personalizar experiencias y hacer más eficiente la gestión empresarial, siempre que vaya acompañada de capacitación y de capacidades tecnológicas adecuadas.
La competitividad, desde esta perspectiva, depende tanto de la promoción internacional como de las condiciones que encuentran los viajeros una vez llegan al destino y de la capacidad de las empresas locales para prestar servicios consistentes.
Cultura y patrimonio como motores de las economías locales
Otro de los ejes de Reinventando Colombia 2030 es el turismo cultural. La propuesta contempla convertir el patrimonio, la música, la gastronomía y los festivales en experiencias capaces de generar actividad económica, fortalecer destinos emergentes y distribuir los beneficios del turismo entre un mayor número de departamentos.
Esta orientación abre oportunidades para municipios cuya identidad cultural constituye un recurso diferenciador, aunque todavía no formen parte de los circuitos más conocidos por los viajeros internacionales. Las fiestas tradicionales, los oficios artesanales, las cocinas regionales, las expresiones musicales y las historias locales pueden convertirse en motivos de viaje y contribuir a sostener emprendimientos vinculados con la economía cultural.
Para que ese potencial se traduzca en desarrollo, sin embargo, es necesario que las comunidades participen en el diseño y la gestión de las experiencias, que exista una remuneración adecuada para quienes preservan los saberes tradicionales y que la actividad turística respete el patrimonio y el entorno natural.
La expansión hacia destinos emergentes requiere, además, evitar que la promoción avance más rápido que la infraestructura, la planificación territorial o la capacidad de acogida. El crecimiento turístico debe acompañarse de servicios básicos, protección ambiental y mecanismos que permitan a las comunidades beneficiarse de la actividad sin perder el control sobre sus recursos culturales.
De la visión a los resultados
La participación del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo en Reinventando Colombia 2030 coloca sobre la mesa una agenda que combina política pública, inversión, conectividad, innovación y desarrollo cultural. Su principal desafío será convertir esas prioridades en programas, compromisos y mecanismos de seguimiento capaces de mantenerse en el tiempo.
La iniciativa propone una visión en la que el éxito turístico no dependa únicamente de cuántas personas llegan al país, sino también de la capacidad del sector para generar divisas, empleos formales y oportunidades empresariales en un número creciente de territorios.
Para Colombia, que cuenta con una oferta capaz de atraer tanto al viajero interesado en el patrimonio urbano como a quienes buscan playas, naturaleza, gastronomía o experiencias comunitarias, el horizonte de 2030 plantea una oportunidad para profundizar la diversificación de sus destinos y consolidar su presencia en los mercados internacionales.
La medida definitiva de esa apuesta estará en su ejecución: la continuidad de las políticas, el acceso efectivo de las empresas a financiación, la mejora de la conectividad y la capacidad de las comunidades para participar en los beneficios económicos de una actividad que el país busca consolidar como uno de sus motores de desarrollo regional.
Datos claves
Iniciativa: Reinventando Colombia 2030.
Fecha de la mesa de trabajo: 19 de octubre de 2026.
Representante del Ministerio: Julián Franco Restrepo, viceministro de Turismo.
Articulación: The Reinvention Community de Accenture y Vicepresidencia de la República, en el marco de la Misión Crecer.
Visitantes no residentes en 2024: 6.696.835, según el balance publicado por el Ministerio en enero de 2025.
Ingresos acumulados de divisas por turismo: aproximadamente US$34.430 millones hasta diciembre de 2025, según el balance ministerial de julio de 2026.
Prioridades anunciadas: política turística de largo plazo, inversión, empleo formal, financiación para pymes, conectividad, transformación digital, inteligencia artificial, capacitación y turismo cultural.








