Santo Domingo, RD.– El clima ya no es una conversación lejana ni un tema de científicos. El sábado fue lluvioso en gran parte del país, el domingo soleado. Un ciclón puede aparecer y atacar un lunes y el martes estar soleado en medio del desastre por ello el Día Meteorológico Mundial es propicio para reflexionar sobre el clima y los recursos naturales.
Por eso el clima es una realidad que se siente en la piel, en la intensidad de las lluvias, en el calor que no da tregua y en la frecuencia con la que los fenómenos extremos irrumpen en la vida cotidiana. Ayer lunes 23 de marzo, el Día Meteorológico Mundial llegó con un mensaje claro de la Organización Meteorológica Mundial: “Observar hoy para proteger el mañana”.
La advertencia no es simbólica. Es urgente. La ciencia climática ha entrado en una etapa donde y a no solo predice, sino que alerta. Sin datos precisos, oportunos y accesibles, no hay resiliencia posible, advierte la OMM, en un contexto en el que el planeta se acerca peligrosamente al límite de 1.5 °C de calentamiento global.
Un planeta que cambia más rápido de lo esperado

El mensaje de la OMM coincide con una realidad contundente: los últimos años han sido los más cálidos jamás registrados y los eventos extremos —huracanes, sequías, inundaciones— son cada vez más frecuentes e intensos.
El secretario general de la ONU ha sido directo: la “adicción a los combustibles fósiles” está desestabilizando el clima y la seguridad global, mientras el llamado “caos climático” se acelera
En este escenario, la meteorología deja de ser solo pronóstico para convertirse en herramienta de supervivencia. Como recuerda la OMM, prever el clima es salvar vidas.
Caribe en primera línea del cambio climático
En el Caribe, la crisis climática no es una proyección futura, es una realidad presente. La región enfrenta huracanes más intensos, lluvias torrenciales, sequías prolongadas, subida del nivel del mar y todo esto ocurre con mayor frecuencia y severidad, afectando economías y comunidades.
República Dominicana: vulnerable, pero en transición
Como pequeño Estado insular, la República Dominicana se encuentra entre los países más expuestos a los impactos del cambio climático.
Eventos recientes lo confirman: lluvias intensas en 2022 y 2023 provocaron inundaciones urbanas sin precedentes, con pérdidas económicas que oscilaron entre el 0.69% y el 3.3% del PIB.
A esto se suma un escenario meteorológico cada vez más complejo pues enfrenta mayor riesgo de inundaciones y deslizamientos, el incremento de ciclones y lluvias intensas y la influencia de fenómenos como La Niña
Sin embargo, el país también avanza. En 2026, se han fortalecido los sistemas de prevención y respuesta ante desastres, con marcos normativos que buscan mejorar la capacidad de reacción frente a huracanes, incendios y eventos extremos.
El desafío: pasar de la alerta a la acción
El mensaje de la Organización Meteorológica Mundial no se queda en la observación científica. Es también un llamado a la acción colectiva para reducir emisiones contaminantes, apostar por energías limpias. fortalecer sistemas de alerta temprana y educar a la población sobre riesgos climáticos porque, como advierte el organismo, los datos no solo predicen el clima: protegen vidas y el futuro del planeta.
En República Dominicana, donde la lluvia puede transformar una ciudad en cuestión de horas y el mar define tanto la economía como el paisaje, el clima deja de ser una variable más: es una condición de vida.
El Día Meteorológico Mundial no es solo una efeméride. Es un recordatorio de que el futuro se construye hoy, en cada decisión —desde la política pública hasta el comportamiento individual— para evitar que el mañana llegue demasiado tarde.
Porque observar ya no basta. Ahora toca actuar. 🌿











