Santo Domingo, RD. – Hay lugares que se visitan por el paisaje y otros que se recuerdan por lo que ocurre en ellos. Jarabacoa, la capital ecológica del país, tiene la suerte de ser ambas cosas. Entre pinares, ríos y aire fresco, cada noviembre se suma a su oferta de naturaleza una razón más para subir la loma: la poesía. Este año, del viernes 20 al domingo 22, la Fundación Festivales de la Montaña convoca la 24.ª edición de su festival, con poetas dominicanos, voces de la diáspora e invitados de países amigos.
La historia empezó por allá por el 2002. Ese año la poeta y gestora cultural Taty Hernández Durán, nacida y criada en Jarabacoa como se dice en buen cibaeño, comenzó a organizar y coordinar el festival, cuya idea surgió de una conversación con la poeta Carmen Comprés durante una tertulia en la galería de arte Olimpo, en el propio pueblo. Desde entonces, la apuesta ha sido mantener un evento literario de alcance nacional lejos de los grandes centros urbanos.
Esa constancia ha sido señalada por la crítica. Cabe destacar como lo señalan quienes conocen la trayectoria, que Hernández Durán decidió hacer carrera quedándose en su pueblo natal, en lugar de mudarse a la capital, donde se supone que hay más condiciones de formación y proyección. El festival se sostuvo en la comunidad, en un equipo de escritores y gestores de la Fundación, y en la acogida de los sacerdotes del Centro Salesiano de Pinar Quemado, a quienes la prensa ha reconocido por abrir sus instalaciones a los invitados y a las actividades de cada programa anual.
Tres días, una tradición
El formato ha cambiado poco y funciona. Los recitales ocupan el viernes, el sábado y el domingo, y la noche del sábado se reserva para la tradicional Noche Bohemia, donde la poesía se mezcla con la música y la tertulia. Hay lecturas de poetas consagrados y de jóvenes, presentaciones de libros y espacios para el relato. En la edición 17, por ejemplo, la inauguración giró en torno al poemario de un escritor jarabacoense, y la Noche Bohemia contó con la Tertulia de Orlando, Florida, y el cantautor Emmanuel Bretón.
El festival también ha sabido adaptarse. En 2020, durante la pandemia, su 18.ª convocatoria se celebró de forma virtual por Zoom, Facebook Live y YouTube, con poetas del país, de Estados Unidos y de varias ciudades de Europa. Con ello demostró que su alcance ya no dependía de la geografía.
El año pasado la edición superó las expectativas, contando con la participación de destacados poetas nacionales e internacionales, quienes compartieron sus versos y experiencias en diversos escenarios naturales y culturales de la «Ciudad donde siempre es Primavera». El programa incluyó lecturas de poesía, talleres, conversatorios y actividades artísticas que fomentaron un encuentro profundo entre creadores y la comunidad.
Uno de los momentos más emotivos de esa edición 23 del festival fue el merecido homenaje póstumo al escritor y exministro de Cultura, cuya trayectoria fue celebrada por todos los asistentes. Además, se reconoció la labor del destacado escritor Dr. Juan Nicolás Tineo, resaltando su invaluable contribución a las letras dominicanas, también se reconoció la solidaridad y el apoyo del Revdo. Padre Ángel Soto, SDB y del Doctor Porfirio Abreu Lima.
Entre los rincones más queridos del festival está El bosque de los poetas, un espacio en el Centro Salesiano donde crecen los árboles sembrados por los artistas de la palabra que frecuentan el encuentro. Es una imagen que resume el festival: cada edición deja algo que sigue creciendo.
Las voces que han subido la montaña

La lista de participantes es una pequeña antología de la literatura dominicana contemporánea. En 2017, la 15.ª edición reunió a los Premios Nacionales de Literatura Tony Raful, Mateo Morrison, José Mármol y Ángela Hernández, junto a la puertorriqueña Mairim Cruz Bernal y la estadounidense Elizabeth Lara, además de poetas de la diáspora. La edición 17, en 2019, convocó a 76 poetas y a decenas de lectores, bajo el llamado del Movimiento Poético Mundial a promover la poesía como camino hacia la paz.
Otros nombres han sido pilares del evento: Basilio Belliard, Rafael García Romero, Rosa Silverio, Pedro Antonio Valdez, Rannel Báez, Ramón Saba, Valentín Amaro, Leibi Ng y Alexéi Tellerías, entre muchos más. La Fundación también ha dedicado ediciones a países hermanos, como una dedicada a Panamá.
Más que un festival: un motor cultural
Para Jarabacoa, el festival es un aporte tangible. Aparece en documentos oficiales: el Senado, al reconocer al municipio por sus 150 años, citó el festival entre los méritos culturales de la localidad. Convive con otras citas del calendario jarabacoense, como el Festival de las Flores, y un comentarista ha propuesto que estos eventos se promuevan en ferias internacionales de turismo y que se conviertan en estadías de más de una noche.
Para la literatura dominicana, el aporte es doble. El festival ha proyectado lo más granado de la poesía dominicana, antillana y centroamericana, y ha creado un espacio para valorar a los jóvenes talentos. Además, lleva la poesía a las aulas: en 2019, poetas facilitaron talleres en escuelas y colegios de Jarabacoa. Así se forma público lector en la comunidad que lo acoge.
Guarde la fecha
La invitación es simple. Reserve el fin de semana, suba a Jarabacoa y combine la jornada literaria con un baño de río, un paseo entre pinos o un café de montaña. En palabras de la propia organización, este es un refugio donde la palabra escrita cobra vida y donde las estrellas casi se tocan con la punta de los dedos. La poesía se disfruta mejor con esa vista.
Datos para el viajero
- Qué: 24.º Festival de Poesía en la Montaña
- Cuándo: del 20 al 22 de noviembre de 2026
- Dónde: Centro Salesiano de Pinar Quemado, Jarabacoa
- Organiza: Fundación Festivales de la Montaña
- Apoyo al festival: la Fundación gestiona apoyo para realizar el festival y recibe aportes en el Banco Popular Dominicano, cuenta de Festivales de la Montaña, INC., n.º 784314098








