«Le llegó la hora a Monte Plata»: David Collado entrega verja del Santuario Cristo de los Milagros y la restauración de la iglesia colonial de Boyá Nuestra Señora de Agua Santa

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Monte Plata, RD. – El ministro de Turismo, David Collado, inauguró este martes dos emblemáticas obras en los más icónicos templos religiosos de esta provincia, la verja del santuario Santo Cristo de los Milagros de Bayaguana y restauración de la histórica iglesia colonial Nuestra Señora del Agua Santa de Boyá, además de iniciar los trabajos de construcción de la Plaza de la Municipalidad en el municipio cabecera.

Collado apeló nuevamente a una frase que hizo suya para activar a destinos turísticos con grandes atractivos pero con poco despegue: «Le llegó la hora a Monte Plata», dijo el ministro de Turismo, al entregar las dos obras y dejar iniciara una tercera con una inversión total de RD$117,975,675.

Bayaguana: cinco siglos de fe y una nueva verja

La primera parada fue Bayaguana. Allí, en el Santuario Santo Cristo de los Milagros, el ministro Collado entregó la construcción de la verja perimetral que desde ahora protege uno de los centros de peregrinación más antiguos y venerados del Caribe. La obra abarca 1,266 metros lineales, incluye cerca de 200 metros de acera y 500 metros de canaleta perimetral para el encauce de aguas pluviales. Su diseño respeta la arquitectura del santuario existente, integrándose sin imponerse.

No se trata de una obra menor sobre un templo cualquiera. El nuevo Santo Cristo de los Milagros es como una extensión moderna para albergar a más peregrinos de lo que es el santuario original ubicado muy cerca del actual y que acumula más de 500 años de historia continua de devoción.

El antiguo santuario pasa ahora toda su historia y majestad al moderno santuario pues es el que alberga ahora la talla del Cristo de los Milagros que se remonta al siglo XVI. Este templo está considerado uno de los tres grandes centros de peregrinación de la República Dominicana, junto a la Basílica de Nuestra Señora de la Altagracia en Higüey y la de Nuestra Señora de las Mercedes en La Vega.

Su origen está ligado a las Devastaciones de Osorio de 1605 y 1606, cuando el entonces gobernador español ordenó el despoblamiento de la costa norte de La Española y los habitantes de Bayahá y Yaguana fueron reubicados en nuevos asentamientos. Con ellos llegó la imagen del Santo Cristo de los Milagros, que desde entonces no se ha movido de allí y que congrega cada año a miles de feligreses y turistas.

Cada primer viernes de mes el pueblo de Bayaguana se transforma. Llegan peregrinos desde todos los rincones del país, muchos a pie, cumpliendo mandas o buscando milagros. En Semana Santa la congregación se multiplica por miles durante cuatro días.

En 1919, este Santuario Santo Cristo de los Milagros fue declarado Patrimonio Nacional. En el año 2000, recibió la categoría de Centro de Peregrinación por decreto del Papa Benedicto XVI durante el Jubileo Mundial. En 2021 fue consagrado el nuevo santuario de arquitectura contemporánea, cuya estructura evoca dos manos en oración elevándose hacia la cruz, con un techo de vidrio fotovoltaico que genera energía limpia. La verja entregada este martes por el Ministerio de Turismo es el primer gesto de infraestructura mayor en años para ordenar y dignificar el flujo de fe permanente que este lugar recibe.

Boyá: donde la historia taína duerme bajo el altar

A pocos kilómetros, en el distrito municipal de Boyá, el ministro inauguró la restauración del templo Nuestra Señora del Agua Santa, una de las joyas coloniales más antiguas del país y, quizás, uno de los monumentos históricos más subestimados de toda la región.

El distrito municipal de Boyá, en Monte Plata, tiene un origen histórico ligado a la resistencia indígena, habiendo sido fundado alrededor de 1535 por el cacique taíno Enriquillo (Enrique Bejo o Guarocuya). Boyá fue el lugar donde se estableció tras la firma de la paz con los españoles, estableciendo allí una comunidad indígena de paz, cerca del Bahoruco y de la zona de Monte Plata.

Quizás dentro del afán por cristianizar a los últimos nativos de la isla se levanta la iglesia, construida en ladrillo y adobe. Data de 1535 según la inscripción en la base de la imagen de la Virgen. Su historia está atravesada por la de los últimos indígenas de la isla: la leyenda local vincula su fundación con Mencía, la última princesa taína, esposa del cacique Enriquillo, quien habría pedido al emperador Carlos V una iglesia para su comunidad. Bajo las losas de ese templo, según los historiadores, descansan los restos de indígenas de aquella época, posiblemente los de la propia esposa del héroe taíno. El campanario, las piezas de madera y cerámica originales permanecen desde su construcción. «Es, en sentido literal, un documento vivo del momento exacto en que terminó el mundo indígena y comenzó la colonia».

La intervención inaugurada este martes por el ministro de Turismo, David Collado, abarcó un área de 1,025 metros cuadrados e incluyó limpieza general, pintura, reparación de puertas y ventanas, mejoras en los pisos, mantenimiento de esculturas, adecuación de jardines y mejoras en la verja perimetral, con una inversión superior a los ocho millones de pesos. Una restauración que preserva sin alterar, que devuelve dignidad sin reescribir historia.

“Estas intervenciones forman parte de una estrategia para impulsar el turismo religioso en Monte Plata, aprovechando el valor histórico, cultural y espiritual de sus templos”, dijo Collado.

Monte Plata: la plaza que convoca al centro

El tercer acto de la jornada fue el municipio cabecera. El ministro Collado dejó iniciados los trabajos de reestructuración integral del Parque de la Municipalidad, que contempla también la creación de un mural artístico en el emblemático tanque del acueducto y la construcción de un parador fotográfico en la entrada del kilómetro 5 sobre la Autovía Juan Pablo II. El objetivo es transformar el corazón urbano de Monte Plata en un espacio que invite a quedarse, caminar y descubrir lo que la provincia tiene alrededor.

Una provincia con mucho más que sus santuarios

Monte Plata no agota su potencial en lo religioso ni en lo histórico. La provincia Esmeralda, como la llaman con orgullo sus habitantes por el verde de sus grandes bosques y llanuras de pastizales, tiene ríos de aguas cristalinas, manantiales, cascadas y una naturaleza prácticamente intacta que espera ser integrada a circuitos turísticos formales.

El Salto de Socoa, en el municipio de Sabana Grande de Boyá, es considerado uno de los destinos ecoturísticos más paradisíacos del país, rodeado por el ecosistema del Parque Nacional Los Haitises. El Salto Alto, con sus tres cascadas de más de diez metros que desembocan en aguas cristalinas, queda a 14 kilómetros de Bayaguana. El balneario del Río Comate, la Cueva de Chepa y el Parque de Aventura del Río Boyá completan una oferta de naturaleza que solo necesita infraestructura y visibilidad para despegar.

El patrimonio cultural tampoco se queda atrás. En Yamasá, artesanos como los Hermanos Guillén llevan décadas recreando piezas de cultura taína que se exhiben en museos importantes del mundo. La Ruta del Cacao permite recorrer el proceso completo del cultivo de cacao orgánico, uno de los productos de exportación más valorados del Caribe. Y la gastronomía local tiene su propia expresión en el «Bocadillo Monte Plata», elaborado con yautía, longaniza y salsa de miel picante: sencillo, auténtico, irrepetible.

La conectividad, históricamente el talón de Aquiles de la región, también avanza. La carretera Bayaguana-El Puerto, de 20.3 kilómetros recientemente inaugurada por el presidente Luis Abinader, forma parte de un corredor de 103 kilómetros que conectará el Este con el nordeste sin pasar por Santo Domingo. Esa vía no solo facilita el acceso a Monte Plata: la integra a una ruta regional que puede convertirla en parada obligada de itinerarios más largos.

El tablero más grande: diversificar o quedarse atrás

Salto Alto uno de los atractivos ecoturístico de Monte Plata
Salto Alto uno de los atractivos ecoturístico de Monte Plata

Lo que ocurrió este martes en Monte Plata no es un hecho aislado. Es una pieza de una estrategia que el Gobierno dominicano viene construyendo con creciente claridad. República Dominicana superó los 11.6 millones de visitantes en 2025, consolidándose como el principal destino turístico del Caribe, con el turismo representando el 11.6% del PIB nacional. Sostener ese liderazgo en el largo plazo exige algo que el modelo de todo incluido no puede proveer por sí solo: profundidad de oferta, distribución territorial de los beneficios y experiencias que inviten al viajero a quedarse más días y gastar más fuera de los hoteles.

El propio Collado lo ha dicho con claridad en distintos escenarios: «Somos el destino más bonito de sol y playa en toda la región, y eso está probado. Pero ahora estamos apostando a la diversificación.» En esa lógica se inscriben los esfuerzos del MITUR por posicionar al país también como destino cultural, religioso, gastronómico, de aventura y de bienestar, desarrollando productos que lleguen a nuevos mercados emisores y que beneficien a comunidades que hasta ahora han quedado fuera del flujo turístico principal.

Monte Plata encaja perfectamente en esa arquitectura. Su cercanía a Santo Domingo —apenas 60 kilómetros— la hace accesible para el turista internacional que llega por la capital. Su riqueza religiosa la conecta con el turismo de fe, uno de los mercados más estables y fieles que existen a escala global. Y su naturaleza preservada la posiciona para capturar la creciente demanda de experiencias auténticas, lejos del turismo masificado.

«Están todas las condiciones para que Monte Plata sea el plan piloto del turismo comunitario de la República Dominicana», dijo Collado antes de partir. No lo dijo como promesa. Lo dijo como diagnóstico.

El tiempo hablará de lo que hoy se sembró

David Collado deja el cronómetro operando para la construcción de la Plaza de Monte Plata
David Collado deja el cronómetro operando para la construcción de la Plaza de Monte Plata

Las obras inauguradas este martes son una señal, no un punto de llegada. Para que la inversión se traduzca en desarrollo real y sostenido, la provincia de Monte Plata necesitará también lo que ninguna verja ni ninguna plaza puede dar por sí sola: guías turísticos certificados, señalización de atractivos naturales, oferta de alojamiento diversificada, formación en hospitalidad comunitaria y una estrategia de comunicación constante que le diga al viajero, nacional e internacional, lo que este martes el ministro Collado le dijo a todo el país: Que Monte Plata existe. Que tiene mucho para dar. Y que le llegó su hora para impulsar el turismo religioso, cultural y de naturaleza.

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