El más reciente Informe de Investigación sobre el Impacto Económico (EIR) “Informe de Tendencias Globales 2026” del Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC) reveló el mapa de los nueve países que, más allá de los rankings tradicionales de llegadas de turistas, están mostrando señales de fortaleza, recuperación, inversión o crecimiento futuro.
Colombia lo encabeza seguido de Alemania, Indonesia, Japón, Malta, Países Bajos, Ruanda, Singapur y Tailandia, naciones que evidencian que no existe una única fórmula para destacar en la industria turística.
Cuando se habla de las grandes potencias del turismo mundial, la conversación suele girar alrededor de los destinos que encabezan las estadísticas de llegadas internacionales: Francia, España, Estados Unidos, Italia, México o China (o Republica Dominicana cuando el análisis se centra en el Caribe en el aspecto de llegadas de visitantes). Pero el turismo está cambiando, advierte el informe de tendencias del WTTC y, con él, también la manera de identificar a sus protagonistas.
El Global Trends Report 2026 del Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC) propone mirar más allá de esa fotografía tradicional que acostumbramos a leer en los informes de llegadas de visitantes para medir el impacto o el desarrollo de la industria. Bajo el título “Las nacones destacadas de la industria de viajes y turismo”, el informe identifica nueve economías que sobresalen por razones diferentes: unas por el tamaño de su mercado, otras por la velocidad de su recuperación, el crecimiento del gasto, la inversión, el turismo doméstico, los viajes de negocios o el potencial de sus viajeros internacionales.
«En Centroamérica y Sudamérica, Colombia atrajo el mayor gasto turístico de cualquier economía en 2025; la tasa de crecimiento anual compuesto de Malta, del 8,1% tras la pandemia, superó en más de siete veces el promedio de la UE; y el gasto en ocio de Ruanda crece a un ritmo del 11,2% anual, uno de los más rápidos de África. Ya sea por el gasto interno, los viajes de negocios, la inversión en infraestructura o el crecimiento del turismo emisor, cada uno de los siguientes nueve países destaca en al menos un indicador que señala el buen desempeño actual y futuro del sector», expresa textualmente el informe para hablar de los «jugadores más destacados».
El resultado es una selección particularmente interesante porque demuestra que ser una potencia turística ya no significa solamente recibir muchos visitantes. También significa generar valor, invertir, estimular los viajes de sus propios ciudadanos, atraer viajeros de negocios o construir las condiciones para crecer en los próximos diez años.
Colombia: el referente latinoamericano

Entre las nueve naciones seleccionadas, Colombia es la que ofrece una de las señales más interesantes para América Latina. El país registró en 2025 el mayor gasto de visitantes internacionales de toda Centroamérica, Sudamérica y el Caribe considerados por el informe, con casi US$11.000 millones. El WTTC proyecta que conservará ese liderazgo en 2026.
Más que una cifra de visitantes, el dato revela la capacidad de Colombia para transformar la llegada de turistas en ingresos. Y aquí existe una lección importante para otros destinos latinoamericanos: en un mercado cada vez más competitivo, la dimensión relevante no es solamente cuántas personas llegan, sino cuánto valor económico dejan y cómo ese gasto se distribuye dentro de la economía.
Para países como República Dominicana, cuyo modelo turístico tiene una fuerte orientación internacional, este indicador resulta especialmente significativo. La competencia del futuro no será únicamente por captar viajeros, sino por conseguir que esos viajeros conozcan más, permanezcan más tiempo, consuman más experiencias y amplíen su impacto sobre las economías locales.
Alemania: la potencia que no depende solamente del turista extranjero
Alemania constituye otro de los hallazgos interesantes. Aunque Francia y España poseen una mayor notoriedad internacional como destinos turísticos, Alemania tiene el mayor sector de Viajes y Turismo de Europa, con una contribución superior a US$500.000 millones al PIB en 2025.
La explicación está, en buena medida, en la fortaleza de su turismo doméstico y de negocios.
Esta característica demuestra que una gran economía turística no tiene necesariamente que depender de los visitantes internacionales. Un mercado interno amplio, una poderosa economía empresarial y una intensa movilidad de negocios pueden convertir al turismo en un componente estructural de la economía nacional.
Es una diferencia conceptual importante: el turismo no comienza ni termina en la frontera.
Indonesia: el próximo gran mercado emisor
Indonesia aparece en el radar por una razón completamente diferente. El WTTC estima que el gasto turístico de salida del país crecerá a una tasa anual compuesta de 9,4 % entre 2026 y 2036, una de las más elevadas del mundo.
No se trata, por tanto, de mirar a Indonesia únicamente como destino. El país está emergiendo también como uno de los grandes mercados de turistas internacionales del futuro.
La implicación para los destinos es enorme. La expansión de una clase media con mayor capacidad de viajar puede modificar los flujos turísticos internacionales y abrir nuevas oportunidades para países que sepan adaptar su producto, comunicación, conectividad y oferta a los gustos de los viajeros asiáticos.
El mapa turístico mundial, en otras palabras, no solo está cambiando por los destinos que crecen, sino también por los nuevos países desde donde saldrán millones de viajeros.
Japón: el gigante que viaja dentro de casa
Japón presenta otro fenómeno revelador. Mientras buena parte de la conversación internacional sobre el país se concentra en el extraordinario crecimiento de sus visitantes extranjeros, el WTTC destaca el tamaño de su mercado doméstico.
En 2025 los japoneses realizaron dentro de su propio país un gasto turístico de US$177.000 millones, suficiente para situar a Japón como el séptimo mayor mercado doméstico de Viajes y Turismo del mundo. Ese gasto representó algo más del 70 % de todo el gasto turístico del país.
La cifra constituye una llamada de atención para destinos que concentran todos sus esfuerzos en el visitante extranjero. Un mercado nacional capaz de movilizar grandes volúmenes de consumo puede funcionar como amortiguador frente a crisis internacionales y reducir la vulnerabilidad ante cambios en la conectividad o en la economía mundial.
Malta: la recuperación que superó a Europa
La pequeña Malta ofrece quizá una de las historias de recuperación más contundentes del grupo.
Entre 2019 y 2025, el sector de Viajes y Turismo maltés registró una tasa de crecimiento anual compuesta de 8,1 %, la recuperación pospandemia más rápida entre todos los países de la Unión Europea.
La comparación resulta todavía más reveladora: el promedio de la Unión Europea fue apenas 1,1 %.
Malta demuestra así que el tamaño territorial no determina necesariamente la capacidad de crecimiento turístico. Un destino pequeño puede conseguir resultados extraordinarios cuando combina posicionamiento internacional, conectividad, producto y capacidad para aprovechar la recuperación de la demanda.
Países Bajos: invertir para ganar el futuro
Los Países Bajos aparecen en el listado por una razón que merece especial atención: la inversión.
El capital destinado al sector turístico neerlandés está proyectado a crecer a una tasa anual compuesta de 8 % entre 2026 y 2036, la más elevada entre las economías europeas.
Este dato introduce una dimensión fundamental en el debate turístico. La competitividad no se construye solamente con campañas promocionales. También requiere aeropuertos, transporte, alojamiento, tecnología, infraestructura, experiencias y servicios.
La señal que envía el caso neerlandés es clara: los destinos que quieren ganar el turismo del futuro están invirtiendo hoy.
Ruanda: convertir el turismo de ocio en motor económico

Ruanda demuestra que un país africano relativamente pequeño puede construir una posición diferenciada en el mercado internacional.
El gasto de ocio en el país está proyectado a crecer a una tasa anual compuesta de 11,2 % entre 2023 y 2026, una de las más elevadas entre las economías turísticas africanas.
Pero existe un dato todavía más revelador: en 2025, más de la mitad de las exportaciones de servicios de Ruanda procedieron del gasto de turistas internacionales de ocio.
Esto muestra hasta qué punto el turismo puede convertirse en instrumento de diversificación económica para países que no cuentan con las dimensiones de las grandes potencias turísticas.
Ruanda no necesita competir con los gigantes por volumen. Su estrategia demuestra el valor de identificar un posicionamiento, desarrollar productos diferenciados y convertir recursos específicos en experiencias internacionales de alto valor.
Singapur: donde el viajero de negocios vale oro
Singapur ocupa un lugar privilegiado en otro segmento: el turismo de negocios.
El país registró el segundo mayor gasto internacional de viajes de negocios del mundo en 2024 y 2025, solo detrás de Estados Unidos, y el WTTC espera que mantenga esa posición.
Para 2036, los viajeros internacionales que lleguen a Singapur por negocios podrían gastar alrededor de US$29.000 millones.
La fortaleza de Singapur no está solamente en sus atractivos turísticos convencionales. Su infraestructura, conectividad, posición como centro financiero y empresarial y capacidad para organizar eventos internacionales convierten al viajero de negocios en una poderosa fuente de ingresos.
Es una demostración de que la especialización puede ser tan importante como el volumen.
Tailandia: el gasto extranjero como gran apuesta
Tailandia cierra el grupo con una perspectiva especialmente potente: el crecimiento futuro del gasto de sus visitantes internacionales.
El WTTC proyecta que el gasto internacional en el país crecerá aproximadamente 8 % anual entre 2026 y 2036, pasando de US$59.000 millones a US$128.000 millones. Es decir, en una década podría más que duplicarse.
Tailandia representa el modelo de un destino internacional consolidado que todavía conserva un enorme potencial de crecimiento. Su reto será convertir ese incremento del gasto en mayor valor para la economía, evitando que el crecimiento turístico dependa exclusivamente del aumento del volumen de visitantes.
Nueve países, nueve maneras de ganar
Quizá lo más interesante del listado del WTTC no sea cada país individualmente, sino lo que los nueve juntos revelan.
Colombia gana por gasto internacional. Alemania por el tamaño de su economía turística. Indonesia por el crecimiento de sus viajeros emisores. Japón por la fortaleza de su mercado doméstico. Malta por la velocidad de su recuperación. Países Bajos por la inversión. Ruanda por el crecimiento del turismo de ocio. Singapur por los viajes de negocios. Tailandia por el crecimiento futuro del gasto internacional.
El recorrido por el informe de tendencias del turismo del WTTC evidencia que no existe, por tanto, una única receta para triunfar en turismo. Lo que sí parece existir es un denominador común: estos países están consiguiendo convertir el turismo en una herramienta económica estratégica.
Y esa puede ser la principal lectura para destinos como República Dominicana. En momentos en que el país continúa cosechando récords de llegada de visitantes, el desafío se podría vislumbrar seguir avanzando desde la lógica del crecimiento cuantitativo para trabajar hacia una estrategia que combine mayor gasto, diversificación territorial, nuevos productos, turismo doméstico, inversión, conectividad, experiencias y mercados emisores emergentes, pasos sobre los que la Mesa Técnica Público Privada de Turismo parece estar mirando.
El propio WTTC advierte que los países que consideran Viajes y Turismo una prioridad nacional, fortalecen la conectividad, atraen inversión y reducen las fricciones en el recorrido del viajero obtienen una ventaja competitiva. El organismo proyecta que el sector mundial llegará a US$17,1 billones en contribución económica y generará casi 89 millones de empleos adicionales para 2036.
La verdadera noticia, entonces, no es que nueve países hayan entrado en un supuesto “club de los mejores”. Es que el turismo mundial está dejando de premiar únicamente a quienes reciben más turistas y empieza a favorecer a quienes saben capturar mejor el valor de cada viajero, invertir antes que los demás y construir las condiciones para el crecimiento futuro.
Ese es, probablemente, el mensaje que más debería interesar a los destinos que todavía están celebrando sus récords de llegadas.











