La UNESCO sella en Busan un pacto histórico para blindar el patrimonio mundial ante el cambio climático y los conflictos

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Busan, Corea del Sur. – El Comité del Patrimonio Mundial de la UNESCO cerró en Busan, República de Corea, su 48ª reunión con la aprobación por consenso de la Declaración de Busan, un documento impulsado por Corea del Sur que busca reforzar la respuesta conjunta de los Estados frente a las amenazas que hoy pesan sobre los sitios culturales y naturales más valiosos del planeta: el cambio climático, los conflictos armados y la creciente presión del desarrollo urbano.

El texto, adoptado ya en la primera jornada del encuentro, fue negociado con la participación de los 21 Estados miembros que integran el Comité y de organismos consultivos como el Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (ICOMOS). Su aprobación coincidió con el debut de Corea del Sur como sede de esta cita anual, 38 años después de su adhesión a la Convención sobre la Protección del Patrimonio Mundial, Cultural y Natural.

Un sexto pilar para la Convención

Hasta ahora, la Convención del Patrimonio Mundial se sostenía sobre cinco objetivos estratégicos conocidos como las «5C»: credibilidad, conservación, fortalecimiento de capacidades (capacity-building), comunicación y comunidades. La Declaración de Busan propone sumar un sexto eje, la colaboración, que atraviese de forma transversal al resto y permita una gestión más coordinada entre países, organismos internacionales y comunidades locales.

Según explicó el Servicio de Patrimonio de Corea del Sur (KHS), el documento «subraya la importancia de la colaboración para abordar colectivamente los múltiples desafíos que enfrenta el Patrimonio Mundial, como los conflictos armados, el cambio climático y las presiones del desarrollo». La declaración reconoce que estas amenazas ya no pueden atajarse de forma aislada por cada Estado, sino que exigen prevención compartida, cooperación científica e intercambio de experiencias entre países.

Los argumentos detrás del pacto

La UNESCO alertó durante la reunión de que numerosos sitios inscritos en la Lista del Patrimonio Mundial sufren un deterioro creciente provocado por fenómenos asociados al cambio climático, la contaminación, la sobreexplotación de recursos y los conflictos bélicos. Esa urgencia quedó reflejada en la propia agenda del Comité, que aplicó por primera vez el procedimiento de inscripción de urgencia a tres sitios amenazados: el paisaje migratorio de Boma-Badingilo, en Sudán del Sur; los castillos del monte Amel, en Líbano, y Sebastia, en el Estado de Palestina, los tres incorporados simultáneamente a la Lista del Patrimonio Mundial en Peligro.

«La aplicación del procedimiento de urgencia refleja el contexto actual, marcado por numerosas crisis de diversa índole, incluidos los conflictos armados y el cambio climático, que afectan gravemente al patrimonio y lo exponen a serias amenazas», señaló la organización.

Las propuestas concretas

Más allá del cambio de enfoque estratégico, la Declaración de Busan aterriza en compromisos operativos:

  • Doce iniciativas de seguimiento, entre ellas la creación de un Foro de Busan permanente para dar continuidad al espíritu de cooperación surgido en la reunión.
  • Programas de apoyo a regiones vulnerables, con especial atención a los pequeños Estados insulares en desarrollo y a países africanos, considerados especialmente expuestos a la degradación ambiental y a la falta de capacidades técnicas.
  • Mecanismos de protección para bienes transfronterizos, que requieren coordinación entre varios países para su conservación.
  • Impulso a la transformación digital responsable, con nuevas tecnologías aplicadas al monitoreo, la documentación y la difusión de los sitios protegidos, así como a la formación de gestores y técnicos locales.
  • Integración del patrimonio en las estrategias de desarrollo sostenible, con el objetivo de reducir su vulnerabilidad a largo plazo frente a las presiones económicas y urbanísticas.

Una sesión marcada por nuevas inscripciones

Tras la aprobación de la declaración, el Comité continuó su labor habitual de evaluación de candidaturas y del estado de conservación de los sitios ya inscritos. La sesión concluyó con la incorporación de 25 nuevos sitios a la Lista del Patrimonio Mundial, entre las cerca de treinta candidaturas analizadas, que incluían propuestas como la Ribeira Sacra española, dos históricos teatros amazónicos de Brasil y el propio yacimiento de Sebastia, tramitado por la vía de urgencia.

Una hoja de ruta para la próxima década

Con la declaración, la UNESCO busca adaptar su política internacional de conservación a los desafíos ambientales, sociales y tecnológicos del siglo XXI, en un momento en que la lista de sitios amenazados no deja de crecer.
Con la declaración, la UNESCO busca adaptar su política internacional de conservación a los desafíos ambientales, sociales y tecnológicos del siglo XXI, en un momento en que la lista de sitios amenazados no deja de crecer.

Con esta declaración, la UNESCO busca adaptar su política internacional de conservación a los desafíos ambientales, sociales y tecnológicos del siglo XXI, en un momento en que la lista de sitios amenazados no deja de crecer. El organismo confía en que la nueva arquitectura de cooperación —sostenida sobre la ciencia, la gestión integrada del patrimonio y la corresponsabilidad entre Estados, expertos y comunidades— permita anticiparse a las crisis antes de que dañen de forma irreversible bienes considerados patrimonio común de la humanidad.

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