La Romana, RD. – El Clúster Turístico La Romana Bayahibe cerró el 2025 con hitos concretos y avanza este 2026 con una agenda que va más allá de la promoción del destino enfocando la alianza en los retos de trabajar por el ordenamiento del territorio, el uso de la inteligencia de datos y la diversificación de la oferta turística.
El Clúster Turístico La Romana Bayahibe (CTRB) celebró su Asamblea General, en la que presentó su Informe de Ejecución 2025 y las líneas estratégicas que guiarán su gestión en 2026, reafirmando su rol como plataforma de articulación para el desarrollo integral del destino.
Concluyeron que la Romana ya no compite solo por más turistas. Compite por ser mejor destino. Esa es la lectura que deja el balance que el Clúster Turístico La Romana Bayahibe (CTRB) presentó ante sus miembros en su Asamblea General, donde el informe de gestión 2025 y la hoja de ruta para 2026 dejaron en evidencia que uno de los destinos turísticos más consolidados de República Dominicana ha dado un salto cualitativo en la forma en que se piensa y se administra.
El hito que más pesa: referente nacional en turismo accesible
El logro que encabeza el informe 2025 tiene un valor que va más allá del reconocimiento simbólico. La consolidación de La Romana como referente en turismo accesible en la República Dominicana posiciona al destino en un segmento de mercado de crecimiento global sostenido, donde la demanda de viajeros con discapacidad y movilidad reducida supera con creces la oferta disponible en la región caribeña. Ser reconocido como punto de referencia nacional en ese segmento no es un título decorativo: es una ventaja competitiva real frente a destinos que todavía tratan la accesibilidad como una obligación legal y no como una oportunidad de mercado.
La apuesta por el talento: el Centro Gastronómico de UNIROMANA
El segundo gran hito del año fue el impulso al Centro Gastronómico de la Universidad de La Romana (UNIROMANA), una iniciativa que conecta dos de los activos más estratégicos del destino: su universidad local y su industria hotelera y restaurantera. Formar talento gastronómico en el propio territorio donde ese talento va a trabajar es una apuesta de largo plazo que pocos destinos del Caribe han ejecutado con éxito. La Romana lo está haciendo, y el CTRB lo reseña como una de las acciones más relevantes del año precisamente porque diversifica la oferta desde la base, no desde la inversión externa.
2026: tres prioridades que marcan el rumbo
La hoja de ruta que el CTRB trazó para este año descansa sobre tres pilares que revelan la madurez de un destino que ya superó la etapa de construir capacidad y ahora trabaja en gobernarla bien.
El primero es el ordenamiento territorial, que el clúster identifica como la base del desarrollo sostenible. En un destino que ha crecido con la velocidad que lo ha hecho La Romana-Bayahibe, la planificación del uso del suelo, la protección de los corredores naturales y la regulación del crecimiento urbano y hotelero son decisiones que se toman ahora o se lamentan en diez años.
El segundo es la inteligencia de datos. La incorporación de herramientas analíticas para la toma de decisiones representa un salto de gestión que pocos clústeres turísticos dominicanos han dado todavía. Medir con precisión el perfil del visitante, el gasto promedio, la estacionalidad real y la capacidad de carga de cada atractivo es la diferencia entre gestionar un destino con intuición y gestionarlo con evidencia.
El tercero es la diversificación de la oferta turística, que el CTRB plantea no como un fin en sí mismo sino como un mecanismo para ampliar el impacto económico del sector hacia más comunidades y más actores locales.
Andrés Fernández, presidente del CTRB, lo planteó con la claridad de quien conoce bien el momento que vive el destino: «El reto ya no es solo crecer, sino gestionar ese crecimiento con visión de largo plazo. La Romana ha avanzado hacia un modelo donde la coordinación entre actores es clave para sostener su posicionamiento y responder a un entorno cada vez más exigente.»
El modelo que La Romana le ofrece al turismo dominicano
Lo que hace relevante el balance del CTRB más allá de sus fronteras provinciales es el modelo que representa. En un país donde el turismo ha crecido a velocidad récord —más de 11.6 millones de visitantes en 2025— y donde la principal preocupación del sector empieza a desplazarse de la cantidad hacia la calidad, La Romana-Bayahibe ofrece una hoja de ruta que otros destinos emergentes pueden estudiar: gobernanza colaborativa entre sector privado, academia e instituciones públicas; formación de talento local en lugar de importación de mano de obra; accesibilidad como diferenciador competitivo; y datos como brújula de gestión.
«El desarrollo del destino depende de la capacidad de alinear intereses y ejecutar de manera coordinada. El Clúster es precisamente ese punto de encuentro donde las ideas se convierten en iniciativas concretas», cerró Fernández.
Durante la asamblea quedó demostrado que la Romana ya sabe crecer y que ahora está aprendiendo a crecer bien. Y la conclusión es que esa diferencia, en el turismo del Caribe de hoy, lo es todo.











