París / Naciones Unidas.– La crisis global del agua no solo es una cuestión de escasez, infraestructura o cambio climático. Es también, y cada vez más, un reflejo de las desigualdades sociales, especialmente de género.
Así lo revela el más reciente Informe Mundial sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos de la ONU, presentado por la UNESCO, que advierte que mujeres y niñas siguen siendo las principales afectadas por la falta de acceso al agua potable y al saneamiento.
El informe, divulgado en el marco del Día Mundial del Agua 2026, pone en evidencia que la desigualdad de género no solo agrava la crisis hídrica, sino que también limita las soluciones, al excluir a las mujeres de la toma de decisiones en la gestión del recurso.
Una crisis global que afecta a miles de millones
Las cifras reflejan la magnitud del problema. Se estima que más de 2,200 millones de personas carecen de acceso a agua potable segura y que cerca de 3,500 millones no tienen servicios adecuados de saneamiento
En este contexto, el informe subraya que las mujeres enfrentan una carga desproporcionada. En muchos países, especialmente en zonas rurales, son ellas quienes asumen la responsabilidad de recolectar agua, lo que impacta directamente en su educación, salud y oportunidades económicas.
Mujeres: en el centro del problema, pero fuera de las decisiones
Uno de los hallazgos clave del informe es la contradicción estructural del sistema. Revela que las mujeres son las principales gestoras del agua a nivel doméstico. Sin embargo, están subrepresentadas en la gobernanza del agua y en los servicios públicos.
Esta exclusión limita la eficacia de las políticas hídricas. Según la ONU, cuando las mujeres participan activamente en la gestión del agua, los sistemas se vuelven más sostenibles, inclusivos y eficientes.
Además, la falta de datos desagregados por género dificulta comprender completamente el impacto de la crisis, lo que retrasa la implementación de soluciones adecuadas.
Tiempo perdido, oportunidades truncadas
El informe también destaca el costo invisible de la crisis. Afirma que millones de horas diarias se destinan a la recolección de agua, que niñas abandonan la escuela o reducen su asistencia y que mujeres enfrentan mayores riesgos de salud y seguridad.
Este círculo vicioso perpetúa la pobreza y limita el desarrollo de comunidades enteras, especialmente en regiones vulnerables.
Cambio climático y desigualdad: una combinación crítica
La crisis del agua se intensifica por factores estructurales tales como el cambio climático, el crecimiento poblacional y la mala gestión de recursos.
Pero el informe advierte que estos impactos no se distribuyen de manera equitativa, afectando con mayor intensidad a mujeres y niñas, lo que amplifica las brechas sociales existentes.
El llamado de la ONU: igualdad para resolver la crisis
El mensaje central del informe es contundente y asegura que no habrá solución a la crisis del agua sin igualdad de género.
La ONU plantea que los países deben incluir a las mujeres en la toma de decisiones sobre recursos hídricos, invertir en infraestructura de agua y saneamiento con enfoque de género y mejorar la recolección de datos para diseñar políticas más efectivas
El lema de este año lo resume: “Donde fluye el agua, crece la igualdad”.
El nuevo informe de la UNESCO deja claro que la crisis del agua no es solo un desafío ambiental, sino también social. En un mundo donde miles de millones aún carecen de acceso básico, la desigualdad de género emerge como uno de los principales obstáculos, y al mismo tiempo, como una de las claves para la solución.
Porque garantizar agua para todos no es solo cuestión de recursos, sino de quién tiene acceso, quién decide y quién queda atrás.











