Santo Domingo, RD. — Hay números que cuentan historias. Y los que el ministro de Turismo, David Collado, expuso durante un encuentro ante banqueros, hoteleros e inversionistas reunidos en el Hotel El Embajador esta semana hablaron de una transformación que pocos sectores de la economía dominicana pueden presumir en tan poco tiempo.
El escenario fue el foro «Capital, Confianza y Crecimiento: Banca y Turismo», convocado por la Asociación de Bancos Múltiples (ABA) y la Asociación Nacional de Hoteles y Turismo (Asonahores). El propósito, hacer balance de una alianza que lleva décadas construyéndose y que hoy sostiene una industria generadora de cerca de una quinta parte de toda la riqueza del país.
En un momento de su intervención, Collado fue directo: «En ese momento solo teníamos ingresos por unos 800 millones de dólares proyectados en un año. Ahora estamos recibiendo más de 11,000 millones de dólares al año producto del turismo que ayuda a mantener la estabilidad cambiaria.»
Ese salto no ocurrió solo en los ingresos. El flujo turístico aportó 25,000 millones de dólares en valor agregado a la economía dominicana durante 2025, consolidando al sector como el principal motor de crecimiento nacional. Y si se suma el impacto de la inversión extranjera directa, el turismo generó el 18% del producto interno bruto en ese mismo año.
Quién trae el dinero y cómo se distribuye
Los datos desglosados por tipo de visitante revelan una estructura económica más compleja de lo que sugiere la imagen de resort y playa. El 65% de las divisas generadas llegó de la mano de extranjeros no residentes, el 25% provino de dominicanos que viven fuera del país, el 8% correspondió al turismo interno y el 2% restante fue aportado por los cruceristas.
Esa riqueza no se queda encapsulada en los grandes complejos hoteleros. La industria contribuyó en un 17% a la generación de valor agregado de los hoteles, pero también impactó sectores como construcción (11%), pymes (10%), transporte interurbano y turístico (10%), comercio (9%) e inmobiliario (6%), entre otros encadenamientos productivos. Solo en compras al sector comercio, transporte y manufactura, los hoteles movieron anualmente alrededor de 98,000 millones de pesos.
Del hotel al malecón: una visión de 360 grados
Collado explicó ante el auditorio que la estrategia no se limitó a atraer grandes cadenas. «El turismo no era simplemente fortalecer las grandes cadenas hoteleras y generar riqueza. No tiene nada de malo y en eso creemos y eso impulsamos. Pero sí entendíamos que el turismo tenía que tener una economía naranja 360 y no podía ser excluyente para no generar un sentimiento de marginalidad», subrayó.
En esa dirección, el Ministerio apostó por fortalecer infraestructuras y espacios públicos con una visión integral: recuperación de playas con plazas para vendedores, financiamiento y capacitación para el emprendimiento, y la remodelación de malecones en Santo Domingo, San Pedro de Macorís, La Romana y Samaná, entre otras provincias.
En términos de planta hotelera, el resultado es elocuente: las habitaciones hoteleras pasaron de 10,000 a 85,000, con un crecimiento del 10% que empujó la ocupación hotelera al 90% y multiplicó el número de visitantes mensuales.
La banca: de financiador a socio estratégico
El foro también fue una oportunidad para cuantificar el papel del sistema financiero en este despegue. La banca múltiple dominicana incrementó en un 67% la cartera de crédito destinada al turismo entre 2020 y 2025, alcanzando más de RD$112,000 millones. Del total canalizado por el sistema financiero al sector en 2025, la mayor porción provino de la banca con 1,860 millones de dólares, seguida del mercado de valores con 1,231 millones y los préstamos offshore con 202.4 millones.
Un indicador que sorprendió a más de uno en la sala: la morosidad del sector turístico se mantiene en apenas 0.3% al cierre de marzo de 2026, una de las más bajas de todo el sistema financiero.
Confianza como materia prima

El ministro de Turismo, David Collado sintetizó en una idea el núcleo de todo lo logrado: «La República Dominicana vive uno de sus mejores momentos turísticos gracias a la confianza. Confianza de los inversionistas, de la banca, de las aerolíneas y, sobre todo, de los millones de visitantes que nos eligen.» Y los datos del primer trimestre de 2026 parecen darle la razón: más de tres millones de turistas llegaron al país entre enero y marzo, un ritmo que, de sostenerse, marcaría otro año récord.
Como reconocimiento a ese liderazgo, la ABA entregó al ministro una distinción por su contribución al fortalecimiento de la industria, valorando su compromiso con la transparencia y la colaboración entre los sectores público y privado, elementos considerados clave para el crecimiento económico nacional.








