Trinidad y Barbuda. – El turismo del Caribe creció apenas un 1% en demanda internacional entre abril de 2025 y marzo de 2026, una moderación marcada frente al 21% y el 8% de los dos años previos, mientras el turismo premium procedente de Sudamérica se disparó un 117% y la demanda latinoamericana avanzó un 24%.
Esos son los datos centrales del Informe sobre Tendencias de Viaje al Caribe 2026, (que no incluye datos del crecimiento del turismo en República Dominicana) presentado por la Asociación de Hoteles y Turismo del Caribe (CHTA) y Amadeus en el Foro de Viajes del Caribe celebrado en Antigua y Barbuda.
Informe CHTA-Amadeus 2026 traza el nuevo mapa del turismo caribeño, con América Latina como motor emergente y República Dominicana consolidando su liderazgo histórico en la región. Concluye que la región ha cerrado su ciclo de recuperación pospandémica y enfrenta ahora el reto de crecer con inteligencia: diversificando mercados, capturando viajeros de mayor valor económico y extendiendo la demanda más allá de los picos de temporada alta.
Los datos de Amadeus Travel Intelligence, que abarcan tráfico aéreo, hostelería y comportamiento del viajero entre abril de 2025 y marzo de 2026, muestran que la demanda internacional hacia el Caribe creció apenas un 1% interanual, una moderación nítida frente a los incrementos del 21% y el 8% registrados en los dos años previos.
Ese enfriamiento relativo no es, sin embargo, una señal de alarma: es la maduración de un destino que ya no depende del efecto rebote y que ahora debe competir con inteligencia en un mercado global más exigente y diversificado.
América Latina, el nuevo motor del Caribe

El hallazgo más llamativo del informe es el surgimiento de América del Sur como fuente de demanda de lujo para el Caribe. La demanda procedente de mercados latinoamericanos creció un 24% interanual, con el turismo premium de Sudamérica disparándose un 117%.
Perú registró un aumento del 192% en viajes de alta gama, seguido de Argentina con un 164%, lo que refuerza el atractivo del Caribe entre los viajeros más pudientes de la región y abre un poderoso canal de diversificación más allá de los mercados tradicionales de América del Norte y Europa.
Este fenómeno tiene una lectura clara para las autoridades y operadores turísticos: el viajero latinoamericano de alto poder adquisitivo está eligiendo el Caribe como destino premium, y esa tendencia puede extender la temporada turística más allá de los picos tradicionales de invierno norteamericano.
Brasil aportó un crecimiento del 60% en llegadas durante la temporada baja, el mayor entre los mercados sudamericanos, mientras que Colombia, el mayor mercado emisor de América del Sur por volumen, registró un crecimiento del 26% en la baja temporada. Estos flujos están ayudando a los destinos caribeños a construir calendarios turísticos más equilibrados a lo largo del año.
Destinos pequeños y cultura, los otros reveladores

Mientras los destinos de primer nivel se mantuvieron planos en términos de llegadas, los destinos de segundo nivel crecieron un 2%, señal de que el impulso regional proviene cada vez más de mercados más pequeños que parten de una base menor.
Dominica lideró la región con un crecimiento del 22% interanual, apoyado en una mejor conectividad aérea y una creciente demanda de turismo de naturaleza y aventura. Sint Maarten le siguió con un 18%, impulsado por su doble atractivo como destino propio y como puerta de entrada a Saint Martin, Anguila y Saint Barthélemy.
El informe también pone en valor el peso del calendario cultural. El análisis de CARIFESTA XV 2025 en Barbados mostró que las llegadas se incrementaron un 23% durante el período del festival respecto al año anterior, con el turismo intra-caribeño representando el 23.3% de las llegadas. Los viajeros reservaron con más de tres meses de antelación y extendieron su estancia, demostrando que el calendario cultural de la región puede ser un potente motor de crecimiento turístico, de estancias más largas y de mayor impacto económico.
Accesibilidad y alojamiento: fortalezas y oportunidades
El Caribe lidera en accesibilidad y valor: la tarifa promedio de clase económica desde Estados Unidos hacia el Caribe fue de 385 dólares, lo que hace a la región un 32% más asequible que América del Sur (569 dólares) y comparable con América Central (387 dólares). Miami ofrece la tarifa más baja con 315 dólares, muy por debajo de Nueva York con 349 dólares y San Francisco con 545 dólares.
En materia hotelera, los resultados son positivos en temporada alta pero revelan un margen de crecimiento significativo en el resto del año. Los hoteles caribeños alcanzaron un RevPAR (ingreso por habitación disponible) de 183 dólares por noche durante la temporada alta, un incremento del 5.2% interanual, mientras que el RevPAR en los días festivos de fin de año llegó a 283 dólares. En temporada baja, el RevPAR se mantuvo en 125 dólares, muy por debajo de los niveles pico, lo que apunta a un margen claro para los destinos que logren atraer viajeros en temporada media y baja.
República Dominicana: liderazgo que no cede

Aunque el informe CHTA-Amadeus no desglosa datos específicos de República Dominicana en sus cifras de crecimiento porcentual por país —enfocándose en los destinos emergentes de menor escala—, el país ocupa un lugar singular en el contexto del análisis: es el gran referente de lo que el Caribe puede alcanzar cuando combina conectividad aérea, diversificación de mercados y posicionamiento de marca sostenido en el tiempo.
Al cierre del primer trimestre de 2026, la República Dominicana recibió 3,710,374 visitantes totales: 2,603,777 turistas por vía aérea y 1,106,597 por cruceros, lo que representa un incremento del 10.8% respecto al mismo período del año anterior y un asombroso 64.1% frente a las cifras de 2019. Esos números no son estadísticas aisladas: son la confirmación de que el país ha convertido su liderazgo regional en un modelo de referencia para el resto del Caribe.
El Ministerio de Turismo proyecta superar los 12 millones de turistas en 2026, impulsados por la expansión de rutas aéreas y la diversificación de mercados emisores, después de haber recibido más de 11.7 millones de visitantes en 2025, lo que ya había consolidado a República Dominicana como el destino más visitado del Caribe.
El sector turístico aporta más de 800,000 empleos directos, indirectos e inducidos, y su impacto en compras al mercado local supera los 3,000 millones de dólares anuales, beneficiando sectores como agroindustria, transporte, construcción y las micro, pequeñas y medianas empresas.
En términos de diversificación —precisamente la gran apuesta que el informe CHTA-Amadeus señala como clave para el futuro del Caribe— República Dominicana ya está ejecutando. En el primer trimestre de 2026, el 65.4% de sus visitantes procedieron de América del Norte, el 17.3% de América del Sur, el 13.2% de Europa, con Argentina posicionada como tercer mercado emisor y primero de Sudamérica, con 149,735 visitantes y un incremento interanual de 22,577 turistas. El crecimiento latinoamericano que el informe regional identifica como tendencia emergente, República Dominicana ya lo está cosechando.
La ocupación hotelera superó el 86% en el primer trimestre de 2026, consolidando la preferencia del destino en la región. Y en el plano estratégico, el turismo representa el 11.6% del Producto Interno Bruto dominicano, y el país firmó una alianza con Visa que lo convierte en el primer destino del Caribe en establecer un convenio de este tipo con la compañía de pagos digitales, orientado a atraer más visitantes y fortalecer la experiencia del viajero internacional.
La mirada hacia adelante
El presidente de la CHTA, Sanovnik Destang, señaló que la industria requiere métricas de desempeño estandarizadas que vayan más allá de las cifras de llegadas, incorporando indicadores de valor, rentabilidad y estacionalidad. Amadeus, por su parte, subrayó que el desafío ya no es solo comprender la demanda, sino moldearla activamente a través de segmentación avanzada y captación del viajero en las etapas más tempranas de su planificación.
El Caribe ya no está reaccionando simplemente a las tendencias globales del turismo, sino contribuyendo a definirlas. Hay una madurez creciente en la industria turística regional, impulsada por datos, colaboración e innovación. En ese nuevo mapa, República Dominicana no es solo el destino más grande: es también el que lleva más ventaja en la transición hacia el turismo estratégico, de alto valor y todo el año.











