Ginebra, Suiza. – La Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) encendió las alarmas sobre una posible escasez de combustible para aviones que amenaza con impactar las operaciones aéreas globales, especialmente en Europa, como consecuencia de la guerra en Medio Oriente y las interrupciones en las rutas energéticas vinculadas a Irán.
El organismo advirtió que, si la situación persiste, podrían comenzar cancelaciones de vuelos a finales de mayo en pleno arranque de la temporada alta de verano europeo.
En un comunicado oficial emitido desde Ginebra, Willie Walsh, director general de IATA, afirmó que la evaluación realizada por la Agencia Internacional de Energía (AIE) es “preocupante” y confirmó que la entidad estima que Europa podría comenzar a registrar cancelaciones por falta de combustible para aeronaves antes de finalizar mayo. Walsh añadió que este fenómeno ya se está produciendo en algunas zonas de Asia, donde aerolíneas y aeropuertos enfrentan dificultades logísticas y mayores costos de abastecimiento.
El origen del problema se encuentra en la inestabilidad provocada por el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, que ha tensionado el tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz, una de las rutas energéticas más estratégicas del planeta. Por ese corredor pasa una parte sustancial del petróleo y derivados que consume el mundo, incluyendo combustible refinado para aviación destinado a Europa y Asia. Las restricciones temporales, amenazas militares y riesgos para los buques han reducido flujos y encarecido seguros, transporte y suministros.
La AIE llegó a advertir que Europa tendría apenas unas seis semanas de reservas disponibles de jet fuel si no se normaliza el abastecimiento desde Medio Oriente. Esto coloca al continente en una posición vulnerable justo cuando millones de turistas preparan sus vacaciones de verano y las aerolíneas habían programado una fuerte expansión de capacidad.
Ante ese panorama, IATA pidió a gobiernos y autoridades aeroportuarias activar planes coordinados de contingencia. Entre las medidas sugeridas figuran asegurar rutas alternativas de suministro, flexibilizar reglas de slots aeroportuarios y preparar esquemas de racionamiento en caso extremo, con el fin de evitar caos operativo en terminales aéreas.
Algunas compañías ya han comenzado a reaccionar. KLM anunció recortes de más de 150 vuelos en rutas europeas durante las próximas semanas, mientras otras aerolíneas revisan frecuencias, ajustan tarifas o estudian operaciones menos rentables ante el encarecimiento del combustible. Aunque algunas empresas alegan razones comerciales, el mercado reconoce que el aumento de costos energéticos ya está golpeando la rentabilidad del sector.
El impacto no se limita a Europa. En Asia ya se reportan tensiones de suministro, y destinos dependientes del turismo internacional podrían sentir una desaceleración si continúan las cancelaciones o aumentan los precios de los boletos.
El Caribe, incluyendo República Dominicana, podría beneficiarse parcialmente si viajeros europeos y norteamericanos optan por destinos más cercanos y con rutas menos expuestas al conflicto, aunque también sufriría mayores costos operativos en las aerolíneas.
Aunque la reciente reapertura parcial del estrecho de Ormuz alivió momentáneamente los mercados y provocó una caída en los precios del petróleo, expertos advierten que la situación sigue siendo frágil y cualquier escalada militar podría reactivar de inmediato la crisis. Para la aviación mundial, el reloj ya comenzó a correr.











