Davos, Suiza. — En el marco del Foro Económico Mundial (WEF) 2026, que hoy concluye en Davos se presentó la 21ª edición del Reporte Global de Riesgos 2026, un documento que sintetiza las percepciones de más de 1 300 líderes, expertos y responsables políticos sobre los riesgos globales más significativos a corto, mediano y largo plazo.
La conclusión central del informe es contundente: el mundo entra formalmente en una “era de incertidumbre” y competencia estructural, con un panorama más fragmentado y con desafíos que impactarán directamente a la actividad económica global, incluida la industria de viajes y turismo.
La perspectiva económica mundial espera que la economía global crezca un 3,3% este año, aunque las tensiones comerciales, los niveles de deuda pública y el riesgo de burbujas de activos han puesto a los responsables políticos y a los mercados en alerta máxima.
Un entorno global volátil con implicaciones directas al turismo
El reporte señala que el 57 % de los líderes encuestados anticipa un entorno “turbulento o tormentoso” para la próxima década, con solo 1 % esperando una década de calma, lo que refleja un consenso general sobre la incertidumbre estructural global.
Esta percepción se traduce en que niveles de inversión, confianza empresarial y movilidad global podrían verse afectados, lo que tiene implicaciones importantes para el turismo internacional, un sector cuya expansión depende de la estabilidad global y la conectividad.
Aunque el informe no se centra específicamente en viajes y turismo, sus conclusiones generales tienen efectos tangibles sobre esta industria, que representa aproximadamente 10,3 % del PIB mundial según estimaciones sectoriales recientes.
¿Por qué la incertidumbre global afecta al turismo?: Inversiones más cautelosas y proyectos de largo plazo
En un escenario donde la confrontación geoeconómica y la fragmentación global suben en relevancia, las empresas y gobiernos tienden a reducir o posponer grandes inversiones por el riesgo de volatilidad económica y política.
La confrontación geoeconómica —como sanciones, tarifas o controles a inversiones— se identifica como uno de los riesgos más severos a corto plazo.
Esto puede traducirse en retractación de capitales en proyectos de infraestructura turística, hoteles y aeropuertos, especialmente donde las condiciones comerciales y financieras son inestables.
Para la industria turística, que requiere inversiones de largo plazo y grandes montos de capital —y que ha experimentado crecimiento sostenido desde la pandemia—, esta incertidumbre puede significar mayor cautela de inversores privados, retrasos en ampliaciones o nuevos desarrollos y una reevaluación de riesgos en destinos emergentes.
Movilidad de personas en un contexto volátil
Los patrones de movilidad internacional también se ven influenciados por estas proyecciones. Las barreras comerciales y políticas proteccionistas pueden traducirse en restricciones indirectas a la conectividad global, ya sea por aumentos en tarifas de transporte o limitaciones financieras a las aerolíneas.
El aumento de tensiones geoeconómicas y políticas puede generar cambios en políticas de visado y movilidad, afectando la decisión y facilidad de viajar.
Aunque aún no hay pronunciamientos directos que vinculen esos riesgos con viajes, el propio contexto de incertidumbre y fragmentación global condiciona la movilidad internacional de turistas, estudiantes y trabajadores, lo que repercute en las economías con fuerte dependencia del turismo.
Impactos por horizontes de tiempo

A corto plazo (2026-2028)
Las tensiones geoeconómicas y riesgos económicos dominan el panorama inmediato, lo que puede frenar decisiones de inversión y expansión empresarial en destinos de turismo, especialmente en regiones emergentes o de alto riesgo político y financiero.
Las industrias vinculadas a viajes —aerolíneas, hotelería y servicios asociados— pueden experimentar presión en sus márgenes si los costos de operación aumentan por aranceles o incertidumbre de mercado.
Las agencias de viajes, por ejemplo, ya anticipan un crecimiento moderado de reservas en 2026 (alrededor del 5 %), y advierten sobre posibles efectos de tensiones geopolíticas en los viajes internacionales.
A mediano plazo (hasta 2030)
Las proyecciones de inversión turística deben contemplar que la confianza global puede fluctuar según el desarrollo de políticas comerciales, tensiones geopolíticas o barreras a la movilidad.
La necesidad de *resiliencia corporativa es clave: empresas turísticas deberán implementar estrategias para mitigar riesgos sistémicos, diversificar mercados y fortalecer cadenas de suministro ante choques externos.
A largo plazo (hasta 2036)
Los riesgos ambientales como eventos climáticos extremos y pérdida de biodiversidad dominan el panorama de la próxima década, lo que tiene implicaciones directas para destinos turísticos vulnerables, en especial en regiones costeras y en desarrollo.
Esto implica que inversiones sostenibles y resiliencia climática serán cada vez más críticas, y los destinos que no integren estas consideraciones pueden perder competitividad frente a aquellos que lo hagan.
¿Qué dicen los expertos del sector sobre estos escenarios?
Aunque el Global Risks Report del WEF no incluye análisis sectoriales detallados sobre turismo, entidades especializadas como el World Travel & Tourism Council (WTTC) han reiterado que:
El turismo contribuye significativamente al PIB global y a empleo en muchos países, y su crecimiento ha mostrado resiliencia tras la pandemia, con proyecciones de gasto e ingresos récord.
No obstante, este crecimiento se produce en un contexto donde la estabilidad económica y la movilidad son esenciales para sostener la demanda global.
Además, economistas y analistas han advertido que una economía global debilitada, que es parte de las percepciones del WEF, puede influir en la capacidad de gasto de los viajeros, reduciendo la frecuencia y duración de los viajes internacionales cuando el ingreso disponible se vea afectado.
El turismo frente a la incertidumbre: nada aconsejable
El Reporte Global de Riesgos 2026 del WEF presenta un desafío dual para la industria de viajes y turismo por los riesgos económicos y geopolíticos a corto y mediano plazo que pueden frenar inversiones, afectar la movilidad y generar choques en la demanda internacional. Asímismo por los riesgos ambientales y sociales a largo plazo que requieren replantear estrategias de desarrollo sostenible y resiliente.
Para los países altamente dependientes del turismo —como muchas economías del Caribe, el Mediterráneo o el Sudeste Asiático— estos riesgos implican la necesidad de integrar la gestión de la incertidumbre y la resiliencia en la planificación de políticas públicas y estrategias empresariales, desde diversificación de productos hasta adaptación climática y alianzas internacionales.











