Berlín, Alemania. – Feria Internacional de Turismo de Berlín (ITB Berlin 2026), que se desarrolla en el recinto ferial de la capital alemana, transcurre bajo una sombra inusual y pesada: la guerra abierta entre Estados Unidos e Israel por un lado, e Irán por el otro, y la mayoría de países del cercano oriente que estalló justo en la fecha de la gran exposición comercial de turismo.
Lo que se esperaba como una edición récord, con más de 5,800 a 6,000 expositores de más de 160 países, prácticamente agotada con antelación y enfocada en tendencias como la IA, la sostenibilidad y la resiliencia post-crisis, se ha convertido en un termómetro involuntario de cómo un conflicto geopolítico en Oriente Medio puede paralizar sectores interconectados como el turismo, la aviación y los eventos MICE (Reuniones, Incentivos, Conferencias y Exposiciones).
Impacto directo en la participación y logística
La escalada militar ha provocado el cierre parcial o total del espacio aéreo en al menos nueve países de la región (incluyendo Irán, Irak, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Bahréin, Kuwait, Siria e Israel), con más de 21,000 vuelos cancelados en los últimos días. Esto ha generado un caos logístico sin precedentes desde la pandemia de COVID-19:
Delegaciones clave ausentes o muy reducidas:
Israel canceló oficialmente su participación en la ITB Berlin 2026 (el stand nacional en el Hall 21 quedó desierto), citando razones de seguridad y logísticas. Ningún representante pudo viajar.
Ejecutivos senior de aerolíneas del Golfo como Emirates, Etihad y Qatar Airways cancelaron sus apariciones previstas.
Delegados y expositores de Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita, Qatar, Bahréin, Omán, Kuwait, Jordania e incluso algunos de India, Vietnam y Singapur (que suelen conectar vía hubs del Golfo) enfrentaron cancelaciones masivas de vuelos, quedando varados en Doha, Dubái o Abu Dabi.
Otros afectados: Figuras como el exministro de Turismo de Seychelles Alain St.Ange cancelaron su asistencia por imposibilidad de vuelos. Miles de viajeros de negocios y turistas quedaron atrapados en el Golfo, con repatriaciones organizadas por gobiernos (EE.UU., Reino Unido, Alemania, etc.).
Operadores turísticos alemanes como Dertour y TUI Cruises suspendieron o modificaron todos los viajes a la región (Emiratos, Arabia Saudita, Qatar, Israel, etc.) hasta al menos el 5 de marzo, siguiendo advertencias del Ministerio de Exteriores alemán.
Cambios en el ambiente y temas dominantes
En lugar de centrarse en innovaciones y contratos, los pasillos y conferencias de la ITB se han llenado de conversaciones sobre crisis management, riesgos geopolíticos y seguridad. El exministro de Exteriores alemán Joschka Fischer, en su keynote el martes 3 de marzo, fue tajante: “Esperaba esto” (refiriéndose a la escalada), y advirtió que la era del orden basado en reglas ha terminado. Subrayó que los turistas seguirán viajando, pero no pagarán por arriesgar la vida en un hotel de lujo (aludiendo a drones iraníes que han impactado instalaciones hoteleras en el Golfo). Pidió a la industria reforzar la gestión de crisis y evitar zonas de alto riesgo.
Destinos de Asia-Pacífico (como Tailandia, China o regiones estables) han aprovechado para posicionarse como alternativas seguras, con incrementos reportados en reservas europeas hacia Asia por su estabilidad relativa.
Proyecciones y expectativas alteradas
Antes del conflicto, la ITB 2026 se proyectaba como un hito: recuperación plena post-pandemia, foco en IA y sostenibilidad, y un impulso al mercado alemán (uno de los emisores más potentes de Europa). Ahora:
Pérdidas económicas estimadas para el turismo regional: Hasta 56,000 millones de dólares en pérdidas por sentimiento negativo, cancelaciones y disrupciones aéreas (según análisis sectoriales).
Impacto a largo plazo: Recuperación lenta de la aviación en el Golfo (hubs clave para conexiones intercontinentales), alza en precios del petróleo (que encarece combustible y billetes aéreos), y mayor cautela en inversiones y marketing hacia Oriente Medio.
Escenario optimista cautelosoa feria se mantiene “fully booked” en términos generales, con fuerte presencia europea, americana y asiática. Expertos ven “optimismo cauteloso” y destacan que Asia-Pacífico gana atractivo por su estabilidad.
Riesgo mayor: Si la guerra se prolonga semanas (como sugirió el presidente Trump), podría reducir drásticamente la asistencia de delegados asiáticos y del Golfo en ediciones futuras, y forzar replanteamientos en la dependencia de hubs como Dubái o Doha.
En resumen, la ITB Berlín 2026 no ha sido cancelada ni suspendida, pero se ha transformado en un foro improvisado sobre cómo el turismo sobrevive en un mundo de “policrisis”. Lo que iba a ser una celebración de 60 años de conectividad global se ha convertido en una alerta: en 2026, la geopolítica pesa más que nunca sobre las maletas y los negocios del turismo.











