El Turismo se coloca en el segundo sector con mayor Inversión Extranjera Directa en el primer semestre del año que creció, de manera general, un 7.7%

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Santo Domingo, RD. – El Banco Central reporta US$3,276.5 millones en inversión extranjera directa al cierre del primer semestre de 2026. El turismo, con el 20.1 % de esos flujos, es el segundo sector que más capital atrajo al país (solo detrás de energía) y su huella se multiplica en la geografía nacional: seis hoteles inaugurados entre enero y junio, y varios megaproyectos avanzando en Puerto Plata, Pedernales y Miches si damos un repaso breve a los proyectos de gran envergadura en lo que va de año.

Mientras el mundo atraviesa lo que la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) describe como «una era turbulenta» para la inversión internacional, República Dominicana presenta una fotografía que contrasta con ese escenario global. Según cifras preliminares divulgadas este martes por el Banco Central de la República Dominicana (BCRD), la inversión extranjera directa (IED) alcanzó los US$3,276.5 millones al cierre del primer semestre de 2026, un incremento de US$233.4 millones —equivalente a 7.7 %— respecto al mismo periodo de 2025.

Detrás de esa cifra hay una historia que se repite, destino tras destino, en el mapa turístico dominicano: grúas, cimientos, aperturas de hoteles y anuncios de nuevas cadenas internacionales que apuestan por el país. Porque si hay un sector que explica, en buena parte, la resiliencia de la economía dominicana frente a la competencia global por capitales, ese es el turismo.

Energía y turismo, los dos motores de la inversión

Sectores que acaparan la IED en el primer semestre de 2026
Sectores que acaparan la IED en el primer semestre de 2026

De acuerdo con el desglose sectorial del BCRD, la mitad de los flujos de IED recibidos en el primer semestre se concentraron en dos actividades: energía (27.8 %) y turismo (20.1 %). A ellos se suma el desarrollo inmobiliario (12.4 %), un sector que la propia institución vincula directamente con la expansión turística, dado que buena parte de esas construcciones —villas, condohoteles, complejos residenciales turísticos— responden a la demanda que genera el propio crecimiento del sector. Le sigue la minería, también con 12.4 %, impulsada por mayor producción y precios internacionales favorables, mientras que comercio (10.6 %), zonas francas (6.6 %), otros sectores (5.9 %) y transporte (4.3 %) completan el panorama.

Es decir: si se suman turismo y bienes raíces —en gran medida, turismo residencial—, casi un tercio de todo el capital extranjero que ingresó al país en el primer semestre tuvo como destino, directa o indirectamente, la industria de vacaciones y hospitalidad.

El propio Banco Central atribuye esta fortaleza a «fundamentos sólidos: paz social sostenida, estabilidad económica y política, seguridad jurídica, incentivos fiscales, infraestructuras modernas, telecomunicaciones avanzadas y apoyo gubernamental a la inversión extranjera directa», en un contexto internacional de «recuperación desigual» y «creciente competencia entre economías» por atraer proyectos estratégicos.

El turismo, generador de divisas por partida doble

El reporte del BCRD no solo mide el capital que llega para construir hoteles: también contabiliza el dinero que dejan los turistas una vez que esos hoteles abren sus puertas. Y ahí el desempeño también fue positivo. Los ingresos por turismo sumaron US$6,716.0 millones entre enero y junio de 2026, unos US$891.2 millones (15.3 %) por encima de igual periodo de 2025, resultado del aumento de 7.9 % en la llegada de visitantes, que superaron los 6.5 millones de personas en el semestre.

Ese doble aporte —como receptor de inversión y como generador de divisas por gasto turístico— convierte al sector en una pieza que aparece dos veces en la ecuación de las cuentas externas del país. Junto con las remesas (que crecieron 6.7 %), las exportaciones de bienes (que alcanzaron US$8,745.7 millones, un 16.6 % más que en 2025, impulsadas por el oro) y las exportaciones de zonas francas (US$4,359.7 millones, +3.2 %), el turismo ayudó a que los ingresos totales de divisas del país superaran los US$26,500 millones en el primer semestre, unos US$2,800 millones más que un año antes. Ese flujo, señala el Banco Central, contribuye «a la estabilidad relativa del tipo de cambio y la acumulación de reservas internacionales».

Una tendencia que no es nueva, sino sostenida

Histórico de la IED en los últimos añosLos US$3,276.5 millones de IED de este primer semestre no son un pico aislado. Son, de hecho, el punto más alto de una serie que ha crecido de manera prácticamente ininterrumpida en los últimos años. Según la serie histórica publicada por el propio BCRD, la inversión extranjera directa captada en el primer semestre de cada año ha evolucionado así:

En cinco años, el monto captado en el primer semestre casi se ha duplicado, pasando de US$1,727.5 millones en 2021 a los US$3,276.5 millones actuales.

Ese crecimiento sostenido ha corrido, no por casualidad, en paralelo a la expansión de la planta hotelera dominicana, que según estimaciones de la firma Lodging Econometrics colocó a República Dominicana como el país con más proyectos hoteleros nuevos anunciados en el Caribe y el tercero en América Latina solo por detrás de México y Brasil y muy por delante de mercados como Colombia.

Seis hoteles nuevos en solo seis meses

La otra cara de estas cifras macroeconómicas se ve, muy concretamente, en la costa. Entre enero y junio de 2026, República Dominicana sumó seis nuevos hoteles y reabrió uno adicional, todos concentrados en tres de sus principales polos: Punta Cana, Puerto Plata y Barahona.

  • Holiday Inn Puerto Plata – Cofresí Bay Área by IHG, construido con una inversión de US$26 millones en playa Cofresí, con 115 habitaciones y operado por CHC Hotels.
  • Serenade Caribe Club, de Best Hotels, en Cabeza de Toro, Punta Cana: 835 habitaciones en ocho edificios, que junto a sus hoteles hermanos —Serenade Punta Cana y Serenade All Suites Adults Only— suman ya 1,787 habitaciones bajo esa marca en la zona.
  • Moon Palace The Grand Punta Cana, que abrió sus primeras 1,000 habitaciones dentro de una torre de 18 plantas y unos 77 metros de altura —el primer hotel de gran altura de Punta Cana—, producto de una inversión de US$1,500 millones que incluye nueve piscinas, parque acuático, casino, spa y un campo de golf de 18 hoyos.
  • Lopesan Caoba Lagoon Resort, Spa & Casino; Lopesan Serenity Bay (exclusivo para adultos) y Lopesan Splash Cove Resort (familiar), tres propiedades del grupo español Lopesan en Punta Cana, con una inversión conjunta de US$342.5 millones y un nuevo centro de convenciones con capacidad para 2,000 personas.
  • Saladilla Beach Club, en Barahona, reabierto como hotel boutique de ocho habitaciones tras una renovación, apostando al segmento gastronómico de pequeña escala.

Ese ritmo de aperturas explica en parte por qué la ocupación hotelera se mantiene alta en los principales destinos: según cifras de junio de 2026, Bayahíbe y La Romana llegaron a 88 % de ocupación, Bávaro-Punta Cana a 76 %, Samaná-Las Terrenas a 67 %, Puerto Plata a 59 % y Juan Dolio-Boca Chica también a 59 %, en un semestre que recibió 6,616,671 visitantes al país.

Los nuevos polos: Miches, Pedernales y Puerto Plata, la apuesta por diversificar

Mientras los destinos tradicionales consolidan su ocupación, el gobierno y la empresa privada avanzan en tres proyectos que buscan diversificar el mapa turístico dominicano más allá de la fórmula clásica de sol y playa concentrada en el este del país.

Miches, en la provincia El Seibo, es hoy el ejemplo más citado de destino emergente exitoso: de acuerdo con Aguie Lendor, vicepresidente de la Asociación de Hoteles y Turismo de la República Dominicana (Asonahores), al 4 de julio de 2026 el destino registraba una ocupación promedio de 76.2 % —76.6 % los fines de semana—, con el 100 % de su planta hotelera disponible y un 92.9 % de huéspedes extranjeros, cifras que Lendor interpreta como una señal de buena aceptación en el mercado internacional para un destino que apenas empieza a consolidarse.

Cabo Rojo, en Pedernales, avanza por otra vía: la de las grandes infraestructuras. El proyecto, liderado por el Fideicomiso Pro-Pedernales bajo la dirección de Sigmund Freund, contempla la apertura de su primer hotel —el Iberostar, de 588 habitaciones— en el segundo semestre de este 2026, seguido por el Secrets Hyatt (507 habitaciones) y el Dreams Hyatt (504 habitaciones), ambos previstos para 2027. Se estima que solo esos tres hoteles generarán más de 3,000 empleos directos. En paralelo, el Aeropuerto Internacional de Cabo Rojo —construido por la firma española Acciona con una inversión de RD$3,691 millones— entraría en funcionamiento a mediados de este año, lo que permitirá conectar directamente al destino sin depender de otros aeropuertos del país. Por ahora, Pedernales recibe una porción menor de los cruceristas que arriban a la isla —cerca de un 2 % del total nacional, unos 3,929 pasajeros en el semestre—, un flujo que Asonahores considera «la base para la posterior consolidación de la oferta hotelera» en la región.

Puerto Plata, por su parte, apuesta a resurgir a través de Punta Bergantín, un desarrollo turístico e inmobiliario de gran escala en Villa Montellano que contempla entre 4,000 y 4,500 habitaciones hoteleras bajo marcas como Meliá, Hyatt, Westin y Marriott, además de 1,500 unidades vacacionales, 2,000 unidades de uso mixto, un campo de golf y un «pueblo marino» temático. El proyecto, que abarca cerca de 9.5 millones de metros cuadrados, inició en 2026 obras de infraestructura —movimientos de tierra, redes hidrosanitarias y eléctricas— con miras a que sus primeros hoteles entren en operación durante la temporada alta 2027-2028. Se estima que la primera fase de Punta Bergantín, con una inversión de entre US$500 y 600 millones de dólares, generará unos 6,000 empleos directos e indirectos, apoyados en programas de capacitación con el Instituto Nacional de Formación Técnico Profesional (Infotep).

Un sector que sostiene la macroeconomía

El mensaje que se desprende del informe del Banco Central, leído junto al pulso de la industria hotelera, es claro: el turismo dominicano no solo recibe inversión, la multiplica. Cada hotel que se inaugura en Punta Cana, cada obra que avanza en Pedernales, cada nueva habitación que se suma en Miches o Puerto Plata forma parte de una cadena que termina reflejada en los indicadores del Banco Central: más capital extranjero, más divisas, más empleo y más estabilidad para el tipo de cambio y las reservas internacionales del país.

Con perspectivas de que la IED total del año supere los US$5,300 millones —según proyecciones del propio BCRD, pese a la competencia internacional señalada por la UNCTAD—, y con al menos tres nuevos polos turísticos en distintas etapas de maduración, República Dominicana parece decidida a sostener, durante los próximos años, la misma fórmula que ha definido su crecimiento reciente: playas, inversión y un turismo que ya no solo vende vacaciones, sino que financia buena parte de la economía nacional.

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