Madrid, España. – El turismo mundial ya no puede ser leído únicamente como una actividad asociada al ocio, los viajes y el consumo de servicios según se evidencia de los últimos datos compilados por el Consejo Mundial de Viajes y Turismo en su nueva entrega del Global Trends Report.
El informe correspondiende a agosto 2026, trae cifras de escala planetaria que muestran como la industria de viajes y turismo, que se ha convertido en uno de los grandes motores de la economía global: en 2025 aportó 11,6 billones de dólares al PIB mundial, equivalentes al 9,8 % de toda la economía, después de crecer un 4,1 %, muy por encima del crecimiento de 2,8 % registrado por la economía mundial en su conjunto.
Pero quizá la cifra más reveladora no esté expresada en dólares. El sector sostuvo 366 millones de empleos, casi uno de cada nueve puestos de trabajo en el mundo, y fue responsable de uno de cada tres nuevos empleos creados globalmente en el período posterior a la pandemia. Esto convierte al turismo en algo mucho más importante que una industria generadora de divisas: es un mecanismo de creación de oportunidades laborales, de dinamización empresarial y de distribución de actividad económica entre territorios.
La dimensión de la movilidad internacional también resulta extraordinaria. Las llegadas internacionales alcanzaron en 2025 un récord de 1.540 millones, un crecimiento interanual de 5,6 % y 82 millones de llegadas adicionales respecto de 2024. Traducido a una escala cotidiana, significa que 4,2 millones de personas cruzaron diariamente una frontera internacional. Al mismo tiempo, el gasto de los visitantes internacionales llegó por primera vez a 2 billones de dólares, superando finalmente el máximo registrado antes de la pandemia.
No se trata, por tanto, simplemente de que el turismo se haya recuperado. La conclusión más importante del informe es precisamente otra: el turismo ha regresado más grande y con mayor peso económico que antes de la crisis sanitaria. Su contribución al PIB mundial en 2025 fue 8,7 % superior a la de 2019, una señal de que la pandemia no modificó la importancia estructural del sector, sino que terminó acelerando una transformación de la demanda y de los mercados.
Un sector que crece más que la economía mundial
El dato adquiere todavía mayor relevancia cuando se observa en perspectiva. Mientras la economía mundial avanzó 2,8 %, Viajes y Turismo lo hizo 4,1 %. Es decir, el sector no está simplemente acompañando el crecimiento económico: lo está superando.
Y las previsiones del WTTC apuntan a que esta diferencia podría mantenerse. Para 2026 se proyecta un crecimiento de 3,2 % del sector, frente al 2,4 % previsto para la economía mundial, con una contribución que alcanzaría los 12 billones de dólares. Para el período 2026-2036, el organismo proyecta un crecimiento promedio anual de 3,6 %, hasta llegar a 17,1 billones de dólares, equivalentes al 11 % de la economía mundial, y la creación de otros 88,7 millones de empleos.
La lectura estratégica es evidente: los países que continúen tratando el turismo como una actividad complementaria pueden terminar desaprovechando uno de los sectores con mayor capacidad de generar crecimiento, empleo e inversión.
El nuevo mapa de oportunidades
El informe también deja claro que el crecimiento no se distribuye de manera uniforme. Asia-Pacífico fue la región de mayor expansión en 2025, con un crecimiento de 8,1 % y una contribución de 3,3 billones de dólares. Le siguieron Oriente Medio, con 5,3 %, y África, con 5 %. Centro y Sudamérica y el Caribe crecieron 3,1 %, mientras Europa avanzó 2,6 % y Norteamérica apenas 1 %.
Ese comportamiento contiene una señal particularmente interesante para el Caribe y América Latina. Aunque la región no encabezó el crecimiento mundial, mantiene una posición de enorme potencial por la combinación de recursos naturales, diversidad cultural, conectividad turística y capacidad para desarrollar nuevos productos.
El informe ofrece además ejemplos de economías que han logrado convertir políticas públicas, inversión y diversificación en ventajas competitivas. España, por ejemplo, ha utilizado fondos europeos para invertir en sostenibilidad, digitalización e infraestructura turística, al tiempo que impulsa políticas de desconcentración y desestacionalización. Arabia Saudita, por su parte, está utilizando el turismo como uno de los instrumentos de su estrategia de diversificación económica. China e India aparecen entre los grandes protagonistas de la inversión futura.
La lección trasciende las estadísticas: los destinos que están ganando protagonismo no son necesariamente los que poseen más recursos turísticos, sino aquellos que están creando mejores condiciones para convertir esos recursos en productos, experiencias, infraestructura y oportunidades de inversión.
La oportunidad dominicana
Para República Dominicana, estas tendencias deberían ser observadas mucho más allá de la celebración de nuevos récords de llegada de turistas.
El país compite en un mercado mundial en el que el visitante tiene cada vez más posibilidades de elegir y en el que los destinos necesitan ofrecer razones nuevas para ser visitados. El tradicional modelo basado fundamentalmente en sol y playa continúa teniendo una enorme fortaleza, pero las cifras del WTTC sugieren que el verdadero desafío consiste en capturar una proporción mayor del valor que genera cada viajero.
Ahí aparece una oportunidad todavía insuficientemente explotada: naturaleza, aventura, turismo cultural, patrimonio histórico, gastronomía, comunidades, bienestar, rutas temáticas y experiencias vinculadas con la identidad dominicana pueden convertirse en una oferta complementaria capaz de ampliar la permanencia, distribuir mejor el gasto y llevar los beneficios del turismo hacia nuevos territorios.
República Dominicana tiene condiciones particularmente favorables para ello. Desde las montañas y ríos de la Cordillera Central hasta los paisajes costeros, parques nacionales, patrimonio histórico, gastronomía y expresiones culturales, el país dispone de una extraordinaria diversidad de activos turísticos. El desafío no consiste únicamente en promocionarlos, sino en ponerlos en valor, convertirlos en experiencias comercializables y conectarlos con los mercados que están demandando nuevas formas de viajar.
De récord en récord, pero con nuevos desafíos
El informe también invita a no caer en el triunfalismo. El turismo está creciendo, pero enfrenta un escenario internacional mucho más complejo. Las tensiones geopolíticas, las interrupciones de rutas aéreas y la concentración de flujos pueden alterar rápidamente los mercados. El WTTC advierte, por ejemplo, que Oriente Medio funciona como un gran corredor de tránsito internacional y maneja alrededor del 14 % de los pasajeros internacionales; cualquier disrupción importante en esa región puede tener consecuencias mucho más allá de sus fronteras.
A esto se suman desafíos estructurales como la escasez de trabajadores y las brechas de capacitación. El crecimiento turístico necesita personas, pero también requiere nuevas competencias, infraestructura, conectividad, tecnología y políticas capaces de facilitar la movilidad.
Por eso, quizá el mensaje de fondo del Global Trends Report sea menos espectacular que sus 11,6 billones de dólares, pero mucho más importante: el turismo ya tiene el tamaño suficiente para exigir políticas económicas de primer nivel.
Los gobiernos que lo entiendan podrán utilizarlo como plataforma para crear empleos, atraer inversiones, desarrollar territorios y diversificar sus economías. Los que continúen viéndolo exclusivamente como promoción de destinos y llegada de visitantes estarán observando solo una pequeña parte de su verdadero potencial.
El récord de 2025, en definitiva, no debería ser interpretado como la meta alcanzada después de la pandemia. Es el punto de partida de una nueva etapa. El turismo mundial ha demostrado que puede crecer más rápido que la economía, generar cientos de millones de empleos y movilizar cada día a millones de personas. La pregunta para los destinos ya no es si el turismo seguirá creciendo, sino quién estará mejor preparado para capturar el valor económico, social y territorial de ese crecimiento.











