Santo Domingo, RD. – The Ocean Cleanup y el Gobierno dominicano anunciaron el reemplazo del Interceptor 004 por una estructura de 400 metros, la mayor jamás instalada por la organización. El anuncio se suma a más de tres décadas de promesas oficiales de rescate para el cuarto río más importante del país, uno que Santo Domingo, capital y principal destino de turismo urbano e histórico, rara vez mira de frente.
Un río a espaldas de su ciudad
Santo Domingo concentra buena parte del turismo histórico y urbano del país: la Zona Colonial, primer asentamiento europeo permanente de América, recibe cada año a cientos de miles de visitantes a pocos metros de la desembocadura del Ozama. Sin embargo, el río que le da nombre a esa historia —y que atraviesa el Gran Santo Domingo a lo largo de unos 148 kilómetros— ha sido tratado durante décadas como un problema que resolver en el futuro, no como un activo turístico, ecológico o urbano del presente.
Barrios enteros crecieron de espaldas a su cauce e importantes industrias aún se levantan o a sus orillas o en las cuencas de cañadas que lo alimentan, usándolo como vertedero, mientras la oferta turística de la capital se concentra en el casco colonial y evita, casi por completo, la ribera.
En ese contexto llega el anuncio conjunto de The Ocean Cleanup y el Gobierno dominicano sobre el reemplazo de la barrera Interceptor 004, presentado como un paso más —no el primero ni previsiblemente el último— en la larga lista de intervenciones estatales sobre el Ozama.
Qué cambiaría con el nuevo Interceptor 004
El dispositivo original, desplegado en 2020, logró retener alrededor de 300 toneladas de residuos antes de que llegaran al mar Caribe. Fue, no obstante, un prototipo temprano: cinco días después de su instalación, la tormenta tropical Laura arrastró una masa de lilas acuáticas que envolvió la estructura, dañó su sistema de anclaje y obligó a suspender operaciones. Esa lección técnica, sumada a cinco años de funcionamiento intermitente, es la que ahora se traduce en un diseño distinto.
Las actualizaciones principales anunciadas para el nuevo 004 son:
- Tamaño: pasará de un interceptor flotante único a una barrera de 400 metros de longitud, la más grande que The Ocean Cleanup ha instalado en cualquier país.
- Configuración: estará dividida en dos secciones superpuestas que cubren todo el ancho del río, dejando un paso habilitado para el tráfico marítimo y fluvial.
- Resistencia: fue diseñada específicamente para soportar las floraciones estacionales de lilas o jacintos de agua (Eichhornia crassipes), la especie invasora que colapsó al interceptor original y que da nombre al barrio Las Lilas, justo en la zona donde opera el dispositivo.
- Cronograma: el despliegue está previsto para inicios de 2027.
El interceptor original de 2020, por su parte, no desaparece: en octubre de 2025 el Ministerio de Medio Ambiente confirmó que, tras ser retirado de su punto de operación, sería convertido en un aula flotante de educación ambiental, como parte de la misma Plataforma Rescate Ozama.
Lo que dicen quienes impulsan el proyecto
República Dominicana fue de los primeros países en probar esta tecnología en sus ríos, y la primera generación permitió identificar tanto sus fortalezas como sus límites. La nueva barrera, la más grande que hemos instalado, refleja nuestro compromiso con un impacto duradero.
Boyan Slat, fundador y director ejecutivo de The Ocean Cleanup, asegura que han aprendido de la experiencia del Interceptor 004 y que ahora cuentan con una solución más robusta, adaptada a las características de nuestro río y capaz de responder a los jacintos de agua.
“Agradecemos al Gobierno de la República Dominicana y a la Plataforma Rescate Ozama la confianza y la colaboración que han mantenido con nosotros mientras seguimos trabajando para hacer frente a la contaminación por plásticos que impacta nuestros ríos y océanos”, dijo el funcionario.
José Ignacio Paliza, ministro de la Presidencia sostiene de su lado que la recuperación de los ríos requiere instituciones capaces de aprender e innovar con base en evidencia; cada experiencia acumulada permite prevenir la contaminación desde su origen.
“Desde el Gobierno dominicano, seguiremos impulsando alianzas y políticas ambientales que permitan proteger nuestros recursos naturales y construir un país más sostenible para las presentes y futuras generaciones”, afirmó el ministro de la Presidencia.
De su lado, Paíno Henríquez, ministro de Medio Ambiente y Recursos Naturales aseguró que la recuperación de los ríos requiere instituciones capaces de aprender, innovar y actuar con base en evidencia.
“Esta nueva infraestructura es resultado de ese proceso de mejora continua y del trabajo conjunto entre el Estado dominicano y nuestros aliados internacionales. Cada experiencia acumulada nos permite desarrollar soluciones más eficaces para prevenir la contaminación desde su origen, fortalecer la protección de nuestros ecosistemas y seguir avanzando hacia un modelo de desarrollo cada vez más sostenible”, expresó el ministro de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Paíno Henríquez.
Tres décadas de promesas: los proyectos anteriores

El reemplazo del Interceptor 004 no ocurre en el vacío. Desde el gobierno de Joaquín Balaguer hasta el de Luis Abinader, el saneamiento del Ozama —y de su afluente, el Isabela— ha sido una promesa recurrente de prácticamente todas las administraciones dominicanas.
Año Gobierno Proyecto / medida
1992 Joaquín Balaguer Programa de Rescate Social, Urbano y Ecológico (Resure): primer gran anuncio estatal de rescate del Ozama.
2016-2020 Danilo Medina Proyecto Domingo Savio: plan para trasladar más de 1,700 familias de La Ciénaga y Los Guandules, asentadas en la franja de riesgo del río.
2020 Luis Abinader (inicio de gestión) Llega el Interceptor 004 de The Ocean Cleanup, primera barrera de este tipo en América Latina y el Caribe; arranca la Plataforma Rescate Ozama.
2023 Luis Abinader Inauguración de Nuevo Domingo Savio, en la ribera oeste, con traslado de unas 2,500 familias (~8,800 personas) de zonas inundables.
2024-2026 Luis Abinader URBE licita y ejecuta la Recuperación del Margen Oriental del Ozama en Las Lilas, Los Tres Brazos: RD$409.5 millones, cerca de 1 km de ribera, corredor verde y reubicación de familias.
2026 Luis Abinader Creación del Gabinete Ozama (sustituye la antigua Comisión Presidencial) para coordinar saneamiento, control de vertidos y restauración ecológica.
2026-2027 Luis Abinader Reemplazo del Interceptor 004 por una barrera de 400 metros, la mayor jamás instalada por The Ocean Cleanup, con despliegue previsto a inicios de 2027.
El proyecto más reciente y de mayor envergadura en ejecución es la Recuperación del Margen Oriental del Ozama en el sector Las Lilas, a cargo de la Unidad Ejecutora para la Readecuación de Barrios y Entornos (URBE). Con una inversión de RD$409.5 millones, contempla intervenir cerca de un kilómetro de ribera, reubicar a más de 350 familias y crear un corredor verde con áreas deportivas y comunitarias; se estima que beneficiará a más de 62,000 habitantes de Los Tres Brazos, en Santo Domingo Este. Una segunda etapa, centrada en la estabilización de suelos y el corredor ecológico, tiene su adjudicación prevista para julio de 2026.
En paralelo, el Gobierno formalizó en 2026 el Gabinete Ozama, un organismo interinstitucional presidido por el Ministerio de Medio Ambiente que sustituye a la antigua Comisión Presidencial Ozama-Isabela y que agrupa a ministerios, ayuntamientos, empresas de agua y sociedad civil bajo objetivos comunes: reducir vertidos, reubicar asentamientos en riesgo, recuperar espacios públicos y fomentar educación ambiental.
Lo que muestran los estudios técnicos
Mientras se anuncian nuevas obras, la evidencia científica disponible describe un río que continúa fuertemente contaminado.
Estudios y mediciones citados por consultores ambientales y universidades sitúan la Demanda Bioquímica de Oxígeno (DBO) del Ozama muy por encima de los niveles aceptables: un río considerado moderadamente limpio no debería superar los 4 miligramos por litro, mientras que distintas mediciones del Ozama han registrado valores de entre 6 y más de 40 mg/l, dependiendo del tramo y la época del año. La contaminación microbiológica —principalmente coliformes— también excede ampliamente la norma nacional en los puntos más críticos, como la confluencia con cañadas que reciben aguas residuales domésticas e industriales sin tratar.
Una investigación de 2023 realizada por el Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC) en colaboración con The Ocean Cleanup, que combinó rastreadores satelitales e inteligencia artificial, estimó que entre el 40% y el 90% de los residuos sólidos que llegan al mar Caribe por esta vía se originan en las cañadas urbanas que desembocan en el Ozama antes de que este alcance la costa, lo que sitúa el origen del problema mucho más arriba del punto donde opera cualquier interceptor.
Análisis fisicoquímicos más recientes, como los que comparan mediciones de 2012 y 2024 mediante fluorescencia de rayos X, documentan la presencia de una amplia variedad de elementos químicos y metales en los sedimentos del río, con una alta correlación entre ambos períodos: un indicio, según los propios autores, de que la contaminación no solo persiste sino que mantiene un patrón sostenido en el tiempo.
La mirada de los ambientalistas: entre el escepticismo y la esperanza
Los especialistas que siguen de cerca el caso coinciden en que la tecnología, por sí sola, no resuelve el problema de fondo. El ambientalista Eleuterio Martínez, uno de los expertos dominicanos con mayor trayectoria en el tema, ha señalado en distintas ocasiones que mientras el país no reubique a las decenas de miles de familias asentadas en las riberas y no controle los vertidos industriales, cualquier plan de saneamiento —por bien diseñado que esté sobre el papel— chocará con una realidad social y presupuestaria que ningún gobierno ha logrado resolver del todo. Su diagnóstico apunta a que el Ozama solo se rescatará de forma sostenible si se le reconoce como un activo económico y urbano capaz de generar los recursos necesarios para su propio saneamiento, en lugar de tratarlo únicamente como una fuente de gasto público.
Ese diagnóstico coincide con lo que documentan los propios reportes técnicos: el río recibe descargas de decenas de cañadas contaminadas —cifras que distintos estudios sitúan entre 37 y más de 50 puntos críticos—, provenientes de mataderos informales, industrias sin plantas de tratamiento, generadoras eléctricas y asentamientos sin servicio de alcantarillado. En ese sentido, especialistas en gestión ambiental insisten en que soluciones puntuales como un interceptor de residuos flotantes —por más grande y resistente que sea— son un complemento necesario pero no sustituyen el tratamiento de aguas residuales en la fuente.
Una pieza más de un rompecabezas mayor
El propio anuncio del nuevo Interceptor 004 reconoce esta limitación: The Ocean Cleanup enmarca el redespliegue como el primer paso de una ampliación de sus actividades en República Dominicana, dentro de su Programa 30 Ciudades, que busca frenar un tercio de las emisiones globales de plástico fluvial hacia el océano antes de que termine la década. Es, en otras palabras, una pieza de infraestructura pensada para interceptar el síntoma —el plástico flotante— mientras el país intenta, con resultados desiguales en más de treinta años de intentos, atacar la causa: la falta de tratamiento de aguas residuales y el ordenamiento de las riberas.
Para una ciudad que vende al mundo su casco colonial y su historia, pero que convive de espaldas con el río que la vio nacer, cada nueva barrera —física o institucional— es, sobre todo, la señal de que el rescate del Ozama sigue siendo, quince gobiernos después de la primera promesa, un trabajo inconcluso.











