Washington D.C., EE.UU. – El sistema de tráfico aéreo de Estados Unidos comienza a mostrar signos de estabilización, pero la crisis podría seguir dado que la Administración Federal de Aviación (FAA) ha decidido congelar el recorte de la capacidad de vuelos en los 40 principales mercados del país al 6%, suavizando la medida prevista inicialmente que contemplaba elevar la reducción al 10%.
La decisión se produce inmediatamente después de que el Congreso aprobara un acuerdo para reabrir el gobierno federal, poniendo fin al cierre más prolongado de la historia del país.
Un comunicado conjunto del secretario de Transporte de EE. UU., Sean P. Duffy, y sel administrador de la Administración Federal de Aviación (FAA), Bryan Bedford, informa de la nueva orden de emergencia que congela la reducción de vuelos al nivel actual del seis por ciento, siguiendo la recomendación del equipo de seguridad de la agencia. «Esta restricción del 6% se mantendrá vigente mientras la FAA continúa evaluando si el sistema puede volver gradualmente a la normalidad», plantea el comunicado.
La clave para el retorno de la normalidad en los aeropuertos ha sido el retorno masivo de los controladores de tráfico aéreo a sus puestos de trabajo, quienes estuvieron operando sin sueldo durante más de seis semanas. Los aeropuertos con mayor volumen de tráfico, que experimentaron un caos en los últimos días con más de 2,000 cancelaciones y miles de retrasos, están recomponiendo gradualmente sus itinerarios.
Aeropuertos afectados
De acuerdo con los distintos reportes aeroportuarios, de agencias de noticias y de aerolíneas los aeropuertos más afectados han sido Chicago O’Hare (ORD), el área metropolitana de Nueva York (incluyendo JFK, LaGuardia y Newark), y otros grandes hubs se vieron particularmente impactados. El retorno del personal está aliviando la acumulación de retrasos, aunque la recuperación total se espera que sea progresiva.
El impacto financiero se deduce de los informes de aerolíneas como Delta Air Lines que han reconocido el «impacto» de las más de 2,000 cancelaciones en sus resultados financieros trimestrales, una señal de la profundidad de la crisis logística que enfrentó el sector.
Las autoridades prometen seguridad y progresividad
La medida de la FAA, que evita pasar del 6% al 10% de recorte, busca equilibrar la necesidad de restablecer el servicio con la prioridad de garantizar la seguridad de las operaciones, que se vio comprometida por la fatiga del personal.
El secretario de Transporte de EE. UU., Sean P. Duffy, ha sido claro sobre la situación. En una rueda de prensa conjunta con la FAA, afirmó que la prioridad es la seguridad.
“Los datos guiarán nuestras acciones, ya que la seguridad del pueblo estadounidense es primordial. Si el equipo de seguridad de la FAA determina que las tendencias son positivas, presentaremos un plan para reanudar las operaciones normales”, dijo Duffy.
Duffy ya había advertido que los impactos en el transporte aéreo podrían persistir durante «días, incluso semanas» después del acuerdo gubernamental, lo que sugiere que la congelación del recorte al 6% es una medida temporal y cautelosa.
De su lado, Bryan Bedford, administrador federal de aviación, dijo que la máxima prioridad en la FAA es, y siempre será, la seguridad, asegurando que los datos muestran que la dotación de personal de controladores está mejorando rápidamente, lo que les permite mantener la reducción de vuelos en un seis por ciento, al tiempo que mantienen los más altos niveles de seguridad en su espacio aéreo.
“Seguiremos supervisando el rendimiento del sistema hora a hora y no dudaremos en realizar ajustes adicionales si fuera necesario”, dijo Bedford
Dijo que la decisión de limitar el recorte se basó en una revisión de datos y el alivio de la presión sobre el Sistema Nacional del Espacio Aéreo (NAS):
«La medida de la FAA para reducir el tráfico aéreo se basaba en datos… Estamos observando que se estaba acumulando una presión adicional en el sistema», afirmó Bedford.
El impacto en los vuelos internacionales
En cuanto a los vuelos aéreos internacionales, la FAA ha aclarado que la orden no exige una reducción directa de las rutas internacionales. Sin embargo, el impacto puede persistir debido a la naturaleza interconectada del sistema:
Ajustes de Aerolíneas: Las aerolíneas estadounidenses tienen la flexibilidad de ajustar sus itinerarios tanto domésticos como de conexión para cumplir con el recorte general del 6%. Esto podría llevar a la reducción de vuelos internacionales con conexiones afectadas en los hubs estadounidenses (como Miami-Santo Domingo, por ejemplo).
Menor Probabilidad de Recortes Directos: Las aerolíneas extranjeras con frecuencias limitadas tienen menos probabilidades de enfrentar recortes directos en sus rutas a EE. UU.
Persistencia de Restricciones: Como indicó Bedford, aunque el personal ha regresado, las restricciones al tráfico aéreo «continuarán por un tiempo» mientras el sistema se recupera de un retraso de seguridad y capacidad de proporciones históricas.
La FAA continuará revisando el rendimiento del sistema y ha prometido presentar un plan para que los vuelos regresen a la normalidad de forma escalonada, siempre y cuando la mejora en la dotación de controladores se mantenga.











