La Habana, Cuba.- El Gobierno cubano ha iniciado el cierre de decenas de hoteles en los principales polos turísticos de la isla, como parte de un plan de emergencia para enfrentar una crisis energética sin precedentes que amenaza la economía y la operatividad del sector turístico.
La medida incluye la reubicación de cientos de turistas en otros establecimientos con menor consumo de combustible, un movimiento sin precedentes en plena temporada alta.
Autoridades de Cuba han implementado lo que han denominado un plan para “compactar las instalaciones turísticas”, con el objetivo de reducir el consumo energético en medio de un desabastecimiento crítico de combustible que ha llevado al gobierno a cerrar algunos hoteles y trasladar visitantes dentro del propio sistema estatal de hospedaje.
El viceprimer ministro y ministro de Comercio Exterior e Inversión Extranjera, Oscar Pérez-Oliva Fraga, explicó en la televisión estatal que estas decisiones forman parte de un esfuerzo por minimizar el uso de energía en el sector turístico sin detener por completo la actividad económica, y de aprovechar la temporada alta para concentrar recursos donde puedan asegurar servicios esenciales.
Hoteles en Varadero y en los cayos del norte, tradicionales destinos sol y playa para visitantes de Europa, Canadá y Latinoamérica, han sido los primeros en cerrar sus puertas temporalmente ante la falta de combustible para generar electricidad y operar de manera normal.
Crisis energética: causas y repercusiones
La escasez de combustible que desencadena estos cierres no es un hecho aislado; responde a un deterioro profundo de la infraestructura energética cubana y al colapso de sus fuentes de suministro externo, especialmente tras la reducción de envíos de petróleo desde países aliados como Venezuela.
El mercado de combustibles de aviación también está afectado, con avisos oficiales que señalan la falta de Jet A-1 en aeropuertos claves, lo que podría alterar aún más la conectividad área con el exterior en las próximas semanas o meses.
Por su parte, la escasez de energía se ha extendido más allá del turismo, provocando apagones prolongados, cortes en el servicio de transporte y restricciones en servicios básicos, lo que ha obligado al gobierno a implementar medidas de emergencia similares a las del “Período Especial” de los años 90.
Impacto sobre el turismo: colapso en cifras y confianza internacional
El sector turístico cubano, históricamente una de las principales fuentes de divisas y empleo del país, registró una fuerte caída en 2025 antes de la actual crisis energética, con un descenso considerable en la llegada de turistas internacionales comparado con años anteriores.
Analistas sostienen que esta situación, además de generar molestias inmediatas para quienes visitan la isla, daña la confianza internacional en Cuba como destino estable y puede desincentivar la programación de viajes futuros si no se detiene el deterioro de las condiciones energéticas y logísticas que sustentan al turismo.
Bloqueo económico y presiones externas
El Gobierno cubano ha vinculado la severidad de la crisis a las sanciones económicas impuestas por Estados Unidos, que han incluido restricciones sobre el suministro de petróleo y presiones sobre los proveedores internacionales de combustible, medidas que las autoridades de La Habana describen como un “cerco energético” que agrava las dificultades económicas.
Perspectivas para el futuro del turismo cubano
Un análisis de las perspectivas para el turismo cubana en medio de la situación geopolítica que enfrenta la isla permite observar que los cierres temporales de hoteles y la reubicación obligada de turistas son indicadores de una situación crítica que podría prolongarse semanas o meses si no se estabiliza el suministro energético. Estos eventos ocurrieron cuando la ocupación hotelera y el flujo de visitantes ya venían en descenso, un rasgo sintomático de una industria en contracción.
La prolongada incertidumbre sobre la disponibilidad de combustible para servicios básicos, transporte y vuelos internacionales añade un elemento de riesgo que podría desalentar a operadores turísticos y aerolíneas a mantener o iniciar rutas hacia Cuba en el corto plazo.
Mientras tanto, la economía cubana —que depende en gran medida de las divisas generadas por el turismo— enfrenta la urgente necesidad de encontrar fórmulas de sostenibilidad energética, sea mediante acuerdos internacionales o inversiones en energías renovables, si quiere evitar un descalabro mayor en su principal sector económico.











