Santo Domingo, RD. — La temporada de huracanes del Atlántico inició oficialmente este 1 de junio con una perspectiva poco común para los últimos años: los meteorólogos anticipan una actividad por debajo del promedio histórico. Sin embargo, los expertos advierten que la aparente calma no debe generar confianza excesiva en los destinos turísticos del Caribe, donde un solo ciclón puede alterar operaciones aéreas, cruceros, hoteles y la movilidad regional.
La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) pronostica una temporada 2026 con una probabilidad del 55 % de ser inferior a lo normal, una posibilidad del 35 % de mantenerse dentro de los parámetros promedio y apenas un 10 % de superar los registros históricos. La agencia prevé entre 8 y 14 tormentas con nombre, de las cuales entre 3 y 6 podrían convertirse en huracanes y entre 1 y 3 alcanzarían la categoría de huracán mayor (categoría 3 o superior).
Los nombres de los ciclones para este 2026
Se pronostica la formación de 21 tormentas para este año y llevarían los nombres de Arthur, Bertha, Cristobal, Dolly, Edouard, Fay, Gonzalo, Hanna, Isaias, Josephin, Kyle, Leah, Marco, Nana, Omar, Paulette, Rene, Sally, Teddy, Vicky y Wilfred.
Las cifras contrastan con los promedios históricos del período 1991-2020, que registran 14 tormentas nombradas, siete huracanes y tres huracanes mayores por temporada.
Algunos nombres familiares para el Caribe y República Dominicana
Varios de estos nombres ya fueron utilizados durante la muy activa temporada de 2020, entre ellos Cristobal, Isaias, Marco, Paulette, Sally y Teddy, sistemas que afectaron diferentes áreas del Caribe y América del Norte. La única modificación respecto a la lista de 2020 es Leah, que reemplaza al nombre Laura, retirado por la OMM tras los daños causados por el huracán Laura.
El Niño reduce la actividad, pero no elimina los riesgos
La principal razón detrás de este pronóstico es el fortalecimiento del fenómeno El Niño en el océano Pacífico. Los meteorólogos explican que este patrón climático genera una mayor cizalladura vertical del viento sobre el Atlántico tropical, dificultando la formación y fortalecimiento de ciclones. NOAA estima una alta probabilidad de que El Niño se consolide durante los próximos meses, convirtiéndose en el principal factor inhibidor de la actividad ciclónica atlántica.
No obstante, los especialistas insisten en que los pronósticos estacionales describen la actividad general de la cuenca y no permiten determinar dónde impactarán las tormentas ni cuántas tocarán tierra. De hecho, NOAA recuerda que una temporada considerada tranquila puede producir un huracán devastador si este afecta zonas densamente pobladas o altamente dependientes del turismo.
Caribe: una región que no puede bajar la guardia
Para el Caribe, la previsión de una temporada menos activa representa una noticia positiva para la industria turística, que continúa consolidando su recuperación y expansión. Sin embargo, la ubicación geográfica de la región dentro del corredor natural de los ciclones atlánticos obliga a mantener estrictos protocolos de preparación.
Las principales islas receptoras de turistas —entre ellas República Dominicana, Puerto Rico, Jamaica, Cuba y las Antillas Menores— se encuentran dentro de las rutas históricas de los huracanes que se desarrollan en el Atlántico tropical y el mar Caribe.
Al inicio de la temporada, el Centro Nacional de Huracanes reporta que no existen sistemas tropicales con potencial de desarrollo durante los próximos siete días en el Atlántico, el Caribe y el Golfo de México, una señal de tranquilidad para el arranque del verano turístico en la región.
Lo que significa para el turismo dominicano
Para República Dominicana, uno de los destinos líderes del Caribe, el pronóstico llega en un momento de expansión del sector turístico. El país continúa registrando cifras récord de visitantes, impulsado por el crecimiento de la conectividad aérea, la llegada masiva de cruceros y nuevas inversiones hoteleras.
Una temporada con menos tormentas podría favorecer la estabilidad operacional de los aeropuertos, puertos turísticos, marinas y complejos hoteleros, especialmente durante los meses de agosto, septiembre y octubre, considerados históricamente los de mayor actividad ciclónica.
Sin embargo, la experiencia reciente demuestra que el turismo dominicano debe prepararse independientemente de los pronósticos generales. Huracanes como Fiona en 2022 evidenciaron que un solo evento meteorológico puede afectar infraestructuras, provocar cancelaciones de vuelos y generar pérdidas económicas significativas en zonas turísticas clave.
La ventaja actual es que el país cuenta con protocolos de respuesta más robustos, una infraestructura hotelera resiliente y sistemas de monitoreo que permiten actuar con suficiente anticipación ante cualquier amenaza tropical.
Cruceros, aerolíneas y hoteles observan el Atlántico
La industria de cruceros, que atraviesa uno de sus mejores momentos en República Dominicana gracias al crecimiento de Puerto Plata, Cabo Rojo, Samaná y La Romana, seguirá monitoreando diariamente los informes del Centro Nacional de Huracanes.
Aunque una temporada menos activa suele traducirse en menos alteraciones de itinerarios y menos cierres temporales de puertos, las compañías mantienen planes de contingencia permanentes para garantizar la seguridad de pasajeros y tripulaciones.
Las aerolíneas y cadenas hoteleras también consideran favorable un escenario con menor actividad ciclónica, ya que reduce el riesgo de interrupciones operativas durante la temporada alta de otoño e invierno.
Preparación: la palabra clave de 2026
El mensaje de NOAA para gobiernos, empresas turísticas y viajeros es claro: un pronóstico de actividad reducida no significa ausencia de peligro.
«Solo hace falta una tormenta» es la advertencia que repiten los meteorólogos al recordar que la intensidad y trayectoria de un ciclón específico pueden tener consecuencias mucho más relevantes que el número total de sistemas que se formen durante la temporada.
Para los destinos turísticos del Caribe, incluida República Dominicana, la mejor estrategia continúa siendo la preparación. La temporada apenas comienza y se extenderá hasta el 30 de noviembre, un período durante el cual millones de viajeros seguirán visitando una de las regiones más dinámicas del turismo mundial.











