Las medidas propuestas por la IEA para frenar crisis del petróleo impactarían al turismo del Caribe. República Dominicana esboza primeras medidas

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Santo Domingo, RD. – Las medidas propuestas por la Agencia Internacional de Energía (AIE) para contener el alza de los precios del petróleo, en medio de la guerra en Oriente Medio, abren un nuevo escenario para la industria turística global, con implicaciones directas para destinos altamente dependientes del transporte aéreo como la República Dominicana.

El organismo energético instó a gobiernos y ciudadanos a aplicar diez acciones urgentes para reducir el consumo de combustibles, en respuesta a una disrupción histórica del suministro que ha elevado los precios internacionales y amenaza con desacelerar la economía mundial.

Aviación bajo presión: el primer impacto

Entre las recomendaciones más sensibles para el turismo destaca la reducción de viajes aéreos no esenciales, una medida que podría incidir directamente en la demanda internacional hacia el Caribe.

La aviación es uno de los sectores más expuestos al encarecimiento del combustible, que representa uno de sus principales costos operativos. En consecuencia las aerolíneas podrían reducir frecuencias o ajustar rutas, ya anticipan tarifas más elevadas y, además, podría darse una contracción en la demanda turística internacional.

Para destinos como Punta Cana, Puerto Plata o Samaná, altamente dependientes del mercado estadounidense y europeo, cualquier ajuste en la conectividad aérea tiene efectos inmediatos en la llegada de visitantes.

Caribe: vulnerabilidad ante el shock energético

El informe de la IEA también pone en evidencia la vulnerabilidad estructural de los destinos insulares pues presentan una alta dependencia del transporte aéreo, elevados costos logísticos y la importación de combustibles

En el caso de la República Dominicana, el impacto podría reflejarse en un aumento en costos operativos hoteleros (electricidad, transporte, alimentos), una mayor presión sobre los precios de paquetes turísticos y en la reducción del gasto promedio del visitante.

Para una proyección del análisis, vale recordar que, de acuerdo con los datos del Ministerio de Turismo y de la Asociación de Hoteles y Turismo de la República Dominicana, Asonahores, durante el año pasado la ocupación hotelera promedio anual cerró por encima del 71%. La Romana–Bayahíbe: 85% (promedio más alto); Bávaro–Punta Cana: 79%; Puerto Plata: 58%; Samaná–Las Terrenas: 59%; Boca Chica–Juan Dolio: 57% y el Gran Santo Domingo: 52%.

Cambios en el comportamiento del viajero

Medidas como el teletrabajo, la reducción de desplazamientos y el uso compartido de vehículos también pueden transformar la forma en que se planifican los viajes con una mayor preferencia por viajes más largos pero menos frecuentes, el crecimiento del turismo regional frente al de larga distancia y una mayor sensibilidad al precio en la toma de decisiones.

Esto podría favorecer destinos cercanos a grandes mercados emisores, pero representar un desafío para el Caribe, que depende de vuelos internacionales.

Oportunidades en medio de la crisis

A pesar del contexto adverso, el escenario también abre oportunidades estratégicas como el impulso a la eficiencia energética en hoteles, la aceleración de inversiones en energías renovables o la promoción de turismo sostenible y de menor huella de carbono.

Los países del Caribe, principalmente los que dependen de su industria turística, podrían aprovechar este contexto para reposicionarse como un destino comprometido con la sostenibilidad, alineado con las tendencias globales.

Impacto macroeconómico y turismo

La IEA advierte que la crisis energética puede derivar en menor crecimiento económico global, mayor inflación, y una reducción del ingreso disponible de los consumidores.

Este escenario afecta directamente al turismo, considerado un gasto discrecional, lo que podría traducirse en un menor volumen de viajes internacionales, cambios en patrones de consumo turístico y una mayor competencia entre destinos.

Respuesta del Gobierno dominicano ante la crisis

Magín Díaz, ministro de Hacienda de la República Dominicana.
Magín Díaz, ministro de Hacienda de la República Dominicana.

En paralelo a estas recomendaciones internacionales, el gobierno de la República Dominicana ya ha comenzado a desplegar medidas para mitigar el impacto de la crisis energética derivada del conflicto en Oriente Medio.

Esta semana, el ministro de Hacienda y Economía, Magín Díaz, anunció que el Gobierno dispone de las herramientas y la estrategia necesaria para proteger la economía nacional y el bienestar ciudadano frente a la creciente incertidumbre del panorama geopolítico global por la crisis en Irán que, entre otras cosas, está presionando sobre los precios del petróleo.

Dijo que debido a los efectos de la guerra en el Golfo Pérsico en los precios del petróleo, el Gobierno ha identificado una partida adicional de RD$10,000 millones para, de ser necesario, reasignarlos y ampliar el subsidio a los combustibles que en el Presupuesto Nacional actual contempla una suma de alrededor de RD$12,000 millones.

Reveló que el monto actual del subsidio fue calculado sobre la base de un precio del petróleo WTI de US$65 pero que este ha experimentado un aumento significativo, al pasar de menos de 60 dólares al cierre del año pasado a niveles entre 95 y 100 dólares en la actualidad, lo que representa un incremento de entre 65 % y 70 % en lo que va de año.

Sin embargo, Díaz, envió un mensaje de tranquilidad a la población al reiterar que se trabaja arduamente para mitigar el impacto del alza en los combustibles y garantizar el abastecimiento de los productos básicos.

Principales medidas esbozadas por el Gobienro

  • Ampliación del subsidio a los combustibles
  • Se identificó una partida adicional de RD$10,000 millones para contener el alza de los precios
  • Protección a los sectores más vulnerables
  • Se busca evitar que el impacto recaiga de forma desproporcionada en los hogares de menores ingresos
  • Preservación de la estabilidad macroeconómica
  • El gobierno prioriza mantener el equilibrio fiscal y el crecimiento económico
  • Política contracíclica con inversión pública
  • Se prevé incluso incrementar la inversión estatal para sostener la actividad económica
  • Fortalecimiento del sector agropecuario
  • Programas para mejorar productividad, exportaciones y seguridad alimentaria

Las autoridades han calificado la situación como una crisis grave del mercado petrolero internacional, reconociendo que se trata de un fenómeno externo que impacta directamente la economía nacional, aunque aseguran que el país cuenta con fundamentos sólidos para enfrentarlo .

Las recomendaciones de la International Energy Agency y las medidas adoptadas por la República Dominicana reflejan una respuesta coordinada —global y local— ante una crisis energética que amenaza con redefinir el turismo internacional.

En este contexto, el desafío para destinos como República Dominicana será sostener su competitividad en un entorno de costos crecientes, mientras se adapta a un nuevo perfil de viajero más sensible al precio y a la eficiencia del transporte.

Claves de la guerra en la aviación y el turismo

Los primeros efectos de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán ya se reflejan con fuerza en la aviación mundial, donde el cierre de espacios aéreos y el rediseño de rutas han generado una disrupción masiva.

Según recoge la prensa internacional, en las primeras semanas del conflicto se registraron más de 3,400 vuelos cancelados y cerca de 19,000 retrasos en aeropuertos claves, mientras que miles de operaciones entre Europa, Asia y Oriente Medio han sido desviadas o suspendidas .

A nivel operativo, aerolíneas como Emirates han cancelado más del 50% de su programación (unos 2,000 vuelos), con tasas aún mayores en otras compañías del Golfo, en un contexto donde incluso se han producido “vuelos fantasma” que no llegan a destino por riesgos de seguridad. Además, los trayectos se han alargado entre 1 y 3 horas, elevando el consumo de combustible y presionando al alza el precio de los boletos.

En paralelo, el impacto sobre el turismo internacional comienza a ser significativo. La incertidumbre, el encarecimiento del petróleo, (La mañana de este viernes 20 de marzo, el barril de crudo WTI cotiza cerca de los $92-$95 USD, mientras que el Brent se sitúa en torno a los $107-$110 USD),  y las restricciones de movilidad están reduciendo la demanda de viajes, especialmente de larga distancia .

Organismos del sector estiman que las pérdidas potenciales para la industria turística superan los 600 millones de dólares diarios, en un contexto de cancelaciones, reprogramaciones y viajeros varados. A esto se suma un efecto estructural: la guerra está elevando la inflación y debilitando el crecimiento global, lo que reduce el ingreso disponible y afecta directamente al turismo, considerado uno de los primeros gastos que los consumidores recortan en escenarios de crisis.

 

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