Santo Domingo, RD. – Este próximo sábado, binoculares y cámaras apuntarán al dosel en las partes más altas de los árboles, al sotobosque entre arbustos y plantas jóvenes y al suelo de nuestros bosques durante el Centroamérica Big Day en el que participarán los amantes de la observación de aves que integran esa gran comunidad del aviturismo.
República Dominicana se une oficialmente a la jornada del Centroamérica Big Day, un evento de 24 horas donde expertos y aficionados buscan registrar la mayor cantidad de especies posibles.
Para los observadores locales, el verdadero trofeo no son las aves migratorias que ya empiezan su retorno al norte como Halcón Peregrino, las cigüitas del Río, la Saltarina o la Reinita de Manglar, sino nuestras especies endémicas: aquellas que no existen en ningún otro rincón del planeta.
De acuerdo con Caribbean Birding Trail, la República Dominicana alberga una avifauna notablemente diversa de más de 300 especies. Además de 33 especies de aves endémicas, el país alberga una impresionante colección de especies residentes permanentes, migrantes invernantes y otras especies transitorias que se detienen a descansar y reponer fuerzas en ruta hacia zonas de invernada más meridionales o de reproducción más septentrionales.
Asegura que el alto nivel de endemismo de la isla La Española y su contribución a la biodiversidad global le han otorgado la máxima clasificación de importancia biológica en una evaluación mundial de prioridades para la protección de las aves.
Revisando el clásico de la literatura de la avifauna del país, el libro Aves de la República Dominicana y Haití de Steven Latta, consultando Las Aves de la República Dominicana (1978) de Annabelle Stockton de Dod, y la Guía de Campo para las aves de la República Dominicana (1981), y navegando en portales como eBird.org, iNaturalista, entre otros, hemos seleccionado las 10 aves que todo «observador de la naturaleza en República Dominicana» soñaría reportar este sábado en listas especializadas de aviturismo.
- Cigua Palmera (Dulus dominicus)

Nuestra ave nacional. No solo es endémica de la isla, sino que pertenece a una familia taxonómica propia (Dulidae), de la cual es el único integrante. Verla es obligatorio; no registrarla sería un pecado ornitológico.
La Cigua Palmera (Dulus dominicus) es una de las aves más representativas de la biodiversidad del Caribe y el ave nacional de la República Dominicana. Fue declarada oficialmente símbolo nacional el 14 de enero de 1987 mediante el decreto 31-87.
Aunque su plumaje no es especialmente vistoso, los científicos y conservacionistas la consideran una especie extraordinaria por su singularidad biológica y su comportamiento social.
- Gavilán de la Hispaniola (Buteo ridgwayi)

El «Santo Grial» de la conservación. Es una de las rapaces más raras del mundo. Los observadores se concentrarán en el Parque Nacional Los Haitises, su último refugio silvestre, con la esperanza de anotar este punto crítico para la ciencia. Su estado está en peligro crítico.
El adulto es muy distintivo con una capucha gris y un vientre con barras anaranjadas. Los inmaduros son beige pálido con rayas marrones abajo y marrones arriba. Los inmaduros se separan de los inmaduro por el tamaño pequeño y, en vuelo, por la ausencia de barras oscuras. Típicamente algo accesible. Se alimenta de una amplia variedad de presas, incluyendo insectos grandes, aves pequeñas y murciélagos.
Es interesante conocer el trabajo que sobre la conservación de esta ave realiza la Fundación Puntacana, en colaboración con The Peregrine Fund, que tiene como objetivo la protección y recuperación de esta especie en peligro de extinción.
- Trogón de la Hispaniola o Papagayo (Priotelus roseigaster)

Pájaro impresionante de bosques montanos y, menos comúnmente, de manglares. Usualmente se encuentra en pares, se percha en posición vertical y generalmente es bastante inactivo. La primera impresión es de un ave de cola larga, gris, de tamaño mediano a grande, con un vientre rojo y una corona negruzca. No hay especies similares dentro de su rango.
Con sus colores que imitan la bandera dominicana (rojo, blanco y azul), el Papagayo es la elegancia personificada. Su canto melancólico en los bosques nublados de la Sierra de Bahoruco es la banda sonora que todos esperan captar.
- Barrancolí o Cuchareta (Todus subulatus)

Ave endémica de la Hispaniola. Las partes superiores son blancas grisáceas con un lavado amarillo y rosado, creando una apariencia sucia. La parte de debajo de la mandíbula inferior es rojiza.
Su nombre de barrancolí o barranquero se debe a que anida en el talud de barrancos. Las parejas excavan estos nidos haciendo turnos usando su pico y patas. Mientras uno está trabajando, el otro descansa en una ramita cerca del sitio hasta así completar un túnel curvo de unos 40 a 50 centímetros donde pondrán sus huevos sobre tierra suelta.
Es imposible no sonreír al ver a este pequeño habitante de plumaje verde brillante y garganta roja. Aunque hay dos especies (el de pico fino y el de pico ancho), el subulatus es el más buscado por su carácter curioso y su vuelo acrobático.
Cotorra de la Hispaniola (Amazona ventralis)

Un pájaro verde y rechoncho de hábitats boscosos; típicamente se encuentran en bandadas, a veces hasta de cientos. Ningún otro loro nativo ocurre dentro de su rango. El parche rojo ladrillo en la parte inferior del vientre, que a veces puede ser difícil de ver, elimina las especies no nativas que pueden haber escapado del cautiverio.
Más que un ave, es un símbolo de nuestra selva. Registrar bandadas de cotorras volando al amanecer sobre la cordillera no solo suma una especie a la lista, sino que confirma la salud de nuestros bosques maduros.
- Carpintero de la Hispaniola (Melanerpes striatus)

A diferencia de otros carpinteros del mundo, el nuestro es sumamente social y ruidoso. Su presencia en zonas urbanas y rurales lo hace un registro seguro, pero no por ello menos espectacular gracias a su plumaje rayado en amarillo y negro.
Un carpintero ruidoso y gregario que se encuentra en la mayoría de hábitats boscosos. Es una especie llamativa, tiene contrastantes barras amarillas y negraso en la espalda, una corona roja y la cara gris con ojos amarillos. En vuelo, nota la rabadilla de color rojo brillante. No existen especies similares en su rango. Sus vocalizaciones incluyen un chirrido «uick, uick, uick, uick, …» y un relincho chirriante que a veces es largo.
- Zumbadorcito (Mellisuga minima)

Diminuto, incluso para un colibrí, esta especie ocupa la mayoría de hábitats con flores, excepto los bosques densos. Nota la coloración simple de machos y hembras, así como también su pico relativamente corto. Las hembras de Hispaniolan Emerald y Streamertail tienen una coloración similar, pero son claramente más grandes, con colas más largas y con picos proporcionalmente más largos.
Es el segundo colibrí más pequeño del mundo. Un reto para la vista y el enfoque de las cámaras. Registrarlo requiere paciencia, pues su tamaño es apenas superior al de un abejorro grande.
- Cuco Picogordo o «Bobo» (Coccyzus longirostris)

Llamado «Bobo» por su tendencia a quedarse inmóvil ante el observador, este cuco de ojos rojos y pico curvo es un depredador astuto de lagartos. Su presencia en el sotobosque es un indicativo de biodiversidad local.
Una impresionante especie de cola larga de hábitats boscosos, incluyendo plantaciones de café de sombra. Típicamente se encuentra forrajeando en la vegetación densa desde el sotobosque hasta el dosel; pero también se puede encontrar en lo abierto, asoleándose en la primera luz del día con la cola extendida.
Nota su pico largo y recto, anillo ocular rojo brillante, pecho gris y la barriga beige-anaranjada. Bay-breasted Cuckoo tiene una forma similar pero es más grande, tiene el pecho granate y el pico corto y curvo. Mangrove Cuckoo es más pequeño con un pico curvo más pequeño y una máscara negra.
- Chirrí de los Bahorucos (Calyptophilus tertius)

Es una especie de cola larga, tímida, que forrajea en el suelo de bosques húmedos de hoja ancha con sotobosque denso, especialmente cerca de arroyos, se encuentra desde 700 a 2,000 metros de elevación.
Es marrón oscuro, con una garganta blanca que se desvanece en el pecho y el vientre marrón-grisáceo. Se alimenta principalmente en bancos gruesos de hojarasca. Algo similar a Eastern Chat-Tanager, que es un poco más pequeña y tiene un anillo ocular amarillo.
Para los observadores que suban a las tierras altas del suroeste, esta es la meta. Es un ave esquiva, de canto potente pero difícil de ver entre la vegetación densa. Lograr una foto de este espécimen es el equivalente a una medalla de oro en el Big Day.
- Perico de la Hispaniola (Psittacara chloropterus)

Una especie elegante, medio-grande y gregaria, de bosques pero a veces se aventura a áreas agrícolas y urbanas. Su plumaje mayormente verde, cola larga y puntiaguda y pico grueso eliminan todas las otras especies en su rango. En vuelo, a menudo parece verde con una barra oblicua roja en la parte frontal de las alas. La llamada más común es una serie de chirridos que adquieren una calidad de gorjeos cuando son dados por una bandada emocionada.
Diferenciable por sus manchas rojas bajo las alas, el perico es el alma de las nubes sobre los valles. Su velocidad de vuelo pondrá a prueba los reflejos de los fotógrafos este sábado.
Centroamérica Big Day
El Centroamérica Big Day es un evento anual que reúne a observadores de aves, guías locales, comunidades y destinos turísticos en una jornada simultánea de avistamiento en toda la región. Es impulsado por el Central American Travel Agency (CATA), con la colaboración de los institutos nacionales de turismo, cámaras de turismo, organizaciones civiles y clubes de observadores de aves en la República Dominicana.
Una iniciativa que conecta biodiversidad, conocimiento científico y turismo de naturaleza, promoviendo la conservación y el orgullo por el patrimonio natural de Centroamérica.











