Santo Domingo, RD. – Con la temporada de huracanes en pleno apogeo, una nueva y creciente preocupación se asoma en el horizonte del Atlántico. La amplia zona de baja presión, identificada por el Centro Nacional de Huracanes (CNH) de Miami como AL91, avanza asociada con una onda tropical que navega por las cálidas aguas del Atlántico hacia las islas de Sotavento y Barlovento.
Las condiciones ambientales son favorables para el desarrollo de este sistema, y es probable que se forme una depresión tropical para este fin de semana a medida que se mueve lentamente hacia el oeste a 5 a 10 mph a través del Atlántico tropical central.
Si bien su trayectoria aún es incierta pues aun está a una semana de llegar al Caribe, la amenaza potencial que representa se debe analizar a la luz del comportamiento del reciente huracán Eirn y una década de destrucción que ha marcado al Caribe, una región que ha visto los estragos de fenómenos meteorológicos cada vez más intensos.
Tras un inicio relativamente tranquilo de la temporada de huracanes en el Atlántico, Erin se convirtió en el primer huracán del año en la cuenca atlántica el 15 de agosto y se intensificó rápidamente hasta convertirse en una gran tormenta de categoría 5 al día siguiente. Esta intensificación es una de las más rápidas registradas.
Ahora, la amplia zona de baja presión, identificada como AL91, avanza lentamente por el Atlántico tropical oriental y central, asociada a una activa onda tropical con posibilidades . Según el Centro Nacional de Huracanes de Miami (NHC), el sistema muestra signos claros de organización, con actividad convectiva persistente y condiciones ambientales propicias para su desarrollo. Tiene probabilidades de formación en dos días de un 60% y en 7 días de un 97%. Sería una tormenta este fin de semana.
En el país, el Instituto Dominicano de Meteorología informó que debido a la posición del disturbio AL91, a su evolución y desarrollo, mantiene bajo vigilancia el área de aguaceros y tormentas eléctricas asociada a una activa onda tropical, localizada sobre el Atlántico tropical oriental, a cientos de kilómetros al oeste/suroeste de las islas de Cabo Verde.
El Indomet explica que el sistema presenta una probabilidad media de 60 % de alcanzar la categoría de ciclón tropical en las próximas 48 horas. No obstante, para los próximos 7 días, la probabilidad aumenta a alta, alrededor de 90 %, por lo cual es probable que se forme una depresión tropical a finales de esta semana o durante el fin de semana.
Una década marcada por la furia de los huracanes

El historial reciente del Caribe es un testimonio de la vulnerabilidad de sus naciones ante la furia de la naturaleza. Los últimos diez años han dejado una cicatriz profunda en la infraestructura, las economías y el tejido social de la región. Huracanes como Irma y María en 2017 se erigen como los ejemplos más devastadores.
Irma, un huracán de categoría 5, arrasó con las islas de Barlovento, dejando a su paso una destrucción casi total en Barbuda, San Martín y las Islas Vírgenes Británicas. Justo después, María, con una trayectoria implacable, golpeó a Puerto Rico con una fuerza sin precedentes, colapsando su red eléctrica y causando una crisis humanitaria que se extendió por meses.
Y es que el Caribe no necesita recordatorios de lo que una tormenta puede provocar. En los últimos 10 años, la región ha sido testigo de huracanes que han dejado cicatrices profundas como las dejadas por el poderoso huracán Dorian (2019), categoría 5. Estacionado sobre Bahamas por más de 24 horas, provocó inundaciones extremas y destrucción total en varias islas.
Iota (2020): Categoría 5. Afectó Nicaragua y Honduras, con lluvias torrenciales y deslizamientos que desplazaron a miles.
Fiona (2022): Categoría 4. Inundaciones severas en Puerto Rico y daños estructurales en República Dominicana.
Estos fenómenos han afectado a más de 34 millones de personas, con pérdidas económicas que superan los 100 mil millones de dólares.
Las trayectorias de estos huracanes, muchas de ellas similares a la que ahora sigue AL91, han demostrado que incluso sistemas aparentemente débiles pueden transformarse en amenazas catastróficas.
¿Qué hacer si AL91 se convierte en huracán?
Ante la posibilidad de que AL91 evolucione en los próximos días, expertos recomiendan activar protocolos de prevención y preparación:
Monitoreo constante: Seguir los boletines del NHC y autoridades locales.
Revisión de infraestructuras de las viviendas y locales: Asegurar techos, ventanas y sistemas eléctricos.
Plan familiar de emergencia: Definir rutas de evacuación y puntos de encuentro.
Abastecimiento básico: Agua potable, alimentos no perecederos, medicamentos y baterías.
Protección de documentos: Guardar en bolsas impermeables identificaciones, seguros y papeles importantes.
La historia ha demostrado que la preparación temprana puede marcar la diferencia entre la vida y la tragedia. AL91 aún no es un huracán, pero su potencial lo convierte en una amenaza que no debe subestimarse.
El Caribe mira al horizonte con cautela porque en esta región durante el verano hasta el otoño, cada nube puede esconder una tormenta, y cada tormenta puede cambiarlo todo.











