Más de RD$220,000 millones en compras nacionales revelan la extensa red de productores, industrias y empresas que crece detrás de cada visitante que llega a República Dominicana

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Punta Cana, LA, RD. – Punta Cana es el centro de atención del turismo dominicano en estos momentos. Mientras Puerto Plata se prepara para cerrar hoy su feria AventurateRD para mostrar la otra cara del turismo de sol y playa, en Punta Cana, en la 38 Expo Comercial Asonahores no se está exhibiendo solamente lo que una industria necesita para funcionar.

Durante estos tres días que culminan mañana viernes, la XXXVIII Exposición Comercial ASONAHORES 2026 tiene frente a frente a quienes producen y a quienes compran en uno de los mercados de mayor dinamismo de la economía dominicana.

La feria abrió ayer miércoles en BlueMall Punta Cana con 324 empresas participantes, en lo que la Asociación de Hoteles y Turismo de la República Dominicana (ASONAHORES) identifica como la mayor edición realizada hasta ahora. Los espacios de exhibición se encuentran completamente ocupados y la propia plataforma oficial de la exposición registra más de 320 stands vendidos.

Pero el tamaño de la muestra no es, por sí mismo, la noticia principal.  Lo verdaderamente revelador está en lo que ocurre detrás de esos stands.

En 2025, las empresas turísticas realizaron más de RD$220,000 millones en compras de bienes y servicios nacionales, según el balance presentado por ASONAHORES durante la apertura. Solo en julio, las adquisiciones a suplidores alcanzaron RD$11,590 millones, equivalentes a más de RD$374 millones diarios.

Ese flujo convierte a la industria turística en uno de los grandes compradores de la economía dominicana. Y es precisamente esa relación la que la Expo Comercial intenta hacer visible.

El hotel es apenas el comienzo

Una habitación ocupada demanda mucho más que sábanas y amenidades. Necesita alimentos, bebidas, muebles, colchones, textiles, electricidad, agua, telecomunicaciones, sistemas tecnológicos, seguridad, transporte, mantenimiento, limpieza, servicios financieros y una larga lista de bienes y servicios.

Cuando el huésped desayuna, detrás de ese plato hay agricultores, ganaderos, pescadores, transportistas, distribuidores y trabajadores de la industria alimentaria.

Cuando entra a su habitación, detrás del mobiliario puede haber fabricantes nacionales.

Cuando un hotel amplía su infraestructura, aparecen empresas constructoras, suplidores de equipos, compañías de energía, tecnología, logística y servicios profesionales.

La propia ASONAHORES resume esa lógica en su mensaje de apertura: “detrás de cada habitación, cada plato servido y cada nueva inversión hotelera existe una extensa red empresarial que participa de la expansión turística”.

Por eso la Expo Comercial puede leerse como una especie de mapa económico del turismo dominicano.

El desafío ahora es que el crecimiento compre más dominicano

Durante la inauguración, el presidente de ASONAHORES, Juan Bancalari, colocó el énfasis precisamente en esa conexión.

El dirigente empresarial planteó la necesidad de continuar cerrando la brecha entre la demanda de la industria turística y la capacidad productiva nacional para aumentar la participación de bienes y servicios dominicanos dentro de la cadena de abastecimiento.

El planteamiento adquiere particular relevancia en un momento en que el país continúa aumentando su capacidad turística.

El ministro de Turismo, David Collado, proyectó durante la apertura que República Dominicana podría cerrar 2026 con 12.3 millones de visitantes, después de haber recibido 10.3 millones en 2023, 11.2 millones en 2024 y 11.7 millones en 2025.

La pregunta, por tanto, ya no es solamente cuántos turistas llegarán. Es cuánto de lo que esos turistas gastan terminará comprándose a empresas dominicanas.

Collado planteó justamente esa visión durante la inauguración: “el éxito turístico no debe medirse únicamente por el número de visitantes, sino también por cuánto del crecimiento permanece en la economía, genera empleos y crea oportunidades para productores y empresas nacionales”. Ese cambio de perspectiva coloca a la Expo Comercial en un lugar estratégico.

De feria de suplidores a plataforma de competitividad

La evolución de la exposición explica también su importancia. ASONAHORES la presenta como una plataforma B2B que durante más de tres décadas conecta empresas, compradores y líderes de la industria. La edición de este año lleva ese concepto a una escala mayor y reúne proveedores nacionales e internacionales de alimentos y bebidas, tecnología, servicios financieros, mobiliario, equipamiento de cocina, soluciones energéticas y otros renglones fundamentales para la operación turística.

La organización llegó a agosto con todos los espacios vendidos, una señal de la presión que existe por entrar en el mercado turístico dominicano. ASONAHORES informó entonces que la feria había agotado sus espacios.

Es un dato que merece ser leído en dos direcciones. Por un lado, demuestra el atractivo comercial del turismo. Por otro, plantea un desafío para la propia industria: si la demanda de espacios supera la capacidad física de la exposición, también está creciendo el universo empresarial que quiere venderle al turismo. La consecuencia natural será buscar una feria todavía mayor en próximas ediciones.

Punta Cana como escaparate de la economía turística

La elección de Punta Cana como sede tampoco es un asunto menor. El principal destino turístico dominicano se convierte durante estos días en un punto de encuentro entre los compradores de la hotelería y las empresas que aspiran a convertirse en sus suplidores.

Y esa relación tiene una dimensión que trasciende República Dominicana.

Cada nuevo proveedor capaz de ofrecer calidad, volumen, continuidad y precios competitivos contribuye a fortalecer la capacidad del país para sostener el crecimiento de su planta turística.

La exposición, por tanto, funciona también como una vitrina de la capacidad productiva dominicana ante las empresas internacionales que participan en el mercado.

En ese sentido, la Expo no solamente vende productos al turismo: también vende una imagen de República Dominicana como destino capaz de desarrollar una cadena empresarial alrededor de su principal industria de servicios.

Una feria que se digitaliza

La transformación de la Expo no se limita al número de participantes.  ASONAHORES incorporó este año herramientas tecnológicas para hacer más eficiente la experiencia de visitantes y expositores.

La feria dispone de un sistema digital para consultar a los participantes y localizar los stands, además de acreditación automatizada mediante códigos QR y un mapa interactivo. La organización también reforzó el espacio de networking para facilitar reuniones comerciales.

La tecnología, además, se conecta con otro de los ejes de la edición: la sostenibilidad.

La digitalización del directorio, plano e información del evento reduce la dependencia de materiales impresos y forma parte de las medidas con las que ASONAHORES busca disminuir la huella de la exposición.

La inteligencia artificial ocupa igualmente un espacio en la agenda de esta edición, junto con conferencias sobre responsabilidad penal empresarial y manejo financiero, según lo presentado durante la apertura.

El conocimiento también entra en escena

La Expo Comercial no está concebida únicamente para mostrar mercancías. Durante sus tres jornadas se desarrollará una agenda complementaria que combina negocios, capacitación, innovación y gastronomía.

Entre las actividades tradicionales figuran la Copa UNABAR y la Competencia Nacional de Baristas, auspiciada por Industrias Banilejas (INDUBAN), mientras que los foros especializados incorporan temas vinculados con las nuevas necesidades de la industria.

También tendrá presencia la artesanía dominicana, una iniciativa que ASONAHORES mantiene desde hace más de una década como mecanismo para acercar a los productores culturales al mercado turístico.

La gastronomía adquiere además una dimensión especial este año por su conexión con el Restaurant Week, iniciativa que continúa ampliándose hacia destinos como Jarabacoa y Puerto Plata.

Treinta y ocho años mirando hacia adelante

Aguie Lendor, vicepresidenta ejecutiva de ASONAHORES, destacó durante la apertura que las 38 ediciones de la exposición reflejan la evolución de una plataforma que ha acompañado durante casi cuatro décadas el crecimiento del turismo dominicano.

Pero la historia de la Expo puede entenderse también como la historia de una pregunta que el turismo dominicano se ha hecho durante décadas:

¿Cómo convertir el crecimiento de la actividad turística en crecimiento para el resto de la economía?

La respuesta está parcialmente representada en los más de 300 stands que ocupan BlueMall Punta Cana de las más diversas ofertas de suplidores para todo tipo de actividad en el turismo, pero especialmente para el área hotelera según se constata al recorrer los pasillos de BlueMall dedicados a la exposición comercial.

Allí están los productores de alimentos, fabricantes, bancos, empresas tecnológicas, compañías energéticas, constructores, diseñadores, suplidores de equipos, proveedores de servicios y artesanos que buscan una oportunidad dentro de una industria que cada año mueve más visitantes y más inversión.

La dimensión económica de esa relación ya puede medirse. Más de RD$220,000 millones en compras nacionales durante 2025 constituyen una señal de cuánto ha avanzado el encadenamiento. Pero también muestran el tamaño de la oportunidad que todavía existe.

El próximo reto del turismo

República Dominicana se acerca a una nueva frontera turística.

Con la posibilidad de superar los 12 millones de visitantes este año, el desafío comienza a desplazarse desde la cantidad hacia la calidad y el impacto: aumentar el gasto del visitante, elevar la tarifa hotelera, mejorar la competitividad, ordenar los destinos, hacer más sostenible el crecimiento y lograr que una proporción creciente de las compras de la industria sea suplida por empresas dominicanas.

En ese contexto, la Expo Comercial ASONAHORES adquiere un significado que va mucho más allá de los tres días que permanecerá abierta. Es el lugar donde el turismo deja de verse como habitaciones, playas y visitantes y aparece como lo que realmente es: uno de los grandes mercados de la economía dominicana. Y en Punta Cana, esta semana, ese mercado está abierto dejando, al cerrar mañana, las ilusiones de los inversionistas y de la red de emprendedores para integrarse al mapa comercial del turismo y los compromisos de todos los actores para traducir la expansión de la industria en mayor desarrollo social.

José Ramón Torres
José Ramón Torreshttps://vivedominicana.com
José Ramón Torres es periodista egresado de la UASD, con formación complementaria en Relaciones Públicas y Gestión de Crisis (UNPHU/ENAE Business School), Gestión Pública y Estratégica (Barna Business School) y diplomados en turismo y desarrollo comunitario por FODEPAL-FAO. Con años de ejercicio ha desarrollado un enfoque especializado en la Comunicación Turística como herramienta para el uso sostenible de los recursos naturales y culturales del país. Es fundador y director de la revista Vive Dominicana: vacaciones, hoteles, aventuras.
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