Estados Unidos pierde turistas a velocidad de crisis: el boicot canadiense y el rechazo global se combinan para golpear la industria de viajes

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Montreal, Canadá. – Datos de telefonía móvil de la Universidad de Toronto revelan que la caída real del turismo canadiense hacia EE. UU. duplica las cifras oficiales, mientras el gobierno confirma una baja del 14.1% en visitantes internacionales en abril de 2026 —la mayor desde la pandemia— en un momento en que el mundo reserva récords y el país anfitrión del Mundial pierde su lugar en el mapa del viajero global.

El turismo hacia Estados Unidos estaría cayendo de una manera que las estadísticas oficiales no alcanzaban a capturar del todo. Mientras las cifras de Statistics Canada indicaban una caída de aproximadamente 25% en los residentes canadienses que regresaron desde Estados Unidos durante 2025, datos de telefonía móvil compilados por investigadores de la Escuela de Ciudades de la Universidad de Toronto revelan que la disminución real en los viajes transfronterizos fue más cercana al 42%.

Analistas asumen que la brecha entre ambas mediciones —17 puntos porcentuales— es la señal más contundente de que la industria de viajes estadounidense enfrenta una contracción mucho más profunda de lo que los registros convencionales sugieren, y el medio especializado Travel and Tour World fue el primero en hacer sonar la alarma con esos datos esta semana.

El estudio que cambió la lectura del problema

El proyecto fue liderado por las investigadoras Karen Chapple y Tara Vinodrai desde la Escuela de Ciudades de la Universidad de Toronto, quienes desde mayo de 2025 desarrollaron herramientas interactivas de mapeo y visualización para medir los impactos de los aranceles sobre empleos, negocios y economías urbanas canadienses, en lo que denominaron «Mapping Tariffs».

La metodología es novedosa y robusta: en lugar de depender de encuestas en frontera o declaraciones de viajeros, los investigadores analizaron datos de dispositivos móviles canadienses que viajaron a áreas metropolitanas de Estados Unidos entre el 1 de abril de 2025 —el día en que Trump declaró el llamado «día de la liberación» al imponer aranceles globales— y el 31 de marzo de 2026. Para contar como viaje, el teléfono debía detenerse en Canadá, luego en Estados Unidos y regresar a Canadá.

Karen Chapple, coautora del análisis y directora de la Escuela de Ciudades de la Universidad de Toronto, declaró en una entrevista con Fortune que la historia que cuentan esos números es que no es solo turismo recreativo —aunque hay mucho de eso— sino que hay otro tipo de viaje que también se ha deteriorado.

La investigadora fue más allá: «He estado usando la palabra ‘cambio radical'», dijo sobre los datos descubiertos. «Y los lugares más impactados por los aranceles son también los más afectados por la pérdida de viajes. Estas caídas están realmente vinculadas a la composición de las economías locales.»

Una geografía del desplome

Los datos de telefonía móvil no solo cuantifican la caída: la cartografían con una precisión que los registros fronterizos nunca habían logrado. Myrtle Beach, en Carolina del Sur, registró la mayor caída con un 65.4% menos de viajeros canadienses al comparar 2024-25 con 2025-26. Las ciudades de Panamá City, Orlando, Cape Coral, Miami, Naples y North Port, todas en Florida, figuran entre las diez más afectadas, junto con Yuma en Arizona, Brownsville en Texas y San Francisco. Zona Colonial

El estudio indica que 50 grandes áreas metropolitanas de Estados Unidos vieron caídas superiores al 50% en los viajes desde Canadá durante el período analizado. Solo tres de las 267 ciudades examinadas registraron un aumento: Portland en Oregón, Gainesville en Florida y Cleveland.

Pero lo más revelador del estudio es que el colapso no se limita a los destinos de ocio. Las grandes caídas en visitantes canadienses no solo se encontraron en ciudades turísticas como Orlando y Las Vegas —lo que señalaría una simple caída del turismo vacacional— sino también en grandes centros industriales y financieros como Dallas y Grand Rapids, Michigan, lo que indica que los patrones transfronterizos de negocios y comercio se han desplazado fundamentalmente en el último año.

Chapple señaló el caso de ciudades del estado de Michigan con vínculos comerciales con el sector automotriz de Ontario: «Lo que estamos viendo es la pérdida no solo del viajero que va a esquiar ni del turista que va a Las Vegas o Disney World. También estamos viendo la pérdida de viajeros canadienses a grandes áreas metropolitanas como Nueva York, San Francisco, Dallas y Houston, lugares que están económicamente conectados con Canadá.»

El costo en dólares: de 2 mil millones a 8 mil millones

Bárbara Barrett durante su participación el el programa CTV Your Morning donde reveló que los viajes transfronterizos han disminuido un 33%, justo durante la que debería ser la temporada alta.
Bárbara Barrett durante su participación el el programa CTV Your Morning donde reveló que los viajes transfronterizos han disminuido un 33%, justo durante la que debería ser la temporada alta.

Las implicaciones económicas del estudio son de una escala que obliga a replantear los modelos de impacto del sector.

La Asociación de Viajes de Estados Unidos estimó el año pasado que una caída del 10% en el turismo canadiense le costaría a la economía estadounidense alrededor de 2.1 mil millones de dólares. Si los datos de Chapple reflejan con precisión lo que está ocurriendo, eso significa que el freno de los canadienses al turismo en EE. UU. podría haber costado a la economía alrededor de 8.4 mil millones de dólares y contando.

El Centro de Investigación Económica y Política encontró que, a mediados de 2025, los establecimientos con mayor proporción de canadienses entre sus visitantes tenían alrededor de 6% menos empleados en comparación con establecimientos menos expuestos, lo que se traduce en una pérdida de entre 14,000 y 42,000 empleos en esos mercados.

Y el impacto va más allá del turismo recreativo: el viajero de negocios, que representa solo el 20% del total de viajes hacia EE. UU. pero genera aproximadamente el 60% de los ingresos de aviación y alojamiento, está desapareciendo a un ritmo acelerado.

Las tiendas libres de impuestos en la frontera reportan caídas de ventas de hasta 80%, y los complejos turísticos en las zonas afectadas registran tasas de ocupación considerablemente más bajas.

Barbara Barrett, directora ejecutiva de la Asociación Frontier Duty Free, que representa a las tiendas familiares en el lado canadiense de la frontera, lo resumió sin eufemismos: «Es realmente desolador, eso es lo que estamos viendo sobre el terreno.»

Las cifras oficiales confirman la tendencia

El estudio de la Universidad de Toronto no opera en el vacío. Los datos gubernamentales estadounidenses lo respaldan y, en algunos períodos, lo superan.

Datos publicados recientemente por la Oficina Nacional de Viajes y Turismo (NTTO) del Departamento de Comercio de Estados Unidos muestran que en abril de 2026 los viajes transfronterizos totales de pasajeros aéreos cayeron 3.5% interanual, mientras que las llegadas de visitantes extranjeros no ciudadanos estadounidenses descendieron 9.8% respecto a abril de 2025.

El dato más preocupante es el de los visitantes procedentes del resto del mundo. Las cifras oficiales de la NTTO muestran que Estados Unidos recibió aproximadamente 2.6 millones de visitantes internacionales en abril de 2026, marcando una caída del 14.1% interanual, borrando todos los avances registrados a principios de 2026. Según datos de la NTTO, la visitación de ultramar se mantiene en apenas el 73.5% de los niveles prepandémicos de 2019, lo que significa que Estados Unidos aún no ha logrado restaurar su impulso de turismo entrante siete años después.

El Congreso de los Estados Unidos, en un informe de investigación publicado a finales de abril, señaló que los largos tiempos de espera para entrevistas de visas, las políticas migratorias más estrictas, los aranceles potenciales, la fortaleza del dólar y las restricciones de viaje para ciertos países han llevado a observadores a expresar preocupación por el estado del turismo internacional en el país, que se prepara para albergar el Mundial de Fútbol 2026 y los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.

Un país que pierde mientras el mundo gana

El contraste con el resto del mundo es elocuente. Cuando el turismo creció un promedio de 4% a nivel mundial en 2025, Estados Unidos registró una caída del 5.5% en el número de visitantes internacionales, convirtiéndose en uno de los pocos grandes destinos con descenso interanual en un año de crecimiento global.

El Consejo Mundial de Viajes y Turismo proyectó una caída de 12.5 mil millones de dólares en el gasto de visitantes internacionales en el país, estimando el gasto foráneo en 169 mil millones de dólares en 2025, frente a 181 mil millones en 2024. Estados Unidos fue el único país entre los 184 analizados por el WTTC y Oxford Economics con un pronóstico de declive en el gasto turístico internacional ese año.

Entretanto, Francia registró una caída del 14.6% en la venta de paquetes turísticos hacia Estados Unidos entre noviembre de 2024 y octubre de 2025, y las reservas para el verano 2026 estaban caídas más de un 29% al cierre de diciembre de 2025. En diciembre del año pasado, la llegada de visitantes desde el mercado africano cayó un 18.6% en un solo mes.

En ese contexto, el Caribe, Japón, la República Dominicana y partes de Asia registraron crecimiento positivo en viajes vinculados a Estados Unidos en 2026, consolidando la lectura de que los flujos turísticos no están desapareciendo sino desviándose: los viajeros que antes iban a Florida, Las Vegas o Nueva York están eligiendo otros destinos, y el Caribe —con República Dominicana a la cabeza— es uno de los principales beneficiarios de ese reordenamiento global.

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